Horror,
anuncia nueva película. No, Almodóvar no. Mucho peor incluso: el
anuncio es de Pepe Blanco, que desde que tiene televisión propia
le ha encontrado ese gusto de niño con zapatos nuevos a castigarnos
ya no sólo con sus desparrames verbales, sino también, qué moderno,
con sus bodrios audiovisuales. Que ya lo dice mi vecina la del quinto,
que no había visto a nadie tan infantilmente satisfecho con la tecnología
de pantalla pequeña desde que su Manolo pudo comprar la tele en
color para ver los partidos, allá por los Mundiales del 82. No imagino
su emoción cuando consiga ahorrar para una de esas de pantalla plana.
Me refiero a Manolo, claro, que a Blanco no le hace falta, porque
la planicie la tiene ya incorporada en el cerebro.
También dice, mi vecina, que no piensa ver la nueva producción del
de Palas, porque si en la última que vio del director manchego,
esa de la mala educación, no tuvo estómago para seguir con ella
después de la tercera felación, o sea, a los aproximadamente cinco
minutos, no cree que con el nuevo video de Blanco pudiera llegar
a la segunda mamada, que es como en México llaman, según el diccionario
de la Real Academia Española, a los despropósitos.
Después de su primera entrega de mentiras hechas DVD, Pepiño va
a seguir su cruzada videográfica contra el mal. Y no, no vayan a
creer ustedes, como la ingenua del quinto, que el mal es ceder al
chantaje de los terroristas, cuidarlos a ellos y no a las víctimas,
sacar a asesinos sanguinarios de la cárcel, humillar a los que discrepan,
insultar a los que manifiestan sus opiniones, llamar de todo a los
que piensan distinto o silenciar a la oposición en el Congreso.
No, eso sería antes, pero ahora el mal es criticar al régimen y
mostrarse públicamente contrario a él. Bueno, sí, eso también era
antes, pero es que parece que en esto de la política pasa un poco
como en la moda: que modelos ya considerados antiguos, rancios o
incluso retrógrados pueden recuperar su vigencia en cualquier momento
según quién lidere el cotarro. Y, así, el régimen actual, con un
diseño basado en el trastoque de valores, líneas poco claras, cierto
corte imperio y escotes palabra de honor que intentan, con muy poco
de lo uno y menos de lo otro, tapar no pocas vergüenzas, es el que
es y se empieza a parecer mucho al que había sido.
Y ahí está Pepiño para defenderlo a base de videos. Y de muy poco
pudor, que por lo menos Franco usó seudónimo para escribir la letra
de lo que luego sería esa otra película de ensalzamiento de aquel
otro régimen, ese filme que quizá le sirva a Blanco de modelo, siendo
como es él un político de raza.
En estos tiempos revueltos, hemos pasado de ver cómo los artistas
hacen política a contemplar cómo algunos políticos imitan a los
artistas. Almódovar, que hace películas, dijo cierto día que los
del PP estaban intentando promover un golpe de Estado. Ahora los
del PSOE dicen lo mismo y además su secretario de organización hace
películas. En cierta época reciente, algunos artistas salían a la
calle para llamar asesino al anterior presidente del Gobierno y
fachas a los que simpatizaban con su partido. Ahora, los socialistas
no hacen más que decir que los del PP son la extrema derecha porque
se oponen a que el presidente del Gobierno ceda ante los asesinos.
Dice Blanco que de la mano de los dirigentes del Partido Popular
está floreciendo la derecha más extrema y radical. Lo dice el segundo
de a bordo de un partido que ha tendido la mano a los terroristas,
a los extremistas de verdad, a los verdaderos enemigos de la democracia,
a los verdaderamente fascistas, y que ha llevado del brazo a un
asesino desde la cárcel hasta su casa. De un partido que no tolera
manifestaciones que le lleven la contraria, aunque no dudó en convocar
a los suyos a concentrarse para insultar al anterior Gobierno en
plena jornada de reflexión de unas elecciones generales y utilizando
sin escrúpulos el dolor por el mayor atentado sufrido por nuestro
país. Y que boicotea manifestaciones pacíficas de quienes no están
de acuerdo con lo que está pasando, restregándoles pancartas de
adhesión incondicional al régimen para forzar una reacción, como
ocurrió el otro día en Lorca, a donde el valiente Zapatero no quiso
ir y donde los que ensalzaban su figura siguieron un esquema de
actuación que recordaba mucho al practicado por ciertos ultraderechistas
en ciertas otras manifestaciones.
Dice Blanco y no sólo dice, sino que amenaza con dar forma a sus
manipulaciones en una nueva entrega audiovisual, cielos, a mí la
serie B. Decididamente, mi vecina la del quinto y yo no la veremos,
que el cine gore no nos gusta. Si quisiéramos manipulación veríamos
los informativos de la Sexta o los de la Televisión de Galicia.
Pero como lo que nos gusta es pasar un rato entretenido que nos
evada de esta cruda realidad, estamos enganchadas a "House",
que es una ficción mucho más creíble que la de Pepiño.