El PSOE, alarmado por la crisis inminente y la consiguiente merma
electoral, sigue repartiendo dinero a diestro y siniestro. Su última
ocurrencia es la "compra" del voto de 13 millones de españoles a
400 euros la unidad a modo de regalo fiscal. Ningún partido debería
tener entre sus intereses principales la cantidad de votantes de
su lado sino un bien más alto: favorecer a los ciudadanos hacia
un progreso no tanto material como integral. Los bienes terrenos
justos sirven para sustentar a las familias pero toda una serie
de medidas tomadas por este último gobierno hace peligrar el bien
moral de los españoles. Qué pocos son los que reflexionan ante el
bien supremo del alma. Sí, porque el hombre además de las necesidades
materiales debe buscar con preferencia las espirituales, sino, ¿de
qué le servirá en la eternidad todo lo que aquí ha acumulado?. Persigamos
nuestro beneficio más allá de esta vida si de verdad queremos ser
sabios y merecer buenos gobernantes.