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Dos
bodas y un funeral
| ANA CLARA SILVANO |
Tenías
que verlos. Unos iban de boda. Otros, de funeral. Los primeros,
contentos y charlatanes. Los otros, serenos y callados. Unos llegaban
acompañados de sus compañeros-as, hijos-as, primos
y demás familia. Los otros venían juntos, apiñados,
circunspectos, tristes, como correspondía a la ocasión.
Los que iban de boda, se saludaban con abrazos, los otros se daban
la mano. Los primeros lucían sus mejores galas, algunos incluso
adornándose con claveles reventones. Los otros, traje oscuro
y corbata discreta ellos, vestidos y trajes-chaqueta, ellas. Y comenzó
el cambio: los más tristes dejaron sus asientos a los más
alegres. Y por primera vez una mujer ofició la ceremonia.
Y al finalizar, los asistentes a las bodas se dirigieron por separado
a celebrarlo a los mejores restaurantes; los otros, se fueron a
sus casas. Y así se constituyó el Parlamento gallego
del cambio. En la mañana del 18 de julio del 2005.
Ana Claro Silvano
19/07/05
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