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No
es el mejor camino
| Jesús Martínez Madrid |
A lo largo de los años de trabajo con alumnos de
Enseñanza Secundaria Obligatoria y no Obligatoria he experimentado
que cuando te encuentras con grupos de alumnos poco trabajadores,
producido por diversas causas, si bajas el nivel de exigencia consigues
empeorar los resultados de todo el grupo, si contrariamente, aumentas
el nivel de exigencia motivando y estimulando a los más trabajadores,
estos, tiran hacia arriba de todo el grupo con la consiguiente mejora
del estudio de todos los componentes.
En el anuncio, hecho por la Ministra de Educación, sobre el nuevo
bachiller, diciendo que: "Hasta con cuatro suspensos se podrá
pasar de curso en Bachillerato" para combatir el abandono educativo
prematuro en esta etapa no obligatoria, me ha preocupado, pues considero
es ir por mal camino. Cierto que "debemos hacerla más atractiva"
para los alumnos, "menos rígida, más flexible y ajustada a
sus necesidades". Pero, bajar la exigencia no motiva al alumno
vago y desmotiva al buen estudiante. Las motivaciones han de venir
por superar los problemas personales, por la individualización y
por buscar la excelencia en los que marcan la pauta positiva.
Es bueno reconocer que las tasas de abandono siguen siendo "muy
altas, insostenibles en el futuro". También es comprensible
que la Comisión Europea esté "preocupada" por los datos españoles,
Pero no sería bueno para los alumnos, para el sistema ni para el
Estado disminuir estos datos como fruto de bajar los niveles de
exigencia. ¿Más atractivo? si, ¿menor nivel de exigencia?, no.
14/09/07
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