Nos
han suspendido al cero. Qué digo suspendido, lo han expulsado para
siempre. A partir del próximo curso, en la enseñanza obligatoria
no saber de una asignatura ni el título vale un uno, gracias a una
Orden del Ministerio, al que no sé qué le habrá hecho el pobre rosco.
A mí me da que ya no saben qué inventarse para mejorar el pésimo
lugar que la educación de nuestro país ocupa en el mundo según los
estudios internacionales sobre la materia. Igual han pensado los
del Gobierno que, de esta forma, lograremos por fin un índice estadístico
positivo: España será el único país en el que ningún niño obtiene
un cero en sus calificaciones finales.
Argumentan los del Ministerio, entre otras cosas, que sacar un cero
produce en los chavales unos efectos psicológicos muy negativos.
No hablan, sin embargo, de cómo se podrá ver psicológicamente afectado
el niño cuando deje de serlo, salga del colegio y descubra que la
vida nuestra de cada día está plagada de ceros, más allá incluso
del famoso "cero patatero" de Aznar y del cero Zapatero
que actualmente nos rodea. Que parece que ahora la prioridad es
criar a nuestros hijos entre algodones, alejarlos del esfuerzo como
si eso los fuera a hacer más felices y evitar que se disgusten con
exámenes, deberes o ceros. Lo que la cruda realidad del futuro,
fuera de las aulas, les depare, no parece preocupar. Al fin y al
cabo, por muy burros que los hagamos, ya ninguno de ellos será un
cero a la izquierda, sino que, como poco, será un uno. Un uno más
en esta selva cada vez más competitiva que es la vida y que, para
evitar traumas, les estamos disfrazando.
Como no podía ser de otra manera, también aprovechan, los del Ministerio,
para echarle al PP la culpa de algo. Hasta de los ceros en las notas
van a ser culpables los populares, que lo de estos no tiene límites.
Dicen que en el modelo del Gobierno anterior, la evaluación era
muy pobre porque sólo se asociaba a los exámenes, que es tanto como
decir que hasta ahora los profesores eran autómatas que se limitaban
a medir los progresos de sus alumnos en función de los controles
escritos, sin hacer ningún esfuerzo para conocerlos, seguir su comportamiento,
valorar su dedicación o determinar sus necesidades. Y eso que aseguran
que ellos confían en los maestros. Y también que su sistema es "mucho
más rico". Faltaría más.
De la riqueza de los sistemas educativos implantados por los socialistas
tenemos, desgraciadamente, abundantes pruebas como, por ejemplo,
los informes que señalan que los niños de la LOGSE son los peor
formados de la Unión Europea. O, ya que hablamos de métodos de calificación,
su invento del "progresa adecuadamente" y el "necesita
mejorar". Que siempre me he preguntado yo que como cuánto de
adecuadamente progresa el niño y respecto a qué origen; o si necesita
mejorar más en matemáticas que en Lengua o si realmente lo que pasa
es que no sirve para ninguna de las dos cosas. Y ahora se meten
en invenciones aritméticas y deciden, por orden ministerial, que
cero más cero es igual a uno. Porque, aunque un alumno no realice
ninguna de las pruebas establecidas para su calificación, su nota,
derivada de sumar esas nadas, será uno.
Están empeñados en desterrar todo lo que les molesta. Ahora es el
cero, pobre número, tan redondo él, el que les repatea. A lo mejor
es porque se han dado cuenta de que ellos son los primeros en merecerlo.
16/03/07