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José Luis Baltar, presidente del PP y de la Diputación de Ourense:
"Era
el momento de irme, pero no abandono el barco cuando la situación
en el PP es difícil"
"Trabajaré codo
a codo con Núñez Feijoo para darle la vuelta a la situación política
gallega "
José Luis Baltar es una referencia en el PP de Galicia, al convertir
la provincia de Ourense en el mayor bastión de los votos populares
en la comunidad. Pese a no esconder su estrecha amistad con Xosé
Cuiña, políticamente se declara leal a Alberto Núñez Feijoo, a quien
define como un "gran presidente".
Con 65 años, reconoce que está "en edad de jubilación", aunque considera
que no es el momento de "abandonar el barco", cuando la situación
es "difícil". Sí lo habría hecho si el PP hubiese ganado las autonómicas.
Con estas premisas, Baltar garantiza que trabajará "codo a codo"
con Feijoo para "darle la vuelta" al panorama político gallego
Sobre la situación de su homólogo Francisco Cacharro en la Diputación
de Lugo, aboga por el diálogo entre éste y José Manuel Barreiro
para evitar que se "debilite" el partido.
A sus 65 años, ¿tiene aún cuerda para rato?
Yo estoy en edad de jubilación, pero a Núñez Feijoo le he dicho
que estoy aquí para colaborar. Si el PP hubiera ganado las elecciones
autonómicas, hubiese dido el momento de irme. Ahora, todos somos
necesarios, y yo no me voy a ir del barco cuando las cosas están
difíciles. Si me voy del barco es cuando las cosas estén bien o
cuando me echen. Y como el presidente de Galicia tiene confianza
en mí y yo en él, voy a trabajar codo con codo para darle la vuelta
a esta situación.
¿Cómo ve el PP de Galicia?
Yo creo que tenemos un gran presidente en Galicia. Es un gran candidato,
y tiene al partido unido. Debemos tratar de apoyarle, porque echó
sobre sus hombros la difícil misión de suceder en la presidencia
del partido a [Manuel] Fraga. Estoy seguro que con su inteligencia,
talante, ganas de trabajar y con su preparación ganará las próximas
elecciones autonómicas. ¿Y el PP nacional?
Es un orgullo que un gallego presida el partido a nivel nacional.
[Mariano] Rajoy tropezó con una cruzada del Gobierno socialista
y de quienes le ayudan para excluir de todo al PP. Tiene una labor
muy difícil, porque nunca se vio en la historia de España que se
tratase de excluir a un partido democrático como ahora al PP. Pero
¡sabrá el señor [José Luis Rodríguez] Zapatero lo que persigue con
eso¡ Por ello, Rajoy tiene serias dificultades para desarrollar
su labor, pero al final se va a imponer y el tiempo va a poner a
cada uno en su sitio.
¿Qué retos tiene el PP en Galicia?
Tenemos dos retos: el primero, las próximas elecciones municipales,
donde tenemos que avanzar, pero nunca dar un paso atrás. No podemos
perder ninguna alcaldía. Y el segundo reto, preparar las elecciones
autonómicas.
¿Cómo ve el bipartito en la Xunta?
Si me perdonan la expresión, nos lo están poniendo a huevo, porque
no han hecho más que paralizar proyectos, y no veo que vayan por
el buen camino. Y ya se oye en la calle el descontento, porque a
mí me dicen que no ganamos nada en el cambio.
Otro bipartito gobierna en Verín [PSOE e Independientes Verinenses]
después del conflicto entre socialistas y nacionalistas. ¿Se esperaba
esta crisis?
Si nosotros quisiéramos pactar con los independientes de Cid Harguindey,
no hubiesen pactado los socialistas, porque nos lo ofrecieron a
nosotros, pero sabíamos lo que podía pasar. Ahora, creo que esto
favorecerá al PP de Verín, porque fuimos serios y escuchamos a los
militantes.
¿Mantendrá en Ourense el PP la mayoría absoluta con el candidato
Enrique Nóvoa, que siempre estuvo al lado de Manuel Cabezas?
En la designación de candidatos, que hice muchas a lo largo de mi
vida, fue donde más tranquilo quedé y donde no tuve una sola voz
en contra de Enrique Nóvoa. Incluso recibí felicitaciones de otros
partidos. Lo importante es que el PP esté ilusionado en torno al
candidato, y ahora todo el partido tiene que ser leal al elegido.
Enrique Nóvoa tiene todas las virtudes para ser alcalde de Ourense.
¿Habrá mucha renovación en las listas del PP en Ourense?
La renovación será consensuada de un 25-30%. Les daremos mucha entrada
en las listas a jóvenes y mujeres. No podemos estar los hombres
de 60 y 70 años durante toda la vida sin dar opciones, porque falla
el equipo de golpe y no hay nadie con quien reemplazar. Cacharro
¿Cómo ve las dificultades de Francisco Cacharro para repetir
como candidato a presidir la Diputación de Lugo?
