Pepe
Blanco miente y sabe que miente
| Andrés Aberasturi |
"Ahora resulta que la presidenta de la Comunidad de Madrid,
aprovechando el ruido de sables que estos días ensordece a su partido
y a la opinión pública, ha firmado un convenio con el cardenal Rouco
Varela para que sean los sacerdotes quienes decidan en los hospitales
a quién, cuándo, y cómo, se suministra un cuidado paliativo. O sea
que los curas que trabajan en los hospitales además de sus misas
y visitas a los enfermos, decidirán sobre cuestiones que afectan
a la moral individual de cada paciente al margen, por supuesto,
de lo que cada uno pueda pensar, sentir o creer."
Este texto aparece publicado en el "Cuaderno de Pepe Blanco",
una especie de blog del número dos del PSOE desde dónde, como es
natural, reparte estopa a los contrarios y canta las infinitas bondades
de los suyos. Hasta ahí todo normal. El problema en el caso concreto
que nos ocupa, es que Pepe Blanco miente, sabe que miente y sin
ningún rubor distorsiona la realidad hasta llegar a afirmaciones
que ofenden la inteligencia de cualquier ciudadano medianamente
informado. Pero a Pepe Blanco esto no le preocupa. El personaje
se ha instalado en la difamación y la mentira y parece sentirse
feliz allí. No voy a explicar los cometidos de los llamados "Comité
éticos" de los hospitales -que nacieron en EEUU en los 60 y
llegaron a España en el año 74- y que cualquiera puede consultar
en Internet. Baste decir que en ningún casi toman decisiones y sus
informes nunca son vinculantes.
Se puede discutir la presencia de un cura o no en esos comités,
pero afirmar que van a ser "los sacerdotes quienes decidan
en los hospitales a quiñen cuando y cómo se suministra un cuidado
paliativo", es un disparate malintencionado, una gran mentira
y una ofensa, como he dicho, pero no sólo a la ciudadanía sino muy
especialmente a la clase medica y a los sanitarios en general. O
Pepe Blanco no estaba en sus cabales cuando decidió publicar semejante
cosa o algo muy grave está fallando en un político de su talla.
Lo malo es que precisamente eso, su talla, convierte esta mentira
en una verdad debatible -de hecho fue objeto de debate el otro día
en Tele 5- y al final la interesada mentira que Pepe Blanco coloca
a sabiendas de que es mentira en su "Cuaderno" se convierte
en una especie de verdad.
Soy agnóstico, lo he declarado públicamente muchas veces y he mantenido
con representantes oficiales de la Iglesia muy serias polémicas.
Estoy en las antípodas de la Conferencia Episcopal española y muy
lejos del Vaticano. Pero mis ideas no podrían nunca llevarme a la
deshonestidad, a la incoherencia y a la mentira. Y por desgracia
me he visto en situaciones muy dramáticas que me han llevado a tener
que tomar decisiones trascendentes en más de un hospital. Nunca
el comité ético del centro ni mucho menos ningún cura decidieron
por mí ni se inmiscuyeron siquiera con consejos sobre lo que debería
hacer o dejar de hacer.
Pepe Blanco sabe muy bien que la única decisión válida es la del
enfermo, sus familiares y su médico incluidos, naturalmente, los
cuidados paliativos. ¿Por qué miente Blanco en algo tan sensible
como esto? ¿Es ético que por atacar al PP en la persona de Esperanza
Aguirre pueda afirmar un disparate semejante sabiendo que no es
verdad y que va a tener repercusiones mediáticas? Tan amigo como
es Pepe Blanco de exigir a los demás que pidan perdón ¿no sería
bueno que se excusase en su Cuaderno y reconozca que ha mentido?
No lo va a hacer y me temo que el mundo sanitario tampoco va a decir
nada en defensa de su propia dignidad. Pues al menos que sepa Pepe
Blanco que ha perdido el respeto y la credibilidad de un humilde
ciudadano de izquierdas y agnóstico que firma hoy esta columna.