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Naciones
sin Caja
| CARLOS LUIS RODRÍGUEZ |
Mucho se lleva discutido
sobre el concepto de nación. Hay cantidad de definiciones que hacen
hincapié en la historia, el territorio, la lengua, el destino, pero
todas han quedado superadas.
El principal requisito para ser una nación es tener una gran caja
de ahorros. Lo demás es secundario: la historia se puede inventar,
el territorio es ambiguo en estos tiempos de globalización, la lengua
se asocia a la voluntad de los hablantes. Queda el destino, y eso
depende de que se tenga o no una Caja con mayúsculas.Cataluña la
tiene, y por eso los avatares estatutarios son accesorios. Aunque
el Estatut naufrague, la Opa de La Caixa para controlar la energía
nacional (española) tiene visos de triunfar. Es curioso que se den
dos movimientos en direcciones contrapuestas: por un lado se quieren
aflojar las amarras institucionales que unen a España y Cataluña,
y por el otro se atan más fuertes los cabos entre la economía española
y la catalana, mediante operaciones como la que se está lanzando
contra Endesa.
Será curioso el asunto, pero en ningún caso contradictorio. Al catalanismo
político, España le estorba, le molesta y le sale cara, mientras
que el económico necesita el territorio hispano para expansionarse.
España es el espacio vital de ese capitalismo, como se ve en las
participaciones de La Caixa en el tablero de la economía nacional.
En todos los sectores estratégicos hay dominio, presencia o avanzadilla
del buque insignia del dinero catalán.
Aquí ocurre algo parecido a los engaños previos al desembarco en
Normandía. Los aliados utilizaron numerosos trucos para convencer
a sus enemigos de que el ataque se iba a producir por otro sitio,
y en nuestro caso se ha hecho lo mismo. El cebo es el debate estatutario,
el reclamo son las prédicas periódicas de Carod que enardecen a
la gente, y hacen que los sigilosos pasos de Fornesa pasen inadvertidos.
Al final resultará que la Generalitat se puede quedar sin las competencias
que apetecía, al tiempo que La Caixa monta una especie de INI con
dirección catalana. ¿INI? Sí, porque, tras haber desaparecido el
sector público estatal, nace otro autonómico en torno a una entidad
financiera de innegables conexiones políticas e institucionales.
La sonrisa de Montilla es delatora.
Hay que admitir que esto da mucha envidia. Tenemos Fornesas en las
cajas gallegas, pero buena parte de la clase política sigue sin
entender el gran juego. La reforma del Estatuto está bien, pero
donde Galicia se juega el ser nación, nacionalidad, alguien en el
concierto español y europeo, es en el tablero económico, y para
operar fuerte en ese ámbito se precisa una entidad financiera como
La Caixa o Caja Madrid.
Aquí ha costado mucho hacer la concentración parcelaria de las cajas
del sur, y se ponen trabas a proyectos industriales que tiene la
del norte. Que uno de los asuntos estrella de nuestra política industrial
no sea traer una gran industria, sino echar a una de las que existen,
es significativo. Será una gran paradoja ver cómo Ence (Caixa Galicia)
abandona la ría de Pontevedra por razones medioambientales, mientras
pasa a manos de La Caixa la central de Endesa, sin que haya debates
ecológicos.
He aquí la asimetría que más debiera preo- cuparnos. Sobre el papel,
todas las autonomías son iguales, pero en la práctica unas tienen
cajas que les permiten ser actores en el teatro económico, y otras
han de ser espectadoras. Esto se parece al fútbol. La Caixa y Caja
Madrid; Madrid y Barça. Los demás, a hacer lo que puedan.
elcorreogallego. 07/09/05
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