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El
astillero Cardama consolida su actividad constructora
Fundada en 1914, en la primera mitad de siglo fue uno de los constructores
más activos de toda la ría de Vigo; entonces alternaba
botaduras y reparaciones de barcos. Pero primero el acero remachado
y más tarde el acero soldado dieron sentencia a las embarcaciones
en madera y, con ella, a una parte del negocio de Cardama. Durante
cinco décadas no hubo ninguna botadura más en sus instalaciones
de Bouzas, ya que toda la actividad se centraba en reparaciones y
transformaciones más o menos completas.
Hace tres años vivía una transformación de puertas
adentro. Se fusionaba con su astillero vecino, Asgalo, y la sociedad
resultante ha sido la actual Francisco Cardama S.A., el décimoquinto
constructor de los que pueblan el litoral entre Marín y Vigo.
Su regreso a las gradas para construir barcos ha coincidido con una
de las etapas más preocupantes para el sector naval, aunque
los primeros resultados son muy satisfactorios. Ha conseguido hacerse
un sitio entre los grandes astilleros de la ría y, además,
sin chocar con la estructura local de producción. El 70% de
las entregas de Cardama han encontrado destino entre armadores extranjeros.
Medio siglo después, este astillero revivía su primera
botadura en diciembre de 2000: un buque arrastrero tangonero encargado
por un armador venezolano para la Fundación Lasalle.
En junio de 2001 descendía de estas gradas de Bouzas uno de
los buques más activos durante la crisis del "Prestige".
Era el remolcador "Charuca Silveira", construido en las
instalaciones de Cardama por encargo de Remolcanosa.
En el océano índico
Las demás entregas han sido un buque carquero para las Islas
Azores, sendos arrastreros para compañías pesqueras
de Dinamarca y Escocia, un palangrero para un armador de Ribeira,
tres arrastreros para la compañía marroquí Sofinas
y un buque palangrero -del armador Vox Bahía- para surcar las
aguas del Océano Índico.
Además, en los próximos días tendrá lugar
la botadura de un arrastrero "gemelo" con destino a Ribeira.
Y su cartera de pedidos está a punto de incorporar varios contratos
con compañías de África, América y Europa.
Por otra parte, Francisco Cardama S.A. aspira a entrar en la construcción
seriada de barcos para cabotaje, de 60 a 75 metros de eslora, las
dimensiones máximas que pueden acoger sus gradas de Bouzas.
En 2003, el ritmo de producción se situará en seis entregas
por año. El presupuesto de este grupo histórico para
todo el ejercicio es de 12 millones de euros en ingresos por nuevas
construcciones y 6 millones por reparaciones de barcos. Estas cifras
representarían un avance del 50 y del 15%, respectivamente,
sobre los resultados de 2002.
La media anual de reparaciones alcanza las 150, que incluyen desde
el simple chorreo hasta completas transformaciones de barcos. Entre
éstas últimas destacan dos operaciones con grupos marroquíes.
La actividad en el exterior puede crecer si prospera un proyecto en
el que está participando junto con armadores holandeses.
(Atlánticodiario)
27/04/03 |
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