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El
Presidente está enfadado
| Aloma Vidal|
El presidente Touriño está enfadado, ¿qué tendrá
el presidente? Pues que le critican y, claro, hasta ahí podíamos
llegar. A él, que lidera un Gobierno nacido para instaurar en Galicia
el talante, el diálogo y las buenas maneras, un Gobierno de buen
rollito, vaya, le van a salir unos alcaldes contestones con lo de
la reparación de la vía do Salnés, qué se habrán creído. Tanto esfuerzo,
tanta entrega para el cambio, para acabar con el ordeno y mando
y pasar al aquí mandamos todos, para devolver la voz a los ciudadanos,
para intensificar la democracia y hacerla más participativa, para
que ahora vengan unos mandatarios de pueblo a decirle a él cómo
tiene que tapar un agujero. A él, que no ha hecho otra cosa desde
que llegó al despacho presidencial, aparte de remodelarlo para hacer
más cómodo el apoltronamiento.
Dicen que le quedó muy mono, el despacho digo, después de unas obrillas
y un cambio de muebles, muy al estilo del socialismo de ahora, que
encargó nada más llegar para airear la estancia y librarla de cualquier
olor a rancio. Que lo de antes, ya se sabe, es antiguo, y sólo sirve
para utilizarlo como excusa cuando no se es capaz de resolver los
problemas de ahora, o sea, de los modernos. Vamos, que cuando Touriño
rediseñó el despacho cual Sonsoles en Moncloa, dejó en un cajoncito
la foto de familia del Gobierno anterior y la saca para echársela
a la cara a la oposición y a los ciudadanos cada vez que se le queman
los montes, se le inundan los pueblos o se le abre la tierra. Eso
le resulta mucho más fácil y cómodo, qué hombre más listo, que mirar
en la foto de la Xunta actual para buscar responsabilidades. Que
a lo mejor ni siquiera la hay, porque unir a los del bipartito y
encima hacerles sonreír como si estuvieran encantados de estar juntos
debe ser tan complicado que ni con el ³Photoshop².
Así que el moderno presidente de ahora tira de los antiguos de antes
para tapar sus agujeros. Unas veces lo hace mandando redactar unas
conclusiones y creando luego una comisión que las firme haciendo
ver que llevan meses estudiando el tema, por ejemplo, de los incendios.
Otras, simplemente se dedica a criticar lo malísimamente mal que
lo hicieron los rancios en urbanismo y que, claro, de aquellas tierras
mal ordenadas estas riadas y estos lodos. O en las carreteras, en
las que tuvieron la desfachatez de poner los mismos tubos que ellos
siguen poniendo en las que hacen ahora. Y, encima, las denominaban
"rápidas" para animar a los conductores a matarse por
ellas corriendo como locos (esta última genialidad del afán tapa-agujeros
de Touriño es de antología). En otras ocasiones lo que hace es sencillamente
quejarse de que a los de la foto ya guardada no les prendían tantos
fuegos y les llovía mucho menos que a ellos. Y, si no, se dedica
directamente a decir yo no he sido, que fueron los otros.
Y a este artista del cubrimiento de grietas le pretenden dar lecciones
esos alcaldes de playa. Menos mal que tenemos un presidente firme,
que no cede un ápice en sus principios de político dialogante y
que escucha a sus ciudadanos y que, fiel a esos principios, ya les
ha dicho claramente que no piensa oírlos, que no le van a decir
a él cómo se arregla una carretera, que eso no se discute con el
pueblo y que dejen de enredar, que ya son ganas de crispar este
ambiente de talante y democracia participativa que él ha impuesto.
Les ha dicho, en definitiva, que se callen, y que si las cosas van
mal le protesten a su propio partido, o sea, que se protesten a
ellos mismos y a él le dejen tranquilo. Porque si no, se enfada,
qué enfadado está el presidente. No quiero ni pensar lo que pasaría
si llega a escuchar más.
Porque, además de estos alcaldes, hay otros muchos ciudadanos que
también le critican. Algunos, qué malas lenguas, insinúan incluso
que el suelo se abre porque, de cuando en cuando, el propio Touriño
adquiere conciencia de todo lo que está pasando y exclama un "tierra,
trágame" que, como lo de acertar no va con este hombre, de
momento en vez de hacer efecto en él se ha tragado algunos coches.
Qué mala baba de comentarios. Si los oye el presidente, agarra un
berrinche de mucho talante.
15 /12/06
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