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Carta
abierta al Presidente del Gobierno David
González Gálvez. Presidente de la Federación de Jóvenes Investigadores
Me
dirijo a usted en calidad de presidente de la Federación de
Jóvenes Investigadores (FJI/Precarios) para transmitirle la
absoluta decepción de nuestro colectivo por el errático rumbo
de la política científica (si es que puede llamarse así) de
su Gobierno durante esta legislatura.
A día de hoy, el Manifiesto por la investigación, promovido
por nuestra Federación y suscrito por varios miles de científicos
de todos los niveles, que presentamos en mayo de 2006, sigue
teniendo total vigencia y constituye una deprimente foto fija
de nuestro sistema de I+D+i: deficiente gestión de los recursos
materiales, una carrera profesional que es simplemente una
carrera de obstáculos, miles de científicos privados de los
derechos sociales y laborales más básicos, etc.
Somos
conscientes de que España no puede permitirse perder el tren
de la I+D+i y por eso le exhortamos a que, como Presidente
del Gobierno, asuma su responsabilidad y lidere, desde ya,
un cambio de rumbo que mejore la desastrosa situación actual,
adoptando soluciones inminentes a los graves problemas que
le señalamos en esta carta, que son una muestra de la precaria
situación de la investigación en nuestro país.
En primer lugar, nos gustaría recordarle unas declaraciones
suyas al diario El País hace casi 5 años (29 de noviembre
de 2002), en las que manifestaba que es imprescindible que
la sociedad asuma que los investigadores son trabajadores
y que los científicos no pueden seguir en una situación de
explotación. Lamentablemente, los buenos propósitos que usted
manifestaba en la oposición se han quedado en el baúl de los
recuerdos tras su acceso al Ejecutivo.
Su
Gobierno, irónicamente autocalificado como "de progreso"
y como "el gobierno de la extensión de los derechos sociales",
ha excluido conscientemente del ámbito de aplicación del Estatuto
del Personal Investigador en Formación a miles de científicos,
que siguen financiados con beca y sin ningún tipo de derechos
laborales ni sociales, sin lujos como cotización a la Seguridad
Social, derecho a baja médica, permiso por maternidad, derecho
a desempleo, acceso a formación y protección frente a riesgos
laborales y un largo etcétera que avergonzaría a cualquier
dirigente con un mínimo de compromiso social.
A pesar de llenarse la boca con la convergencia con Europa,
se ignoran las recomendaciones de la Comisión Europea, que
claramente señala que el investigador es un profesional desde
el comienzo de su carrera, a nivel de postgrado: ¿convergencia
con Europa, pero sin Europa?
Su Gobierno tiene pendiente, con carácter inmediato, la reforma
del Estatuto del Personal Investigador "en Formación"
(EPIF) para garantizar que todos los investigadores españoles
estarán amparados por la Seguridad Social y para solucionar
la surrealista discriminación entre los investigadores predoctorales
de primer y segundo año y los de tercer y cuarto: a pesar
de realizar el mismo trabajo, sólo estos últimos tienen derecho
a contrato laboral, contradiciendo las recomendaciones europeas
y la equidad de la ley.
Le exigimos, señor Rodríguez Zapatero, que dé instrucciones
para que el Ministerio de Educación y Ciencia cumpla la ley
y proceda de inmediato a la contratación de los doctores destinados
en el extranjero dentro de su programa de ayudas postdoctorales.
Es kafkiano que se siga considerando como estudiantes a los
poseedores del máximo grado académico y que el MEC diga que
no le es posible legalmente contratar, cuando otros organismos
están demostrando que pueden hacerlo sin problemas.
Es imprescindible que su Gobierno diseñe una carrera investigadora
sólida, que permita la promoción profesional, no presente
discontinuidad y vacíos entre las distintas etapas, ofrezca
unas condiciones sociolaborales y retributivas dignas y garantice
la estabilidad de los investigadores que hayan superado las
evaluaciones oportunas.
Señor Presidente, un sistema de I+D+i competitivo no se construye
a base de fichajes de científicos-estrella ni de inauguraciones
mediáticas de edificios. Es necesario pensar en las personas
y garantizar que éstas se encuentran en unas condiciones que
le permitan llevar a cabo su trabajo con comodidad. Lamentablemente,
todavía investigar en España es llorar y optar por la profesión
científica en nuestro país conlleva todavía una intolerable
carga de sacrificios. Con carácter de urgencia, su Gobierno
debería considerar lo siguiente:
- Las convocatorias de las ayudas tienen que coordinarse entre
sí y con el calendario académico. Los plazos de resolución
deben disminuir radicalmente (7 meses de media para las ayudas
postdoctorales).
- Deben fomentarse las ayudas a los grupos para la contratación
de personal, lo que permitirá agilizar el procedimiento, ajustarse
mejor a las necesidades del grupo, cubrir al investigador
mientras no se resuelven otras ayudas, etc.
- Las retribuciones de los investigadores tienen que estar
en consonancia con el salario de los titulados superiores
de la Administración Pública: hoy en día, los predoctorales
del MEC no llegan ni a mileuristas. Las ayudas para desplazamientos
postdoctorales rozan el umbral de la pobreza en diferentes
países.
- Los investigadores que hayan superado las evaluaciones oportunas
tienen que tener acceso a un puesto estable. ¿Cómo podemos
construir un sistema de I+D+i si no aspiramos a consolidar
a los mejores científicos?
Es ahora el momento, señor Rodríguez Zapatero, de que su Gobierno
diga claramente si su apuesta por la investigación es simplemente
de boquilla o si realmente tiene la voluntad de crear una
política científica seria, comparable a la de los países más
avanzados de nuestro entorno. ¿Va a dar derechos sociales
y laborales a todos los investigadores? ¿Va a adoptar la Carta
Europea del Investigador? ¿Va a priorizar la inversión en
recursos humanos? ¿Organizará una carrera investigadora sólida?
Si no, siempre nos quedará coger la maleta y emigrar hacia
los países del que inventen ellos.
20/11/07
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