|
Gobierno
versus oposición y viceversa
| JOSÉ MANUEL CAMPELO |
Observo en el
escenario político de este país que el actual gobierno bipartito
de la Xunta de Galicia, antes oposición, -hay un buen amigo que
prefiere denominarlo tripartito, por aquello de estar integrado
por socialistas, nacionalistas e independientes- está ³sacando los
colores² al partido mayoritario ahora en la leal oposición, el PPdG.
A los medidos anuncios de los nuevos conselleiros poniendo en entredicho
la gestión de los dieciséis años de gobierno de los populares gallegos,
sacando a la luz pública desde la deuda de la CRTVG hasta la de
los teléfonos móviles de la administración, pasando por una posible
paralización temporal de las obras de la Ciudad de la Cultura, el
freno a la construcción de minicentrales, el retraso por ejemplo
en la ejecución de las autovías del Barbanza y del Salnés, o la
anulación por parte del departamento del Medio Rural de 245 obras
programadas por el anterior ejecutivo; se añade la próxima fiscalización
de las cuentas de la Xunta de Galicia en los dos últimos años, 2004-2005,
encargada con ³inteligencia² a seis profesionales independientes
de reconocida valía.
Una actuación, la del gobierno gallego y de las formaciones políticas
que lo sustentan, que puede obedecer a una estrategia preconcebida
para desviar la atención de la opinión pública hacia el PPdG, minarlo
desde la crítica a su pasado e incluso influir sobre su incierto
futuro a dirimir en el congreso de mediados de enero. En cualquier
caso lo que si están logrando es tapar sus carencias en la gobernabilidad
de este país. También cabe la posibilidad de que aún no se hayan
sacudido su aureola de oposición y tienen que pasar por un período
de rodaje para ejercer como verdaderos gobernantes.
En cualquier caso es obvio que se están cargando ³polo miudo² compromisos
adquiridos por la anterior Xunta. Pero no es menos evidente que
cualquier gobierno que se precie está en su derecho de ejercer el
poder aplicando su programa, en este caso sellado y marcado por
el pacto de gobierno entre Touriño y Quintana.
Un programa que es objeto de explicación por cada unos de los miembros
del gobierno gallego, con mayor o menor detalle, pero siempre con
objeciones y críticas a las políticas llevadas a cabo por los gobiernos
del PPdG, en las comparecencias que sobre los Presupuestos autonómicos
del año 2006 se están celebrando en el Parlamento de Galicia, y
que no está siendo contestado por los populares todo lo acertada
y rotundamente que sería necesario. El principal proyecto de ley
en cualquier cámara legislativa está pasando inadvertido a los ciudadanos.
¿Han caído en una trampa los populares?. Están más preocupados por
lavar la imagen de su paso por la Xunta -con muchos aciertos y alguno
que otro error-, olvidando que ahora son oposición y no gobierno,
y poniendo en bandeja al tandem de socialistas y nacionalistas un
filón mediático que no van a dudar en explotar.
Así pues, transcurridos los primeros cien días del nuevo gobierno
del bipartito, podemos concluir que el denominador común en la política
de este país es la indefinición de las partes en liza en el juego
democrático: gobierno y oposición, la falta de identificación de
cada quien con su nuevo rol.
17/11/05
|