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Están
desesperados
| Aloma Vidal |
Muy mal deben
ver las cosas y muy poco seguros de sí mismos deben estar el Gobierno
y el PSOE para dar el espectáculo que están dando. No es que sea
la primera vez que se alejan de la verdad, ellos que tanto la esgrimieron
y la exprimieron para llegar a donde están. Pero explotar la mentira
tan burdamente como la están explotando en el asunto de De Juana
Chaos es, además de una actitud que merece los más duros calificativos,
un síntoma de su propia debilidad, una muestra de desesperación
y una preocupante prueba, al tiempo, de a dónde son capaces de llevar
a este país.
Tienen que estar muy desesperados para comparar lo que no es comparable,
para mostrar sin recato su convencimiento de que los ciudadanos
somos tan ignorantes y desinformados que nos vamos a tragar esa
mentira tan fácilmente comprobable de que el anterior Gobierno tuvo
con otros terroristas la misma manga ancha que ellos han aplicado
a este sanguinario chantajista. No es creíble que se crean que nos
vamos a creer que es lo mismo excarcelar a un preso con un cáncer
o cualquier otra enfermedad incurable que a uno que provoca voluntariamente
su supuesta enfermedad, que por otra parte se cura comiendo. O que
se pueden poner en pie de igualdad decisiones penitenciarias dictadas
por la Justicia o por la aplicación inevitable de una ley que, por
cierto, el PSOE se negó reiteradamente a cambiar, con una decisión
voluntariamente adoptada por el Gobierno. O, sobre todo, que se
puede comparar todo eso con una medida que supone ceder al chantaje
de un terrorista que presiona al Gobierno con una huelga de hambre
muy sui géneris para que lo mande a su casa. Y que lo consigue.
Y como no es creíble que se crean que nos vamos a creer esa mentira,
no cabe otra explicación para su insistencia en adoptarla como único
argumento que la de su desesperación y la de que son un Gobierno
y un partido totalmente desnortados.
Son desesperadas las declaraciones de José Blanco quien, no dando
más de sí, quiere devaluar la manifestación convocada para el sábado
hablando de aguiluchos y del Valle de los Caídos. Tan poca imaginación
y tanta pesadez queriendo situar a los muchos ciudadanos críticos
con su régimen en órbitas de tiempos pasados y que tanto parece
añorar, no sólo demuestran un nerviosismo que debiera empezar a
controlar, sino que también hacen atisbar un íntimo convencimiento
del secretario de organización socialista de que la manifestación
va a ser un éxito histórico. Desesperada es también la insistencia
de López Garrido en la mentira de que el Gobierno del PP acercó
a etarras como cesión para la liberación de Ortega Lara. En realidad,
recurrir nuevamente al piquito de oro de López Garrido es ya un
síntoma en sí de desesperación por parte del PSOE.
Y desesperada fue la intervención de Zapatero en el Senado. Muestra
desesperación al no querer comparecer en el Congreso un presidente
que cree que ceder a un chantaje de ETA es valentía, pero que no
tiene arrestos para enfrentarse a Rajoy en la Cámara Baja. Y la
mostró también con sus palabras en la Alta, con la insistencia en
la mentira para esconder su falta de argumentos. Se le vio y se
le oyó desesperado porque no encuentra la forma de justificar una
decisión que ha herido no sólo a las víctimas del terrorismo, no
sólo a la oposición, sino a una amplísima porción de la sociedad,
a una buena parte de gentes de su propio partido y al sentido común.
Y tal vez porque le han desbordado las consecuencias de la decisión
que ha tomado su Gobierno y no sabemos qué ataduras le impiden explicar
cuáles hubieran sido las derivadas de decidir lo contrario.
Tiene razón el presidente del Senado, esto es una vergüenza. Están
tan desesperados que nos están desesperando a todos.
08/03/07
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