viernes. 29.03.2024

El año ha comenzado con mal pie para En Marea, casi tanto como terminó el anterior, puesto que sus complicadas primarias internas han derivado en un fuego cruzado de auditorías en las que los críticos (sobre todo Podemos) ven irregularidades y los ganadores mal perder.

 

Un proceso electoral interno que fue convulso desde el principio, cuando se retrasaron las elecciones por supuestas irregularidades después de que se produjesen accesos al censo electoral, aspecto que se derivó a la Fiscalía. Irregularidades que retrasaron hasta tres semanas los comicios celebrados entre los días 22 y 24 de diciembre, que dieron la victoria a la candidatura "Coidando a Casa" encabezada por Luís Villares, que se impuso a la lista del sector crítico, "Entre Todas" que lidera David Bruzos pero que aglutinaba a las direcciones de Podemos, Anova, Esquerda Unida y las principales mareas municipales.

 

Así las cosas, la candidatura perdedora no aceptó los resultados y, al no salirle las cuentas, encargaron una auditoría que, llevada a cabo por el perito Lorenzo Martínez, fundador de la consultoría 'Securízame', reveló que no se puede "garantizar la integridad con relación a lo realmente votado por cada usuario durante todo el proceso electoral".

 

Aseveración esta que no asume la lista ganadora, que opina que la fórmula de votación que presentaba brechas de seguridad era la inicial. Por lo tanto, persisten desencuentros que lejos de solucionarse han abierto la puerta a la ruptura de En Marea tal y como se conoce en la actualidad, ya que Podemos Galicia, después de haber perdido la confianza en la dirección del partido instrumental, buscará iniciar un camino en paralelo.

 

Para ello, y aunque es probable que de momento no abandonen el grupo parlamentario, sí se proponen "construir" otras "herramientas de unidad para las mayorías", para lo que piden abrir "un proceso de diálogo entre la militancia y las personas inscritas", así como "un diálogo externo, con la sociedad y los actores del Cambio y la unidad popular en Galicia, mareas y organizaciones". Todo ello, anuncian, se cristalizará en una Conferencia política de País para la que aún no hay fecha.

 

A esta invitación se suma Esquerda Unida que ya no se siente parte del partido instrumental y quiere desentenderse de la vida orgánica de la formación. El objetivo de ambas organizaciones políticas, con representación estatal, siempre ha sido apoyar la confluencia pero sin diluir sus siglas, aspecto que se ve reforzado tras haber apostado por un proyecto como el de En Marea que ya ven "fracasado".

 

Para quien esta situación se presenta especialmente compleja es para Anova, la pata nacionalista de la confluencia gallega, cuya dirección está desencantada con la deriva tomada por En Marea bajo el liderazgo de Villares, pero cuyas bases no están dispuestas a subordinarse a un proyecto subordinado a las decisiones de Podemos e Izquierda Unida a nivel estatal.

 

Esto se abordará, por tanto, en otra asamblea. Pese a todo, la intención parece ser la de mantener la unidad dentro del grupo parlamentario en O Hórreo aunque esta situación complica el escenario de cara a las elecciones municipales puesto que en varias ciudades como Pontevedra, Ferrol o Lugo ya parece claro que concurrirán varias candidaturas del espacio de la confluencia.

 

El conflicto interno complica asimismo la preparación de la campaña electoral de En Marea, ya que mientras que el resto de fuerzas ya están inmersas en la organización de la misma, en el partido instrumental no tienen claro cómo articular una campaña en la que los rivales electorales a nivel municipal pueden ser los socios con los que cuentan a otros niveles de representación como el Parlamento o el Congreso.

 

La estrategia parece complicada ya que se prevén fuertes negociaciones para intentar evitar varias listas en los ayuntamientos, lo que perjudicaría los resultados electorales del rupturismo, peligro contra el que el portavoz de En Marea, Luís Villares, ya ha alertado e intentado combatir con llamadas a la unidad.

 

Villares, de cara a las elecciones del próximo mayo, ha advertido contra los que "antes predicaron sobre la unidad del rupturismo y ahora predican sobre el rupturismo de la unidad" y contra "aquellos que desde la cúpula de algún partido están buscando puestos de salida en las candidaturas municipales". La intención del partido es presentarse en un total de 150 ayuntamientos, lo que representaría al 70 u 80 por ciento de la población gallega, lo que supondría un ascenso importante de la formación en el ámbito local y refrendaría el "asalto importante" que las mareas municipales hicieron de algunos ayuntamientos gallegos.

 

Asalto que pretenden revalidar y, todos sumarse el tanto, por lo que Villares abre la puerta a una reconciliación con algunos de los referente del sector crítico como los alcaldes de A Coruña y Santiago, Xulio Ferreiro y Martiño Noriega, respectivamente. Ofrecimiento que, sin embargo, no parece haber sido tomado muy en serio por el regidor compostelano que pese a agradecer el respaldo de Villares lo comparó con el hecho de que también agradece al deán compostelano cuando le dice que reza por él, ya que, "nunca se sabe dónde va a precisar de todo tipo de recomendaciones", aunque él sea ateo. EFE

La sombra de la ruptura sobrevuela, otra vez, sobre En Marea