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Carlos
Calvo, director del Instituto Tecnológico de Galicia (ITG):
"Galicia
ya perdió el tren de la industrialización y no puede perder el de
las nuevas tecnologías"
La tecnología no es lo importante,
sino el uso que le damos y la capacidad de explotarla
El coruñés Carlos Calvo Orosa dirige desde hace siete años el
Instituto Tecnológico de Galicia (ITG), un organismo creado a principios
de los noventa por los colegios oficiales de Ingenieros Industriales,
Arquitectos e Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.
Con el apoyo de la Xunta, las tres universidades gallegas y de la
Confederación de Empresarios de Galicia, los objetivos del ITG pasan
por mejorar la competitividad de las empresas gallegas a través
de la aplicación de las nuevas tecnologías, una asignatura pendiente
en la mayor parte del tejido empresarial gallego.
¿Cuál es la función del ITG?
Somos una fundación privada sin ánimo de lucro, que trabajamos para
que la generación de conocimiento en las universidades fluya hacia
la empresa, y buscando que el apoyo de la Administración también
fluya hacia ahí. Somos una entidad de intermediación y de apoyo
a la empresa.
¿Son entonces las empresas sus principales clientes?
Sí, en especial las pequeñas y medianas empresas (Pymes) ya que
forman más del 90 por ciento del tejido empresarial en Galicia.
Damos cobertura a empresas y a asociaciones que nos lo solicitan,
pero también nos acercamos nosotros a ellas porque hay que promover
determinadas líneas de acción, y hay que ir a las empresas a venderlas.
¿Cuáles son las necesidades de las empresas gallegas?
Necesitan cultura, no creo que sea un problema de tecnología. Hoy
en día cualquier tecnología está al alcance de la mano, sólo hay
que ir a buscarla. Si eres consciente de las debilidades que tienes
y quieres ponerle remedio, es fácil.
¿Influye que el empresario gallego sea, por idiosincrasia, alguien
reacio a los cambios? Creo que es cuestión de sensibilización.
Todos los libros dicen que si las empresas no reaccionan, con la
competitividad que hay ahora te pueden comer. Nadie le podía decir
hace tres años a un taller de costura que habría esta competencia
china, por eso necesitan sensibilidad hacia el cambio.
¿Dentro del tejido empresarial, destaca algún sector concreto
en el que se esté avanzando más?
Nosotros nos movemos en tecnologías horizontales. Trabajamos mucho
el cuerpo de gestión, que afecta a cualquier empresa, y las Tecnologías
de la Información y la Comunicación (TIC), que nos afectan a todos.
En su momento trabajamos bastante con automoción, pero ahora nos
centramos sobre todo en las pymes de tamaño medio, no muy pequeñas.
Trabajamos con las más ágiles, pero la batalla pendiente es entrar
aquellas que están alejadas de este proceso.
TIC
¿Es tan preocupante la situación de Galicia en cuanto a la implantación
de las TIC?
Basicamente sí. Hay muy buenas empresas en Galicia, pero nos olvidamos
de que en las pymes hay usuarios que no saben utilizar las aplicaciones
básicas de trabajo. Es una pena, porque ya perdimos el tren de la
insdustrialización y no podemos perder éste. La tecnología es lo
que menos peso tiene, simplemente es comprarla, lo importante es
el uso que le da la gente y la capacidad de explotarla.
La Xunta sigue diseñando el Plan de I+D+i, ¿qué cree que debe
contener este plan?
Este nuevo plano contempla por primera vez un ordenamiento de todo
el sistema, pero seguramente no esté listo al finalizar el año.
Sobre todo debe tener una orientación clara a las empresas, porque
ellas son las que innovan.
Un actor imprescindible en la innovación es la universidad. ¿Están
satisfechos con la capacidad investigadora de los campus?
El conocimiento que generan las universidades tienen que adaptarlo
más a la realidad, a la demanda externa. De nada sirve que se haga
una investigación si luego tiene poca utilidad y los resultados
no pueden ser utilizados por las empresas gallegas. Ese conocimiento
hay que orientarlo más a la demanda empresarial.
Futuro
¿Qué relación tienen con otros institutos tecnológicos?
En cada región hay un homólogo a nosotros, un instituto tecnológico
similar. Colaboramos mucho con ellos, y es curioso porque nuestra
salida natural ha sido hacia España y Europa que hacia Galicia.
Creo que se ha hecho un buen camino, ahora estamos en una posición
interesante.
¿Cuáles son los centros de referencia a nivel estatal?
Destacan el catalán y el de Castilla-León, con los que tenemos cada
año entre 6 y 7 proyectos en red. Lo que tienen ellos es un apoyo
de la administración del que nosotros carecemos.
¿El ITG necesita entonces apoyo financiero público?
Es que si no tenemos un mínimo apoyo que cubra parte de la estructura,
lo tenemos complicado. La administración tiene que ver en nosotros
un agente, que sea capaz de transmitir desde la empresa a la administración
las demandas, y gestionarlas de forma eficiente, que es lo complicado.
¿Qué porcentaje de ayuda sería el idóneo?
Alrededor de 240.000 euros, con lo que cubriríamos entre un 30 y
un 40 por ciento de la estructura. Si no conseguimos el apoyo de
la administración caeremos en una deriva mercantilista, nos convertiremos
en una empresa con forma de fundación que trabaje en tecnología,
pero ese no es el papel del instituto.
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