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Fotoguay
del Paraguay
| JUAN J. MORALEJO |
EN
LA CAMPAÑA de las pasadas elecciones se nos traspapeló el folio
que ahí les va porque en buena parte y con un par de afeites mínimos
sigue siendo de actualidad. Desde luego en esta Gallaecia Perennis
da gusto rebuscar en el baúl de los recuerdos y darse cuenta de
que también es maletín de urgencias.
Cuando yo sea mayor quiero tener un fotógrafo como el de Fraga en
valla de campaña ¡Vaya vaya con la valla! Con un fotógrafo así está
claro que nunca, ni siquiera en el AVE ¿año 2500, nueva época Magdaleniense?
llegará a Galicia Geronto con la cracia que en su honor llamamos
Gerontocracia ¡Bendito sea el fotógrafo que nos inventa y regala
la Eufotesia, no menos importante que la Eugenesia y mucho más grata
que la Eutanasia! Anda de capa caída la natalidad y, cerrado ya
el ciclo de las Ermelindas y los Rufinos, en menguante el de las
Teresas y los Antonios, ahora apenas nos nacen Jessicas y Jonatanes,
pero a falta de pan siempre fueron buenas las tortas y, si pasamos
todos por el fotógrafo de Fraga, Galicia recupera las energías jovenzanas
que la huída del horaciano 'irreparabile tempus' nos birla.
Porque lo de que hay pocos niños es cierto certísimo. Camino de
las truchas suelo pasar yo por un pueblo en el que un cartel me
dice: « Atención, 40 niños jugando » y yo atiendo con la ilusión
de que la crisis de la natalidad esté vencida, pero cuento y recuento
la infantil cuarentena lúdica y nunca consigo pasar de ocho o diez
niños. En cualquier caso siempre hay más niños que truchas, una
fatalidad tan vieja que es de las pocas en las que Aznar no es culpable.
No había nacido Aznar y ya yo no pescaba.
Dicen algunos que la foto es del año... (rellene el lector la línea
de puntos), pero yo digo que es de ahora mismo, obra de un fotógrafo
excepcional, pues sería inconcebible e inenarrable que el PP, sedente
en su majestad crónica, hiciese o dijese en su campaña algo que
no fuese respetar a rajatabla al ciudadano con la verdad objetiva
y a secas, en lugar del desmadre estilístico y falaz que aqueja
a otros partidos en su torpe manía de ganar las elecciones.
Esa foto es de ahora mismo y tan maravillosa y precisa en cómo supo
el artista captar la realidad posante que yo la convertiría en símbolo
de la gran ansia que hoy tenemos en cartera los gallegos, a saber,
el AVE, pues esta foto, señoras y señores, me trae a la memoria
nada menos que a la mítica Ave Fénix, que una y otra vez resurgía
rozagante de sus cenizas. Por cierto, queda avisada la oposición
de que los ciclos del Ave Fénix eran de 500, o de 1.461 o de 12.954
años: podría haber fotoguay para rato.
Pero si resultase cierto que la foto es del pasado, celebraríamos
la audacia estilística con que nos la ofrecen en el presente para
pensar en el futuro. La cosa es más o menos como lo de aquella madre
que daba pan de ayer a sus hijos para que comieran menos y los niños
preguntaron quejosos ¿Cuándo nos vas a dar pan de hoy?, y la madre
les respondió ¡Mañana!
lavozdegalicia. 06/05/05
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