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¿Primos
hermanos?
| ANDRÉS PRECEDO LEDO |
DÍAS ATRÁS constatábamos
cómo el Gobierno central había priorizado en sus presupuestos al
AVE entre Valladolid y Gijón vía León; hace ya muchos meses supimos
también que el puerto exterior de Gijón tenía prioridad sobre el
coruñés en la captación de fondos europeos; ahora nos dicen que
en Gijón se va a construir una nueva gasificadora, así como nuevos
ciclos combinados en las centrales termoeléctricas. Mientras, en
Galicia se reduce la financiación prevista y necesaria para cumplir
los plazos del AVE, o al menos para permitir que llegue en plazo
razonable, da igual por donde sea; en A Coruña no acaba de asegurarse
la financiación europea de la cada vez más necesaria dársena exterior;
en Ferrol surgen dudas sobre la planta de gas y la central de ciclo
combinado de As Pontes, sin cuya actividad el puerto exterior ferrolano
quedaría diezmado; en Ferrol se pierden los tiempos para la conexión
ferroviaria del puerto y del área metropolitana comarcal con la
red de alta velocidad y, al mismo tiempo, una extraña alianza político-empresarial
gallega dio al traste con la oportunidad de controlar la empresa
energética en la que el capital y los intereses gallegos están más
implicados, obviando incluso al principal accionista gallego en
la toma de posiciones. Evidentemente, no podemos decir que estamos
siendo tratados en condiciones de igualdad con nuestros primos hermanos.
Tampoco por el Sur las noticias son mejores. Hace tiempo que estamos
acostumbrados al entusiasmo vigués por la opción del Norte de Portugal,
tanto que los llevó a introducir en el discutido PGOU que el objetivo
era hacer de Vigo la capital de un eje atlántico que según ellos
acaba en Oporto. Hace tiempo también que debíamos saber que en la
metrópoli del Duero su posicionamiento de confrontación con Lisboa
los llevó a idear la intensificación de la relación con Galicia
para ampliar su cuota de mercado. Ahora la inauguración del nuevo
aeropuerto internacional lo deja bien patente. Ello no impide que
también para nosotros, para nuestras empresas sea ventajoso introducirse
en el mercado portugués, ni tampoco que Vigo intente jugar la estrategia
del gran puerto central como una oportunidad. En todo caso, la intención
de los dirigentes de la metrópoli de Oporto sigue siendo la misma.
Ya se ve que también para los hermanos portugueses su casa es lo
primero.
Mientras, nosotros, sin peso ni apoyos reales en el centro español
de decisiones, nos contentamos con seguir haciendo juegos florales.
No dudo de que, de seguir así, podamos llegar a tener una primavera
anticipada, pero debajo de las flores no quedará más que hierba
segada. Tal vez sea entonces cuando nuestros hermanos asturianos
y portugueses empiecen a tratarnos como tales, porque ya hemos dejado
de ser competidores.
lavozdegalicia.21/10/05
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