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Elogio
a la vida consagrada
| Jesús D Mez Madrid |
La vida consagrada
es una prueba elocuente de que, cuanto más se vive de Cristo, más
se le puede servir en el prójimo. No se trata de una realidad aislada
y marginal, sino que abarca a toda la Iglesia, hasta el punto de
estar en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para
su misión. Todos o casi todos conocemos a religiosos y religiosas
que se dedican a la enseńanza, a la asistencia de los pobres, de
los ancianos o al cuidado de los enfermos, por poner sólo algunos
ejemplos. Sus vidas ejemplares se convierten en una de las improntas
concretas que la Trinidad deja en la historia, con el fin de que
los hombres podamos descubrir el atractivo y la nostalgia de la
belleza divina. Vaya con estas líneas mi reconocimiento y espero
que el de muchos otros.
02/05/07
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