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Zara
desbanca en Milán a otras marcas en sólo cinco meses
y prevé la apertura de nuevas tiendas antes de final de año
"Zara,
per favore?" Si usted formulase esta pregunta en las calles de
Milán, podría obtener dos respuestas: Si el interlocutor es despistado,
le indicaría cómo alcanzar la parada de metro homónima. Si está a
la última, le hará llegar hasta el Duomo, la imponente catedral milanesa
circundada por las tiendas de ropa más sofisticadas. Allí, en el comercial
Corso Vittorio Emanuele, se dará de bruces con los escaparates de
Yves Rocher, Fiorucci, Max Mara o Diesel, oasis del consumo poblados
por turistas orientales dispuestos a maltratar la cartera. Y a la
vista del éxito -en sólo cinco meses la tienda milanesa ya ha conseguido
desbancar a sus rivales-, Inditex ya prepara, para antes de final
de año, las inauguraciones de dos nuevas tiendas, en las ciudades
Turín y Monza. Si no fuese por las etiquetas y las colas ante las
cajas registradoras, nadie pensaría que en este lujoso megastore se
puede encontrar una inimaginable gama de productos «muy baratos» para
los italianos. Los materiales empleados en la construcción, el diseño
del inmueble, la organización del personal y, sobre todo, los vistosos
escaparates podrían hacer pensar al neófito que se trata de una tienda
no apta para mortales. Los italianos, mas vale tarde que nunca -porque
la fórmula de esta cadena gallega no ha podido aplicarse en el país
de la bota hasta el pasado abril-, ya saben que no es así. La apertura
de Zara (obstaculizada por una política proteccionista en materia
textil) se produjo gracias a una joint-venture con el grupo inmobiliario
Percassi. Ahora se entiende porque en las escuelas de negocios como
Harvard es obligatorio el estudio pormenorizado del "milagro
gallego"
noticiasgalicia. economía. lavoz. 20/09/02
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