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Santiago
Matamoros
| Cesáreo Jarabo |
Cada vez que
entro en un gran templo de la cristiandad pienso en Humberto Eco
y en su opinión de realizar grandes parques temáticos en lugares
deprimidos, donde se reproduzcan las grandes obras como el Duomo
de Milán, o la Catedral de Burgos, y todo bien surtido de atractivos
turísticos, de asueto. que permita contemplar una buena copia del
David de Miguel Ángel o del Entierro del Conde de Orgaz, y compaginar
la actividad con la degustación de comida basura y otros atractivos
que se quieran añadir. Apoyo decididamente la iniciativa de Humberto
Eco, y creo que, caso de ser llevada a efecto tendría gran aceptación
por la gran cantidad de personas que podría absorber el proyecto.
Pero decidido como estaba a escribir sobre el asunto, me he visto
en la obligación de marginarlo al haber observado la estúpida actuación
de los >responsables de la Catedral de Santiago de Compostela que,
tras la controvertida decisión de marginar la imagen de Santiago
Matamoros, que hizo > derramar suficiente tinta meses atrás, han
optado por dejar la imagen del santo como flotando en un mar de
florecitas. que tapan los cuerpos de los > sarracenos.
Una actuación inequívocamente democrática, bienpensante, políticamente
correcta, y como consecuencia, absolutamente impropia de un cristiano
consecuente.
Claro que, los nuevos hijos de Witiza, que a la postre son quienes
tienen todos los resortes de poder (incluidos los resortes del cuarto
poder), deben continuar con lo que empezaron sus antecesores. Y
entre los hijos de Witiza no puede faltar la Jerarquía Eclesiástica,
con su nuevo Don Oppas.
Nada nuevo bajo el sol. ¿O es que El Corán ya no agrede al Cristianismo?.
Si no es así, ¿cuándo aparecerá Don Pelayo?
26/07/07
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