Es cierto que el centro derecha -o sea el PP- ha manejado en esta
legislatura, y hasta poco antes de la precampaña electoral, una
estrategia no positiva que el PSOE, lógicamente, se empeña en llamar
catastrofista y obstruccionista.
Es cierto que el discurso ahora ha cambiado un poco y mientras el
PP ha escogido mirar al futuro, en Ferraz parecen más partidarios
de insistir en el miedo "a que viene la derecha" y sacar -que pena-
a González y a Guerra como los alegres chicos de ZP, los graciosos
anticuados para resaltar así la figura de estadista y el talante
serio de candidato. Pero objetivamente la legislatura ha sido lo
que ha sido digan lo que digan unos y otros. Y si hubiera que hacer
un resumen de los puntos más importantes, la cuestión quedaría,
desde mi punto de vista así: IRAK.- La salida de las tropas españolas
de esa guerra era del todo necesaria pero se pudo hacer con mayor
dignidad y sin ofender a nadie.
TERRORISMO.- ¿Qué más da ya quién rompió el pacto? El caso es que
se rompió y si bien es cierto que hubo muchísimas preguntas sobre
el tema, demasiadas, por parte del PP al Gobierno, es falso que
esas preguntas se dirigieran a cuestionar la lucha antiterrorista
del ejecutivo sino a todo lo contrario: a la no lucha, al llamado
proceso de paz con el que el PP, legítimamente, no estaba de acuerdo
aunque muchos sí lo aprobáramos al principio.
ESPAÑA ROTA.- Fue un concepto desacertado del PP pero cierto aunque
el propio PP no haya sabido sacar rédito y se le haya vuelto contra
él. España no sólo se rompe con un frente del Ebro o unos cuantos
seres pintorescos que utilizan una ley electoral impresentable ya
para chantajear al gobierno de turno. España se quiebra cuando se
quiebra la caja única, cuando los modelos de sanidad y educación
son radicalmente distintos en las distintas comunidades, cuando
la reforma de un estatuto supone la hipoteca durante no sé cuantos
años de los recursos de todos, cuando la descentralización, que
es buena y necesaria, se convierte en caótica y cuesta mucho más
que el sistema centralizado. Nunca se hizo del todo bien y con ZP
se ha empeorado. Lo que tampoco vale es que el PP proteste en unas
autonomías lo que luego firma en otras.
AVANCES SOCIALES.- Vamos por parte en las cuatro acciones fundamentales:
Sobre la subida de pensiones y salario mínimo, nada que decir salvo
que tal y como estaba la economía era lo que se tenía que hacer
y aun queda muchísimo por acercarnos a unas cifras dignas. La ley
de paridad impuesta, no le gusta ni a las mujeres y resulta inaceptable
por mucha sentencia que haya. Los matrimonios gays no dejan de ser
una anécdota positiva y el PP se desgastó en algo inútil y puntual.
La conocida como Ley de Dependencia está siendo un éxito en los
expositores pero no la compra nadie porque no hay dinero. Es así
y se puede demostrar: como Ley, muy buena; como realidad a corto
y medio plazo, un desastre.
ECONOMIA.- Pues como siempre: bien cuando iba bien y mal cuando
ha empezado a ir mal. No se le puede culpar al Gobierno de todo,
pero si de maquillar algunas cifras y pretender que el ciudadano
no vea la crisis real que existe y que no va a acabar en un par
de meses. Esta política de ocultación es siempre mala porque al
final suele haber dos elementos que deja las cosas claras con un
tirón de orejas: un informe de Bruselas o una cajera del hiper.
Tal vez sea este apresurado ejercicio de reflexión el que nos deberíamos
hacer todos antes de entregar pasionalmente el voto a unos o a otros.
Quedan fuera muchas cosas como la educación -con esa absurda batalla
del PP contra la "Educación para la ciudadanía"-, la política exterior
más bien desastrosa, la inmigración, la seguridad etc. Lo bueno
de la democracia no es ser fiel a un partido ni dejar de serlo,
se trata de pensar al margen de los mítines, las promesas interesadas
y las descalificaciones y reafirmase o cambiar el voto. Así de fácil,
aunque no sólo es eso.