Ya
han pasado las elecciones en Cataluña. Estamos pues en tiempo de
negociación. Todos dicen que han ganado, ¡no faltaría más¡ Brindaron
como no podía ser de otra manera con Cava, claro que con un abstención
de más de un 43%, la que pierde es Cataluña. Estamos pues donde
estábamos, salvo el reconocimiento de la entrada en el Parlamento
Catalán, por méritos propios, de los «Ciudadanos por Cataluña».
Y digo yo, si lo que ha quedado realmente claro es la falta de confianza
en los líderes políticos. Esos casi ocho puntos de abstención más
que en 2003 debería hacerlos reflexionar. Se ha tocado en el propio
corazón de la democracia y puede decirse que entraña cierta deslegitimación
del sistema. Departía recientemente una animada velada con mis amigos
y confidentes, Amilito, Macario y Guenaro. Opiniones dispares sobre
estos resultados de las urnas en la también «Realidad Nacional Catalana».
Al final saltó la pregunta de si solo los políticos son los que
engrandecen un País. Llegamos a la conclusión de que ayudan al progreso
y son necesarios pero hasta cierto punto. ¿Qué sería de los políticos
sin unos buenos asesores en sus departamentos?. La respuesta resultó
fácil.
¿Qué sería de los políticos sin unos buenos empresarios que dieran
forma a sus proyectos?. Muy mal parados saldrían.
Y hablando sobre ello salieron a relucir los grandes empresarios
gallegos y las multinacionales con representación en nuestra autonomía
que cuentan en sus puestos de alta dirección con hombres elegantes,
sencillos y que aman nuestra tierra.
Este es el caso de Necso una de las primeras compañías constructoras
de España, que tiene en Galicia a José María Farto, máximo responsable
de Necso-Galicia.
Gestión envidiable por llevar adelante desarrollos tan admirados
como el «Museo Contemporáneo» y «El Museo del Mar de Galicia en
Vigo», la «Residencia de Pensionistas en Lugo», o el «Centro Geriátrico
en Narón».
El «Obelisco conmemorativo del Tercer Milenio», «La Casa de los
Peces», o el «Museo de Bellas Artes» en La Coruña, son otras singulares
obras en las que Necso-Galicia, con José María Farto al frente,
han sabido conjugar las ideas de nuestros políticos para ponerlas
al servicio y disfrute de todos los ciudadanos.
Así, nuestra autonomía aprovecha el valor humano de estos «hombres
discretos», que no conocen el «no» como respuesta. Digo yo, que
todo lo contrario, pues gracias a su «talante» y «talento», y sin
que su nombre figure en ninguna placa conmemorativa, hacen grande
a Galicia.
Claro que para algo estamos nosotros, que desde nuestra tribuna
compuesta de letras, pedimos que dirigentes como José María Farto,
no se «harten» nunca de seguir trabajando para nuestro pueblo, ellos
son parte de los auténticos «Ciudadanos de Galicia».
Y DIGO YO...