|
Galleguizar
los reyes
| Aloma Vidal |
Noticias de los últimos días indican que el
afán galleguizador de los del Bloque tiende a centrarse en los seres
inanimados. Después de hacer hablar gallego a los muertos, aprovechando
que no pueden decir ni mú, ahora quieren que lo hablen también las
muñecas y otros juguetes infantiles, tan incapaces como los primeros
de protestar la iniciativa. Es una forma práctica de evitarse problemas
con la imposición idiomática, porque ya se ha visto que cuando lo
quieren hacer con humanos vivos siempre hay alguien que les sale
respondón, como algún profesor que los desafía redactando el programa
de la asignatura de Lengua Castellana en lengua castellana, qué
barbaridad y qué bicho rebelde. O algún diputado que, ante otra
propuesta bloqueira en la misma línea, se resiste a galleguizar
su apellido faltándole poco para decirles que lo suyo no tiene nombre.
Si no he entendido mal, la última genialidad de los nacionalistas
se traduciría en que el bebé llorón emita un berrinche con acento
gallego cuando le quitas el chupete, que la muñeca parlanchina pronuncie
un "mamaíña" grabado en Alicante, que el poderoso Action
Man derrote a sus enemigos cantándoles el himno de la Nazón de Breogán
con acento americano o que la baby pipí mexe en el cueiro en lugar
de hacer simplemente pis. La exitosa Barbie, como no tiene voz,
podría pasar a llamarse Barbiña y tirarle de la ídem a su mozo Keniño
si éste no la llama miña rula cuando pasean en su descapotable por
nuestras corredoiras. No acabo yo de ver al policía articulado gritando
un autóctono "mancontro aquí" entre el ruido de la sirena
de su coche radio-control, pero sí tengo claro que si nacionalizamos
también el tren eléctrico nunca será de alta velocidad.
No diré que sea buena ni mala, sino todo lo contrario, la idea de
galleguizar los regalos de Sus Majestades. Pero tengo la sensación
de que en esto, como en tantas otras cosas, los chicos de Quintana
se han quedado pelín anclados en el pasado. Quizá no se han dado
cuenta de que el ocio infantil ha evolucionado y que hoy en día
ya no triunfan las muñecas que se dirigen al portal, entre otras
cosas porque los portales de Belén andan de capa caída desde que
algunos extienden la moda de tirarlos y ya no hay Jesús alegre que
les sonría en el pesebre. Tampoco parecen haber advertido que los
trenes, los coches, los guerreros y los policías son ahora más virtuales
que el presidente Touriño. Pero lo peor es que olvidan también que
la mayor parte de los artilugios de la juguetería actual hablan
tan poco como los muertos que pretenden galleguizar y que, a parte
de algún sonido casi siempre poco inteligible que lo mismo da que
sea en gallego que en chino, dejan el resto del contenido verbal
del juego a disposición de la capacidad imaginativa, de los gustos
y de las costumbres de cada niño, una libertad que, como es habitual,
a estos salvadores de la patria parece producirles sarpullido.
Los Reyes Magos modernos son de letras, pero no precisamente gallegas.
A los niños les traen juegos llamados PSP, PS, PS2, DS, XBox, N-Gage,
Wii o aptos para PC. También pueden elegir un MP3, un MP4, un iPod,
multitud de DVDs y de CDs, o un equipo Hi-Fi. En cuanto a los adultos,
ya no nos conformamos con la clásica corbata o con un frasquito
de Eau de Rochas, que siguiendo la iniciativa del Bloque sería "auga
das pedras". Ahora nos pedimos un LCD con TDT, un monitor TFT,
un portátil con muchos MBs y GBs, una PDA, un GPS, un dispositivo
USB, una cámara mini DV o que nos pongan el ADSL, el WiFi y el Bluetooth.
Ante tal sopa de letras de última generación, al bebé llorón no
le queda otra que berrear a moco tendido aunque a nadie le interese
ya quitarle el chupete. Así son los presentes de los Reyes de ahora.
Ahí les quedan a los magos del BNG para que los galleguicen.
08 /01/07
|