La situación en el seno del PP, tras la derrota de marzo, dista
mucho de ser tranquila, relajada y constructiva. Hay datos que indican
lo contrario, después de la primera "revuelta" de Esperanza Aguirre
contra el liderazgo "indiscutible" de Mariano Rajoy. Aguirre, en
efecto, es quien en mayor medida se viene beneficiando de esta gravísima
crisis interior, que pone en entredicho la capacidad de mantener
el liderazgo del dos veces derrotado candidato a la presidencia
propuesto por Aznar sin debate alguno ni respeto a consideraciones
ajenas. Nada hubiera sucedido si la candidatura de Rajoy a la presidencia
hubiera conducido a la Moncloa y al poder, pero ya se sabe lo que
recuerda el refranero español: "Cuando no hay harina, todo es mohína"
-enojo, disgusto, tristeza-.
Un partido que ya consiguió una vez el Gobierno se resigna difícilmente
a verse derrotado dos veces, sin demasiada confianza en que no se
termine cumpliendo el "no hay dos sin tres". Lo cierto es que una
cierta "sublevación popular" parece haber estallado en el PP, ante
el Congreso del mes que viene en Valencia, un congreso que muchos
temen que se cerrará en falso, porque pasará como sobre ascuas sobre
el asunto principal: que se debatan las causas concretas de la derrota,
si falló el líder, o falló la estrategia, o falló el programa...
Es lo que intentan imponer los "levantiscos", con Aguirre a la cabeza.
Este viernes festividad del 2 de mayo, se ha revelado que "diputados
del PP ofrecieron apoyos a Zaplana para competir contra Rajoy",
si bien este, ahora fichado por Telefónica, desautorizó a esos fieles
señalándoles su estado de "achicharramiento" tras sus cuatro años
de portavoz del PP en el Congreso. Según el relato de estos hechos,
Zaplana habría recibido en su despacho de la Calle Génova a un grupo
de diputados correligionarios, cuatro, que decían contar con el
apoyo de, al menos, 30 diputados muy preocupados con la situación
del partido.
Lo que cuenta El País se ve ratificado por otra información diferente
en ABC, donde es la opinión de Aznar la que se recoge: el expresidente,
dice el cronista, sigue "preocupadísimo la crisis en que se ha metido
el partido, pero está al margen de cualquier movimiento interno
contra Rajoy, y se limita a aconsejar a los pocos veteranos del
partido que aún le tratan que den ejemplo y se constituyan en elemento
de estabilidad. Ése es el mensaje que Aznar ha hecho llegar a la
dirección del partido a través de la Fundación Faes, y es el dato
que aportan los contados dirigentes del partido que le han visto
en los últimos días.
Así las cosas, un tercer diario insiste en que los impulsores de
las primarias en el PP piden retomar la bandera de la regeneración
para que el partido vuelva a ganar, y se anuncian que el lunes empezarán
a recoger firmas a favor de la democratización del partido, tras
sostener que el sistema actual no es representativo. Se añade la
noticia de que Ana Botella, señora de Aznar, se muestra partidaria
de que se debata la propuesta de proceder a elecciones primarias
de los candidatos del PP, aunque rechaza que los procesos internos
no hayan sido democráticos hasta la fecha. Por no existir más candidatos,
Esperanza Aguirre se ve permanentemente catapultada a ser alternativa
a Mariano Rajoy.