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Angel
Fernández, consejero delegado de Conservas Peña y Alfageme:
"Aunque
se está hablando de especulación en la compra de Alfageme no hay
nada más lejos de la realidad"
A
pesar de que Conservas Peña anunció la compra de Bernardo Alfageme
el mismo día que el Consejo de Ministros aprobó la OPA de Gas Natural
sobre Endesa, la operación no pasó inadvertida en Galicia.
Conservas Peña propiedad, en años anteriores, del empresario Fernando
Fernández Tapias, por ser donde había trabajado su padre, se hacía
con la quinta conservera española por 24,2 millones de euros. La
compra no escapó a la polémica, puesto que muchos medios de comunicación
se hacían eco de una posible especulación urbanística.
Aún así, el consejero delegado de ambas empresas, Angel Fernández,
asegura que no hay "nada más lejos de la realidad". Las dos conserveras
forman ahora parte del grupo Inversiones Louredo, al que también
pertenece Conservas Castiñeiras, ubicada en Burela, y no se descarta
participar en otras operaciones.
¿Qué supone para Conservas Peña adquirir la quinta conservera española?
Para Peña, que es una empresa pequeña dentro del sector, con una
facturación de 10 millones de euros, ha supuesto un gran paso dentro
de una estrategia orientada a alcanzar una dimensión de mercado
y un posicionamiento en el sector importantes.
¿Qué posición ocupará en el mercado la empresa que surja de la
fusión de las dos conserveras?
El proceso comprende la fusión entre ambas compañías en un año y
seguiremos estando en la quinta posición. A la facturación de Alfageme
habrá que sumar la de Peña y entre ambas estarán, este año, en torno
a los 100 millones de euros, por lo que continuaremos en el quinto
puesto.
¿Cómo varía la presencia de ambas compañías en los mercados al
unirse?
La presencia que tenía hasta ahora en los mercados Conservas Peña
es bastante testimonial a nivel nacional. En los últimos 15 años
hemos tenido escaso valor como marca y en el posicionamiento a nivel
estatal.
Con la adquisición de Bernardo Alfageme cambia notablemente la situación
al ser la compañía fusionada enormemente importante y con un peso
específico y notorio en todo el mercado nacional. Además hay que
tener en cuenta que las marcas Miau y Eureka están posicionadas
en casi todos los sitios y en la distribución dentro de España.
¿Y a nivel internacional?
A nivel internacional estamos en algo más de 20 países, al igual
que Alfageme, aunque Conservas Peña vende a niveles de precio inferiores.
Una ventaja significativa es que los países a los que exporta Peña
son muy poco coincidentes con aquellos en los que vende Alfageme,
por lo que es perfectamente compatible mantener, e incluso incrementar,
las ventas en los mercados exteriores.
¿No temen que esta operación sea definida como una actuación
especulativa dada la situación de las plantas de Alfageme?
Es cierto que a través de los medios de comunicación ha salido en
reiteradas ocasiones si había o no algún ánimo especulativo en la
compra y nada más lejos de la realidad.
En estos momentos nuestro grupo tiene 5 plantas industriales operativas
y lo seguirán estando. Si hubiera algún ánimo especulativo ya lo
habrían manifestado los accionistas cuando se compró la empresa
en Ribeira o Vilagarcía.
¿Se puede decir, por lo tanto, que está garantizada la continuidad
de la planta de O Grove?
El futuro de Marsac está garantizado. De hecho, ya se inició la
producción de mejillón y empezaron a descargarse cefalópodos para
iniciar las primeras producciones de calamar, como históricamente
se venía haciendo.
¿Cuál es la estrategia de futuro que se plantean?
Nuestro primer objetivo es llegar a tener un volumen de actividad
importante y, por lo tanto, ganar dimensión empresarial. Hemos apostado
por un crecimiento mediante compra y, aunque por el momento hemos
adquirido Alfageme, los accionistas no descartan la posibilidad
de llegar en el futuro a acuerdos con cualquier otra posibilidad
que pudiese surgir en el mercado.
También apostamos por la internacionalización, la valorización y
tenemos una clara partida importante para investigación, desarrollo
e innovación, que es donde creemos que está el futuro a nivel internacional.
¿Se han fijado algún reto a nivel de cifras?
Este año, nuestro objetivo es alcanzar los 100 millones de euros
de facturación entre las compañías que vamos a fusionar. Estamos
elaborando un plan de negociabilidad y pretendemos que ambas empresas
superen los 150 millones de euros en los próximos años.
¿Se cambiará la imagen corporativa o se dará un nuevo nombre a las
dos conserveras?
De momento se va a mantener todo como está. Estamos estudiando con
nuestro departamento de márketing cuál será el nuevo nombre de la
sociedad fusionada y qué logo vamos a mantener como imagen corporativa
o si diseñamos alguno nuevo. De todos modos, creemos que el concepto
Alfageme tiene preponderancia sobre el resto.
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