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LA ENTREVISTA

Ana María Arias, comisaria de Policía
"Cuando yo empecé había una gran expectación en torno a las mujeres policía pero la situación se normalizó con rapidez"
• El desarrollo de esta profesión es siempre una situación latente por el alto componente de servicio que tiene
 Ana María Arias, lucense de 44 años, es una pionera dentro del Cuerpo Nacional de Policía. Con una trayectoria de 26 años a la espalda y tras pasar por todo tipo de servicios, esta gallega es una de las pocas mujeres que lograron alcanzar el rango de comisaria en la Policía española. De hecho, tan sólo otras cuatro lo han conseguido.  Las llaman 'Los ángeles de Alonso'. El Alonso lo aporta el hasta hace poco ministro del Interior, que hace unos meses apostó por cuatro de ellas, aupándolas a la cima de la Policía. El destino de la gallega, a la que avalan grandes éxitos en la lucha contra la droga, es en la actualidad Málaga, donde se estrena como comisaria en la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta.

¿Siempre tuvo usted claro que quería ser policía?
      
Son opciones que vas perfilando, como todo en la vida, porque el decidirse por el ejercicio de una profesión no es un acto de inspiración. En mi caso esta opción cubría mis expectativas y me agradaba profundamente, porque tenía un componente vocacional muy alto.      
Pero sin embargo estudiaba usted la carrera de Matemáticas antes de incorporarse al Cuerpo Nacional de Policía...
      
Efectivamente (risas), estaba estudiando la carrera cuando decidí ingresar en la academia. Pero la formación en determinados campos es una opción personal que se puede continuar perfectamente, compatibilizándola con el desarrollo profesional.       
¿Siguió entonces con sus estudios universitarios?
      
Sí, continué con esos e inicié otros como Derecho, además de realizar diversos cursos de formación y especialización. Son muchísimas las áreas que se tocan en mi trabajo y la formación que uno pueda atesorar y aportar al desarrollo profesional siempre es interesante, aunque eso lógicamente depende de las inquietudes personales de cada uno.       
Usted pertenece a una de las primeras generaciones de mujeres policía, ¿sintió discriminación en algún momento por su sexo?
     
No, en absoluto. Aquí se manifiesta un respeto por el ejercicio de los cometidos profesionales y no por el sexo de quien los realiza. Es cierto que en el momento en el que yo accedí a la Policía Nacional había una gran expectación a nivel social y profesional, pero la situación se normalizó con una rapidez extraordinaria. Así lo demuestra el hecho de que la mujer ha ido accendiendo a distintos puestos de responsabilidad.       
¿Cómo se define usted en el trabajo?       
Soy una persona con un elevado grado de motivación, dedicación y entrega al desarrollo de los cometidos policiales.       
La avalan grandes éxitos en la lucha contra la droga...
      
Dentro de los variados campos en los que he estado también he participado en servicios relevantes, sea en el ámbito de la droga o en el de esclarecimiento de hechos con repercusión social como homicidios o atracos. Se trata de casos que conmueven mucho, también a la Policía.       
Después de 15 años en Galicia, ¿qué diferencias aprecia en su nuevo destino en el sur?       

En cuanto a los cometidos no existe ninguna diferencia. Como en cualquier otra profesión, las diferencias vienen dadas por las circunstancias demográficas, sociales y, en este caso, delincuenciales, que son particulares de cada zona y requieren la adaptación de los servicios o dispositivos.        ¿Qué cualidades debe tener un buen policía?       
Un buen profesional se va haciendo, ya que por definición nadie sale buen profesional de la nada. Es un proceso continuado: la academia es el primer paso de formación y la puerta de acceso a este mundo, pero después debe venir una especialización y una puesta al día permanente en diversos aspectos. Esto es un continuo hacerse y formación, especialización y experiencia deben ir de la mano, no pueden separarse.       
¿Es posible desconectar del trabajo en el día a día, dejar de ser policía una vez se abandona la comisaría?
       El desarrollo de esta profesión es siempre una situación latente por el alto componente de servicio que tiene. Si surge una circunstancia, evidentemente se debe actuar, pero es necesario hacer un equilibrio entre vida personal y laboral.       
En España triunfan series televisivas del estilo de CSI, ¿ reflejan estas películas su trabajo real?

Hay acercamientos muy buenos a la realidad, tanto en series internacionales como en las nacionales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunas reflejan las características propias de una zona que en ningún caso son extrapolables. En general, estas series muestran procedimientos que gran parte de las policías utilizan, aunque unas están más cercanas a nuestra realidad y otras no, precisamente por ser propias de otros países. En todo caso, ya no se reproduce tanto el cliché de aquellas películas de años atrás en las que salía mucho café, mucho ajetreo... se advierten más medidas de orden, de gestión, de coordinación, y eso sí se ajusta más a la realidad policial y organizacional.       
¿Es usted aficcionada al cine o a la lectura policíaca?
      
A mí me gusta la lectura en general. Me gusta tocar distintos aspectos porque pienso que de todo se aprende.       
TEST
      
- Un libro: Me lo pones difícil (risas). Hay muchos libros que considero auténticas joyas. El último que estoy leyendo, y disfrutando, es 'La velocidad de la luz' de Javier Cercas.       
- Una película: No soy una gran cinéfila. Me quedo con una serie de recreaciones de novelas de Agatha Christie que están echando últimamente por televisión.       
- Un caso policial de repercusión mediática: Los asuntos que más afectan a la sensibilidad de la ciudadanía en general y de los policías en particular son aquellos en los que las víctimas son niños.       
- Un deseo: Que no se acabe la ilusión de tener deseos.       
- Una virtud personal: Creo que la transparencia.       
- Un defecto: Seguramente muchos.       
- Algún vicio: Fumar, aunque estoy intentando dejarlo.       
- Algo a lo que nunca encontrará sentido: A la violencia.

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