...cada
cual atienda a su juego. Y a eso va nuestro hombre, Antón (Antonio)
Losada, secretario general de la Vicepresidencia de Igualdad y Bienestar
de la Xunta de Galicia. Un juego un tanto infantil, a base de coger
rabietas y tratar prepotente y groseramente a los agentes de la
Policía adscrita a la Xunta de Galicia.
La mano derecha (y medio cerebro, dicen los malévolos) de Anxo Quintana,
portavoz nacional del BNG y cara visible de los frentistas gallegos,
siempre tuvo aspiraciones y unas determinadas líneas de conducta.
Y eso ha chocado incluso con la dirección del Bloque Nacionalista
Galego, que en su reunión de ayer lunes, le puso a caldo por sus
salidas de tono. Losada, los días 7, 8 y 12 de este mes de febrero,
montó el pollo (el columnista, en ocasiones, prefiere utilizar el
lenguaje coloquial) ante un rótulo de cristal de la puerta de acceso
a la sede de su departamento. Se había emperrado en que el rótulo
debía poner única y exclusivamente "Vicepresidencia",
y no pudiendo revolver Roma (que queda muy lejos de Compostela)
removió todas las cristalerías de Santiago para que unos operarios
borrasen lo de Igualdad y Bienestar. Hubo un rifirrafe administrativo,
y una bronca considerable de Losada que amenazó con expedientar
hasta al propio Apóstol...
Lo cierto es que Losada (secretario general, mano derecha y medio
cerebro de Quintana, etc.) tiene poca memoria. Cuando, en julio
y agosto de 2005, se gestaba la composición del Gobierno bipartito
gallego, fue su jefe Anxo Quintana quien decidió que la vicepresidencia
que había arrancado a Pérez Touriño llevase el añadido de "Igualdad
y Bienestar". La idea, por supuesto, era del propio Antón Losada,
que, por su condición de politólogo (es profesor titular de Ciencia
Política en la Universidad compostelana) veía un granero de votos
en los menos favorecidos... Y así fue hasta que le dio el repente
cristalero.
Los policías afectados por las extemporáneas broncas del secretario
general han presentado una denuncia contra él en los juzgados compostelanos.
Quintana, su jefe, reconoció públicamente el error de su pirulero
subordinado. De hecho, Losada se limitó a obrar como cualquier cargo
institucional de segundo nivel de la Xunta de Galicia, ya que, lamentablemente,
no es ningún secreto, la cada vez menos soterrada guerra que hay
entre los cargos de las consejerías usufructuadas por el BNG y los
de las consejerías socialistas. Más que de un Gobierno bipartito
cabe hablar de un ejecutivo bipolar, dicho también en el sentido
psicológico del calificativo.
Acostumbrado a incordiar desde sus foros periodísticos, Antón (Antonio)
Losada, quiere hacer honor a su autocultivada pose de enfant terrible,
de bad boy, de niño malo. Lo que ocurre es que ya está demasiado
crecidito para ello. De momento, este Antón pirulero atiende a su
juego y procura desbaratar el de los demás.