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La
clave está en el número cinco
| XOSÉ LUIS BARREIRO RIVAS |
SÉNECA
lo decía en latín - multa ceciderunt ut altius surgerent -, aunque
nunca se le pasó por la cabeza que yo se lo iba a aplicar a Pepe
Cuíña. La afrenta pública que sufrió en su cese, y la degradación
que ahora le hacen en la lista que él encabezó y encumbró durante
cuatro legislaturas, alimenta la razonable sensación de que el eterno
delfín de Fraga sólo aceptó el humillante quinto puesto por Pontevedra
para quedarse agazapado en un escaño y esperar la señal del futuro.
Porque, dicho ahora en castellano, «muchas cosas se han derrumbado
para resurgir más altas».
Todos los gallegos sabemos que el Partido Popular está ocultando
las claves del futuro detrás de un telón llamado Fraga, ya que,
cualquiera que sea el resultado, como presidente de la Xunta o como
cabeza de la oposición, el relevo del político de Vilalba parece
inminente. Por eso sentimos la profunda necesidad de especular sobre
la situación interna del partido que ahora nos gobierna, aunque
sólo sea para evitar la amarga sensación de que nos han dado gato
por liebre.
En términos formales todo está perfectamente ordenado. Fraga es
el candidato, Núñez el sucesor que le gusta a Rajoy, y Barreiro
el sucesor -ex aequo- que puso Fraga para hacer imposible la misma
fórmula sucesoria que les aceptó de boquilla a los dirigentes de
Génova. ¿Y por qué actuó Fraga así? Porque, si bien es cierto que
sacrificó a Cuíña para desviar la atención de los leones surgidos
del Prestige , también es obvio que se fía mucho más de las boinas
que de los birretes, y que se sirvió de todo el incidente con Baltar
para dejar en tablas la partida sucesoria. Lo que vino a decir Fraga
con su zigzagueante respuesta a Baltar es algo así como «que gane
el mejor», aunque a nadie se le oculta que, si la batalla se da
sin injerencias externas, José Cuíña se merienda los birretes en
menos de un telexornal.
Si el PP fuese derrotado, si empezase la dispersión y el desánimo,
y si fuese necesario volver a recorrer las tres mil parroquias de
Galicia para restaurar el aparato del partido e iniciar la reconquista
del poder, ¿a quién escogerían ustedes para encomendarle esa tarea?
¿A Núñez? ¿A Cuíña? No hace falta que me evíen un mensaje telefónico.
Ya conozco sus respuestas.
¿Y quién ganaría si, con una mayoría ajustada, tuviésemos que hacer
una sesión de investidura para sustituir a Fraga? ¿Propondría usted
a Núñez u optaría por Cuíña? La única esperanza que le queda a la
banda del birrete es que la sucesión se haga sin lucha y con muchas
invocaciones fervorosas al patriotismo político. Porque todas las
demás hipótesis vienen a decir que en Galicia sólo hay tres candidatos:
Touriño, Quintana y el quinto por Pontevedra.
lavozdegalicia. 25/04/05
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