¡Viva
la demagogia!
| Lorenzo Bernaldo de Quirós |
El Sr. Rodriguez Zapatero ha prometido que, si revalida su triunfo
electoral el próximo nueve de marzo, creará 1,2 millones de puestos
de trabajo para las mujeres. Esta propuesta se suma a la oferta
de 500 euros por hijo hasta los tres años y de 300 hasta los dieciocho
para las familias con rentas anuales entre los 11.000 y los 20.000
euros. A medida que avanza la campaña, esto se parece cada vez más
a un lamentable ¿Quién da más? No existe coto alguno para las más
disparatadas y demagógicas propuestas en la puja para comprar votos.
Esta locura de promesas incumplibles ronda en desprestigio de unos
políticos que consideran tontos a los ciudadanos y no parecen conscientes
de los costes de sus políticas. Vamos por partes.
Los gobiernos no crean puestos de trabajo. Esto es elemental como
diría el viejo Sherlock Holmes. Son las empresas, grandes, pequeñas
y medianas quienes lo hacen. Una buena política gubernamental puede
generar las condiciones para que se destruyan o se creen empleos
pero no puede hacer directamente nada para conseguir ese objetivo,
salvo que el sector público se dedique a contratar gente a mansalva,
lo que además de ruinoso e improductivo es incompatible con los
principios de una economía de mercado. Desde esta óptica, las promesas
socialistas son un canto a Cartagena.
La idea de ayudar financieramente a las familias con ingresos bajos
está llena de buenas intenciones pero su coste, en los términos
planteados por el líder socialista, son prohibitivos: alrededor
del 2 por 100 del PIB, es decir, una cuantía equivalente a la del
actual superávit presupuestario. En estos momentos, esa medida es
además irresponsable. Si se suma a todas las demás iniciativas del
programa electoral del PSOE, no es que sólo se merienda el saldo
positivo de las cuentas públicas, sino que el cumplimiento de las
promesas de gasto llevaría "ya" a un déficit público que, antes
o después, habría que financiar bien con más impuestos bien con
un recorte del gasto.
En este contexto, los programas ofrecidos por el PSOE son pan para
hoy y hambre para mañana. El gobierno parece ignorar la gravedad
de la situación económica española. Está embarcado en una estrategia
demagógica para ganar las elecciones a cualquier precio, convencido
de que los ciudadanos se lo creen todo.