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El artículo

Instalados en el poder
| PABLO MOSQUERA |

MARAGALL pidió excusas. Mas, retiró la querella. Pujol salió de su retiro para mostrar indignación por lo que le tocaba en las sospechas y advertir que quien ataca al ex-honorable está atacando a Cataluña.
Piqué exploró la posibilidad de una moción de censura con éxito, y para ello no dudó en hablar con la persona que manda más en el entramado del poder catalán, un tal C.R . La moción no prosperó por sencillas razones.
Piqué no podía ser presidente y se conforma con los momentos de gloria mediática que tuvo durante la gestión de la censura. Los socios de Maragall están muy cómodos instalados en el poder. Los socialistas no terminan de concretar cuál es el modelo de las relaciones con el nacionalismo.
Pero las cosas como éstas dejan posos.
La sociedad española está convencida que lo que dijo Maragall era cierto, y por defecto, ya que sólo era un pequeño apunte de lo que uno se puede encontrar cuando llega a una institución de poder público en la que más de una década han estado instalados los mismos mandarines, y se tiene la curiosidad de abrir los cajones de los despachos en los que se administró el poder para hacer y otorgar.
De ahí la necesidad, por higiene, de la alternancia en el poder. Hay que ventilar los despachos. Hay que evitar las tentaciones posesivas de quienes con el paso del tiempo en el machito llegan a creerse los amos de la finca.
Pero, coherencia. No se puede señalar tales problemas al PNV en Euskadi y olvidarse de Galicia. El cambio tiene siempre ventajas para el ciudadano. Supone dejar atrás el pasado y buscar con ilusión un futuro mejor.
Cuando se perciben vientos de cambio que afectan a modelos basados en la clientela protegida por tanto tiempo de cómoda instalación en el poder, los más «listos» son los primeros en salir corriendo, y si no que se lo pregunten a algún alcalde-constructor que recientemente ha renunciado a su sillón.
Otros, son más arriesgados. Llegan en el último momento y se atreven a decirme que si me voy al País Vasco y me pasa algo, no me crea que lo voy a echar sobre su conciencia. Y es que para que algunos vivan bien, instalados en el poder, otros tenemos que jugarnos trabajo, vida y libertad.
Pero, tengo motivos para ser optimista. El cambio se está instalando en la conciencia de los ciudadanos y se va a trasladar a las urnas en las próximas elecciones, aunque sólo sea para saber qué hay en los cajones del poder eterno.


lavozdegalicia.14/03/05

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