Los
vecinos de Cee siguen luchando contra las secuelas que el agua y
el barro han dejado en su población. Después de tres riadas en un
mes, continúan con el agua al cuello en forma de viviendas arrasadas,
negocios arruinados y otros destrozos que conforman el paisaje de
esta villa de la Costa da Morte. Las ayudas prometidas no llegan,
de la misma forma que no llegó la prevención en los montes, también
prometida tras los incendios forestales, y así las lluvias convirtieron
aquello en un lodazal tres veces seguidas.
Pero los ceenses ya pueden respirar tranquilos. En contra de lo
que muchos pudieran pensar, el Gobierno de la Xunta ha reaccionado
rápidamente. Ante la gravedad de los hechos y haciendo gala de la
capacidad de respuesta a la que nos tienen acostumbrados ante las
catástrofes a las que también nos están acostumbrando, los bipartitos
han decidido hacer un mapa de zonas inundables, qué grandes son.
Un mapa que será, sin la menor duda, el mayor consuelo que los inundados
podían esperar. Porque para quienes andan intentando recuperar lo
poco que las riadas les han dejado en casa, no debe haber nada más
tranquilizador que saber que, aunque las riadas pueden volver, ahora
esa posibilidad está pintada en la cartografía oficial. Quién quiere
ayudas con tal prodigio de solución.
El conselleiro de Medio Ambiente ha asegurado que el mapita estará
listo para el próximo ejercicio, lo que parece un plazo algo largo
si se tiene en cuenta que marcar zonas inundables cuando se acaban
de inundar no debe ser muy difícil. Una marquita en Cee, otra en
Baiona, otra en Padrón y así con cada una de las localidades aún
andan saliendo a flote en estos días. Esperemos, de todos modos,
que no haya que sufrir otro temporal para completar el dibujo, que
con estos nunca se sabe.
Es de prever que, una vez elaborado, el mapa será objeto de un gran
acto de inauguración para que todos los gallegos disfrutemos del
avance que supone saber oficialmente lo que ya sabíamos por desgracia:
que como llueva mucho, vamos mal. Lo que seguimos sin saber es qué
piensan hacer los de la Xunta para que los puntos marcados en el
mapa como zonas inundables dejen de serlo, que, modestamente, yo
creo que es lo que interesa. Interesa que se adopten medidas para
evitar que los ríos se desborden y que el agua baje con furia de
los montes llevándoselo todo por delante. Interesa que en los terrenos
quemados se lleven a cabo acciones para prever las consecuencias
de su combinación con la lluvia. Claro que, para ello, habría que
hacer otro mapa de zonas incendiables y cruzarlo con el de zonas
inundables y a lo peor esos son demasiados "ables" para
este Gobierno. Y también interesa que se habiliten ayudas inmediatas
para el caso de que, a pesar del mapa, se produzcan daños.
Pero de todo ello no ha dicho nada el conselleiro. Lo único que
ha aclarado al respecto es que esa muestra cartográfica servirá
para decirles a los ciudadanos dónde no pueden construir. En pocas
palabras, les dirán a los vecinos de Cee que perdieron la casa que,
si alguna vez logran reunir el dinero para construir una nueva,
la hagan en otro sitio si no quieren volverla a perder. Es otra
constante de este Gobierno: la culpa de todo la tienen los ciudadanos,
que construyen donde no debieran igual que queman los montes por
despecho o por rencor hacia el Cambio en Galicia. Bueno, los ciudadanos
y el PP, que cuando gobernaba ni siquiera hizo un mapa de zonas
inundables, con lo moderno que es eso.
Tan moderno que muchas comunidades ya lo manejan aunque aquí "suena
a chino", según dijo el de Medio Ambiente. A chino les debe
sonar esta iniciativa a los que han visto hacer aguas su hogar y
su economía por culpa de las riadas. Pensando en ellos, me quedo
con otra frase del conselleiro: "cuando entramos donde no deberíamos
entrar, pasa lo que pasa". Claro que no creo que cuando la
dijo estuviera, como yo, pensando en el día en que él y sus compañeros
entraron en la Xunta.