Me imagino que alguien habrá llamado la atención a Michavila, que
ya ha señalado que los debates Rajoy-Zapatero podría perderlos su
propio líder, Rajoy, porque Zapatero es más telegénico. Y que alguien
habrá llamado la atención a otras relevantes figuras del PP que
incluso han 'celebrado' el trastazo que se dio Pizarro frente a
Solbes, aunque sólo fuera una celebración 'íntima' y de espaldas
a micrófonos y cámaras...
Lo cierto es que ese debate televisivo, el primero de esta temporada
final de una campaña interminable, ha zarandeado muy severamente
la moral del partido opositor, que a estas alturas revisa el vídeo
y extrae consecuencias sobre lo que no debe hacerse en ningún caso
en esos dos choques pugilísticos de los dos lunes que restan de
campaña. Se sabe que el escenario estará a 21 grados, pero con toda
certeza, los contendientes tendrán temperaturas mucho mayores y
tensión arterial acaso insoportable... Y es que seguro que han llegado
a una misma conclusión en la dirección de los dos grandes partidos:
que se puede perder o ganar en esa pelea dialéctica y en las valoraciones
de vencedor-derrotado que se harán a continuación en todos los medios
informativos, incluidos las dos televisiones que, -dirigidas por
italianos por cierto- han preferido 'pasar' de debates y programar,
posiblemente, películas, por llevar la contraria a los restantes
medios. Qué torpeza, habrán llegado ya a pensar, si se tiene en
cuenta que 'los números dos' lograron cinco millones de oyentes
o televidentes...
Pues bien, el debate en cuestión, la noche de la colocación de carteles,
dejó en muy mal trance al fichaje estrella del PP, Manuel Pizarro,
para satisfacción íntima de algunos dirigentes del PP que se vieron
injustamente postergados por el 'paracaidista' llegado del formidable
finiquito de Endesa. El brillantísimo Pizarro se dio de bruces con
un funcionario gris pero buen conocedor de la Hacienda pública.
¿Se repetirá la historia? Ese es el enorme temor del PP, que está
interiorizando la posibilidad de que su gran líder, registrador
de la propiedad, también pueda verse, de nuevo, abatido por un leonés
intrépido que pretende que España supere a Francia en renta per
capita con la ayuda de cinco millones de inmigrantes bien integrados...
Está por ver en las inminentes encuestas en qué grado el enfrentamiento
de los números dos ayuda a los números uno, pero es muy probable
que así sea, y que la escasa diferencia que vienen mostrando los
sondeos -que ya oscilan desde un punto a cinco, en los últimos días-
vaya agrandándose o ensanchándose. Habrá sido fruto de un debate
o dos, tal vez, pero sobre todo, del aguante de cuatro años frente
a quienes le acusaban repetidamente de romper la nación, de no saber
qué España quiere, de no tener ideas ni proyectos, de pretender
destrozar la Constitución, de dar oxígeno a los independentistas,
de impulsar ideas y actitudes revanchistas... Zapatero está contestando
en sus mítines a tantas intervenciones de Rajoy en el Congreso:
"Este no es un país en decadencia. Haremos de los problemas oportunidades
de progreso. No se puede mentir ni meter miedo. Firmeza es decirle
a Bush ahí te quedas con tu guerra ilegal...".
La campaña está a un extraordinario nivel de interés. Pero aún puede
elevarse.