Creo que hubo empate en el debate entre Rodríguez Zapatero y Mariano
Rajoy, o sea que estamos donde estábamos antes del debate. Zapatero,
que partía como favorito no logró derrotar a Mariano Rajoy que desde
el primer momento dejó claro que no se iba a dejar derrotar. Por
lo demás ambos esgrimieron los argumentos que les hemos escuchado
a lo largo de la legislatura: las mismas afirmaciones, los mismos
reproches, las mismas frases dirigidas a buscar el aplauso de los
suyos.
Pero aunque ya digo que hubo empate en este primer combate electoral,
el solo hecho de que se haya producido favorece a Mariano Rajoy.
Después de la derrota sin paliativos del número dos de Rajoy, Manuel
Pizarro, ante el vicepresidente Pedro Solbes, el líder del PP no
se podía permitir un traspies, y no lo dio. No es difícil de augurar
que en el próximo debate que se va a celebrar el lunes día 3, ambos
contrincantes van a ir a por todas, o sea que no se van a andar
con sutilezas.
Creo que en algunos momentos Mariano Rajoy conectó con los problemas
reales de los ciudadanos de a pie, y que Rodríguez Zapatero estuvo
más de lo que le hubiera gustado a él y a sus asesores, a la defensiva.
También creo que Zapatero le saca ventaja a Rajoy en cuanto a telegenia
y saber estar ante las cámaras de televisión, pero juega en su contra
no tener la misma credibilidad después de cuatro años de Gobierno.
El candidato del PP distraía a la audiencia mirando hacia un lado,
como si estuviera buscando la mirada o la aprobación de alguien.
Aunque tanto en el PSOE como en el PP declararon de inmediato campeón
del debate a su líder, lo cierto es que ninguno dio el K.O al otro,
por eso creo que en el debate del lunes 3 de marzo ambos saldrán
dispuestos a dar a su contrincante el golpe definitivo.
Mi impresión es que ni Zapatero ando sobrado ni Rajoy escaso.