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Congreso
PPdG. La partida ha comenzado
| JOSÉ MANUEL CAMPELO |
La cita está
determinada por el calendario, el Congreso del PPdG será a mediados
del próximo mes de enero. Pero la partida ya ha comenzado desde
el preciso momento en que los candidatos contendientes ya han presentado
sus candidaturas que tendrán que ser ratificadas por el aval de
al menos 400 compromisarios, y por la irrupción en escena de jugadores
interesados.
Y es que además de los cuatro cabezas de serie -López Veiga, Barreiro,
Cuiña y Feijoo- han enseñado sus cartas el presidente provincial
del PPdG de A Coruña, Juan Juncal, y el presidente de la Diputación
de Pontevedra, Rafael Louzán. Abriendo el juego el primero haciendo
una llamada a los populares coruñeses y decantándose sin rubor alguno
-incluso en presencia del todavía presidente Fraga- por Alberto
Núñez Feijoo. El segundo, Louzán, ha mostrado su as comprometiendo
su apoyo al mismo candidato, y sustentándose, dice, en la opinión
favorable de la mayoría de los alcaldes de la provincia pontevedresa.
Arriesgada apuesta, peligrosa hipoteca cara al futuro, ya que no
se tiene en cuenta que quien determinará el sucesor de Don Manuel
no van a ser los alcaldes sino los compromisarios, afiliados de
a pie.
Ante estas declaraciones de intenciones parece lógico que Núñez
Feijoo se las prometa felices. De todos es sabido que no es un perdedor
y que calibra con máxima precisión todas las posibilidades. Es un
jugador político nato, tiene bagaje más que suficiente y su estancia
en Galicia desde su incorporación a la Xunta le ha servido de rodaje
para conocer los entresijos del propio partido. Con los pies en
el suelo también parece estar Jose Cuíña, que elude entrar al trapo
en cuestiones peliagudas, que evita hablar de sus contrincantes
respetando todas las opiniones que se estén virtiendo, y que con
humildad reconoce que ³está dispuesto a empezar desde abajo². Todo
ello le honra.
Una interesante partida en definitiva en la que también han entrado,
el presidente de la Diputación provincial de Ourense, José Luis
Baltar, que nunca ha ocultado sus preferencias cuiñistas; y un ³resucitado²
presidente de la Diputación lucense, Francisco Cacharro Pardo que
concurre a este especial escenario político con una experiencia
y tablas más que acreditadas en citas tan señaladas.
Por otra parte no podemos olvidar a los otros dos candidatos a la
sucesión que coinciden en sus críticas a los posicionamientos de
los presidentes provinciales. Un Enrique López Veiga que oculta
en su declaración de desconcierto por dichas manifestaciones, la
falta de apoyos explícitos a su candidatura por parte de los aparatos
del poder popular; y que si bien no está falto de razón al calificarlos
de ³incorrectos², parece estar claro que en este juego parece que
nadie o muy pocos van a respetar las reglas. Finalmente, un respetuoso
José Manuel Barreiro que carga tímida e irónicamente contra los
presidentes, señalando que podríamos llegar al ³razonamiento absurdo²
de eliminar el proceso congresual y que fueran ellos quienes decidieran
quién es el sucesor de Don Manuel. A este respecto habrá quien pueda
pensar que no es tan descabellado porque, al fin y al cabo, hay
mucho más en juego que la presidencia del PPdG. Quizás por ello
cada cual mueve sus peones o se presta a que se los muevan a la
búsqueda de parcelas de poder, el objetivo último de cualquier político.
09/11/05
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