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La
tormenta que viene
| MARTÍN FERRAND |
¿CUÁNTO
tiempo puede resistir un político de fundamento, líder de partido
postinero, sin decirle nada consistente a sus electores y devotos?
Si nos atenemos a la experiencia de Mariano Rajoy, ese tiempo puede
ser muy largo y casos hay en la Historia de España en los que se
han cumplido biografías notables y de respeto sin la más mínima
expresión de una idea propia.
Muy forzado por los acontecimientos o, lo que es lo mismo, en contra
de su voluntad, el presidente del PP ha salido de su acostumbrado
letargo para decir que la oposición debe hacerse con la cabeza y
no con las vísceras. Es decir, que el gallego prefiere los «idiomas
y talentos» con los que anunciaba la venta de lengua de ternera
y sesos variados una desaparecida tiendecita del barrio madrileño
de Salamanca que la casquería en general, la del supermercado.
Si, como parece y aquí hemos comentado ya, la intención de Rajoy
era contestar, con delicadeza y resolución, el ridículo vídeo producido
por FAES, la fundación en la que se alberga el prematuramente jubilado
José María Aznar, la afirmación es lúcida y, si se quiere, brillante;
pero, a la vista de los hechos, tengo la sensación de que, a la
hora de ejercerla, la oposición de Rajoy que, por supuesto, no está
hecha con las vísceras tampoco se fabrica con la cabeza. La realidad
aparente es que no hay oposición y, como en una cruel paradoja,
es el PSOE el partido, y José Luis Rodríguez Zapatero el líder,
que, además de ocupar el sitial del poder busca los resquicios disponibles
para, en los tiempos libres, actuar como oposición de la oposición
que no se opone. Un enredo más confortable y divertido si se vive
instalado en La Moncloa.
El juego es original, pero políticamente suicida. A menos de dos
semanas de las elecciones autonómicas vascas, trascendentales, la
actividad popular parece más escasa que la desplegada en ocasiones
equivalentes. Ignoro si se trata de una genialidad o de un descuido;
pero cualquier resultado que no mejore la presencia pasada del PP
en el Parlamento de Vitoria marcará el inicio de una contestación
a Rajoy en el seno del PP que irá mucho más allá que un vídeo o
un pellizco.
El sosiego de Rajoy, tan admirado; ¿es hijo de la sabiduría o del
desinterés? En ocasiones parece lo segundo y recuerda aquel cuento
de Baura en el que un hombre que no quería ser rico se murió de
angustia ante la responsabilidad de administrar una fabulosa herencia
de un ignorado tío americano. Al líder popular y al heredero literario
les resultaría más provechoso entregarse al gasto, incluso con prodigalidad,
que vivir en la estéril contención en la que nos demuestran su austeridad
y su modestia. El no hacer nada ante las circunstancias de la Historia
es profundamente español; pero, que se sepa por la experiencia,
sólo ha servido para alargar las situaciones indeseables y hacer
más cortas las apetecidas. Un mal negocio.
abc. 05/04/05
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