|
Gobierno-Oposición
| Aloma Vidal |
Qué curiosa es la política. El BNG le tira de las
orejas al Gobierno del que forma parte para que gobierne. Le ha
dado, por la vía parlamentaria, un ultimátum a la conselleira de
Sanidade para que mejore la Sanidad gallega, que es para lo que
se supone que está en ese cargo y uno de los motivos por los que,
según sus promesas electorales, era tan necesario este Gobierno
cada día más partido en dos.
Dicen los del Bloque que las urgencias hospitalarias no funcionan,
que están desbordadas, que cada vez hay más demanda, que el personal
es escaso y que hay un problema serio de asistencia. Y han vuelto
a hacer lo que mejor se les da, lo único que, al parecer, saben
hacer: ejercer de oposición. Mal arreglo le veo yo a la Sanidad
si hemos llegado ya al punto de que el propio Gobierno se censura
a sí mismo. Porque, por mucho que esté compuesto (o descompuesto)
por dos partes, lo que nos vendieron socialistas y bloqueiros es
que se unían para gobernar juntos, que iban a ser un uno compacto
para dirigir nuestro destino y darle a Galicia el cambio que, según
ellos, pedía a gritos.
Sin embargo, parece cada vez más claro que sólo se unieron para
poder ocupar los despachos, que lo de la compactación era una broma
imposible y que los gritos se los dan entre ellos. Un mes le ha
dado la parte nacionalista a la parte socialista de la Xunta para
que arregle el tema sanitario. Y se lo ha dado en el Parlamento,
demostrando que en el seno del propio Ejecutivo no se entienden
o, me temo, ni siquiera se hablan. Que me pregunto yo si en los
Consellos de los jueves tratarán sobre lo que van a hacer el fin
de semana o sobre las fotos de la de Arcade en Interviú. Porque
está visto que de cómo ejercer el gobierno poco discuten ahí. Para
eso, los de Quintana salen de la Xunta, se van al Parlamento y hacen
de oposición, que tienen muchos años de entrenamiento.
También los de Touriño podrían haber hecho lo propio con aquello
de los incendios, aquella catástrofe veraniega que trajo como consecuencia
otras otoñales en forma de riadas e inundaciones. Pero los socialistas
fueron más caballeros, o más pudorosos, o más listos, y no acudieron
al Parlamento a decir lo mal que había gestionado el Gobierno. Probablemente
no les faltaron ganas de meterle un dedo en el ojo a los del BNG
a través de su conselleiro medioruralista, pero en lugar de eso
les taparon la cara y las vergüenzas elogiando su labor y creando
una comisión de risa para aumentar los elogios y echar balones fuera.
Porque entendieron que criticar al Gobierno era criticarse a sí
mismos. Y, sobre todo, que si se metían mucho con esa parte de ellos
mismos, la poca compactación gubernamental podría acabar en descompactación
total, o sea, en partir peras del todo.
Menudo lío esto de gobernar a dos voces y a golpe de ultimátums
internos. Yo tenía entendido que lo normal era tener un Gobierno
y una oposición al Gobierno, pero esto de contar con una oposición
"en" el Gobierno me descoloca un poco, lo confieso. Me
tranquiliza algo, es verdad, comprobar que el Gobierno-oposición
nacionalista sigue echándole la culpa de todo al PP, es decir, a
la oposición-oposición, porque eso es algo que me devuelve a la
normalidad de las cosas, a lo rutinario que estos han convertido
en eje de gestión. Aunque decir, como ha dicho Aymerich, que el
caos de las urgencias en los hospitales teníamos que verlo como
normal con el Partido Popular porque de ellos no se esperaba nada,
me parece un poco fuerte teniendo en cuenta que ese partido cosechó
cuatro mayorías absolutas consecutivas y fue el que logró el mayor
número de votos en las últimas elecciones. Parece evidente que eran
muchos los gallegos que esperaban mucho de los de antes, mientras
que de los de ahora ya no se sabe qué esperar.
Que su principal estrategia siga siendo, a estas alturas, meterse
con sus antecesores demuestra claramente la capacidad de este Gobierno
partido. Que la alternativa puntual a esa estrategia sea meterse
con ellos mismos demuestra aún menos capacidad, además de hasta
qué punto está partido este Gobierno. El uno por el otro, la Sanidad
sin arreglar y el resto de la casa igualmente sin barrer. Como se
descuiden, ese futuro que nos iban a arreglar les va a pillar sin
haber dado un paso por arreglarlo, entretenidos como están en jugar
a ser ahora Gobierno, ahora Gobierno-oposición.
16 /01/07
|