Huyo de comentar el debate por dos motivos: hoy es el plato fuerte
en todos los medios y -más sinceramente- la hora de entrega de esta
columna no me permite retrasos ni en periodo electoral. Además,
tal y como están las cosas en un mundo global, tampoco se crean
que hay mucha diferencia entre un gobierno y otro.
Pero preocupa que esa globalización del mundo que ha llevado en
las últimas décadas incluso a replantearse el viejo Derecho Internacional
y muy especialmente la soberanía de los estados, sólo se aplique
en zonas de un especial interés económico o geoestratégico. ¿Qué
está pasando en Colombia y cómo es posible que siga pasando ante
la indiferencia del mundo? Es cierto que ha habido iniciativas por
parte de algunos países -entre ellos España- para tratar de solucionar
las cosas, pero si hay que ser sinceros, la verdad es que todas
esas iniciativas se han hecho sin demasiada convicción, sin demasiado
interés. Ahora, Castro anuncia que suenan trompetas de guerra en
América del Sur, Ecuador rompe con Colombia y Venezuela y en su
nombre el indescriptible Hugo Chávez, no solo cierra su embajada
sino que despliega tropas en la frontera mientras amenaza en insulta
al presidente colombiano.
El caso es que las FARC colombianas, un grupo que perdió el apoyo
del pueblo hace muchos años, mantiene secuestradas a decenas de
personas no sólo colombianas y estos secuestros duran la mayoría
de las veces años y siguen, y siguen. El caso es que todas las organizaciones
de derechos humanos denuncian la caótica situación de un país presa
del miedo y la miseria, con niños en la guerra, narcos que cobran
y que pagan, cientos de miles de desplazados, extorsiones, grupos
paramilitares que vuelven a crearse después de una entrega de armas
generalizada y por si todo esto fuera poco, ahora aparece Chávez
con sus amenazas, con sus mediaciones, con su necesidad enfermiza
de protagonizar lo que sea. ¿Qué esta pasando en Colombia para que
todos miren hacia otro lado? ¿Qué intereses bastardos hay detrás
de tanta anarquía y tanta inseguridad? ¿Por qué la ONU, por ejemplo,
no hace nada, en el caso sangrante de los secuestrados? ¿Cómo es
posible que el corazón de América esté a punto de estallar y nadie
de un paso, nadie tome una iniciativa? ¿Para qué sirve la OEA? ¿Por
qué no se discuten estas cosas en esas inútiles cumbres en las que
hay que callar a Chávez? Pobre América.
Entre el vecino del Norte voraz protector desde su democracia divina
de casi todas las dictaduras y una Europa más preocupada por la
amenaza de la negritud africana dispuesta a romper su paz aburguesada,
América del Sur está sola y cada vez más en manos de populistas
seudo revolucionarios que. Como Castro, desean perpetuarse en el
poder. Hubo un tiempo en el que la democracia pareció posible, pero
nadie hizo nada por asentarla de verdad en ese inmenso continente
tan rico en tantas cosas que siempre se le ve más como una despensa
a poseer que como una tierra con un futuro posible.