No me gusta enjuiciar los temas de otras provincias a nivel de partido,
porque bastante tengo con mi parcela, que es Ourense. Desde luego,
quiero hacer un llamamiento a la unidad. Eso es lo que buscamos
en Ourense con el candidato a la alcaldía de la capital, Enrique
Nóvoa, que es un candidato de consenso. Eso es lo que pido yo allí,
que se unifiquen. No sé quién tendrá que perder, si el señor Barreiro
o el señor Cacharro, pero si dialogan, cualquier solución es mejor
que estar enfrentados o hacer dos listas, porque eso debilita el
partido. Es normal y lícito que cada uno tenga sus aspiraciones,
pero creo que van a llegar a un acuerdo. ¿Le gustaría que continuara
Cacharro Pardo?
Pues sí, porque es amigo mío, pero tienen que ser los militantes
de Lugo los que digan quién les interesa como candidato a la Diputación
y quién para llevar las riendas del partido. Yo no me meto en los
líos de otros.
¿Usted no es cuestionado en Ourense?
Eso está también abierto, porque hasta ahora no se nombró el candidato,
lo nombrará el partido. Pero si me presento a la presidencia de
la Diputación de Ourense es para mantenerme toda la legislatura.
¿Lo tiene fácil para repetir en la presidencia?
Son las elecciones más difíciles para el PP, al no tener respaldo
del Gobierno de Madrid ni de la Xunta, pero tenemos una labor realizada
a pesar de lo que diga la oposición, que sólo ve cosas negras en
la provincia de Ourense.
Ahora que pasó bastante tiempo desde la operación policial en la
Diputación de Lugo, ¿mantiene que no se puede entrar así en una
institución?
Lo sigo manteniendo. Yo no estoy en contra de que se investigue,
y el PP nunca se opondrá a las investigaciones, pero hay que dar
la presunción de inocencia. Y a una institución no se puede entrar
como se entró en la Diputación de Lugo. Otra cosa es que hubiesen
solicitado documentación o datos y se les negase; pero el fiscal
antes de montar esa parafernalia, porque parecía que todo estaba
lleno de droga y había que incautarla allí mismo, había que visitar
al presidente de la Diputación y pedirle que entregase lo que se
le solicitaba. Porque la imagen que quedó de la Policía sacando
a los funcionarios con las esposas, eso no se borra de la mente
de la gente, y el daño moral no se puede reparar. Eso fue como un
suflé que se fue desinflando poco a poco, y a lo mejor ahora acabamos
diciendo que no hay nada. ¡Pues vaya escándalo que se montó para
nada! ¡Y quién resarce el honor a las personas que salieron esposadas
a la vista de los ciudadanos!
¿Nunca temió que le pasase algo así en la Diputación de Ourense?
Yo no, porque tardan más en pedirme una documentación que yo en
darla.
Además de Cacharro, usted siempre estuvo vinculado a Cuiña, 'delfín'
de Fraga durante varios años ¿Qué relación mantiene con él?
Excelente, no hay ningún problema. Yo me caracterizo en la vida
política por mi lealtad. Si falla es por parte de los demás, no
por mí. Yo lo defendí hasta el final, hasta lo que era evidente.
Nadie puede sustituir a Fraga si en su provincia no tiene apoyos
suficientes. A mí, los alcaldes de la provincia me decían que no
me fallaban, pero que no estaba acertando con la elección del sustituto
de Fraga. Ante eso uno debe cambiar si quiere conservar a los amigos,
porque si no cambia, perderá a los amigos y lo perderá todo. Yo
sigo manteniendo la amistad con Cuiña y me tiene a su disposición,
pero ahora soy leal en política a Núñez Feijoo.
P: ¿Cómo ve la reforma del Estatuto de Galicia?
El BNG y el PSOE no deben tener ningún interés en sacar el Estatuto
adelante, porque su única intención es arrinconar al PP. Yo creo
que prefieren que no salga el Estatuto y echar la culpa al PP que
conseguir un Estatuto consensuado. Frente a ello, nosotros queremos
una reforma del Estatuto, y para eso, todas las fuerzas políticas
tenemos que ceder en algo.
¿Cuál es el tema que más le preocupa en el debate actual sobre el
Estatuto?
Desde el PP, tenemos un tema fundamental que es la financiación,
la madre de todas las batallas. Si tenemos financiación, el despegue
de Galicia está hecho. Si los beneficios que fuese a recibir Galicia
fuesen en función de su denominación o de su identidad, estaría
dispuesto a llamarle lo que sea; pero primero debemos estudiar la
financiación, porque con una financiación importante y unos compromisos
importantes del Gobierno central seremos capaces de poner a Galicia
a la altura de las regiones más avanzadas de España. Que quede clara
la financiación, que quede claro el dinero, pero siempre dentro
del marco de la Constitución. Si los demás quieren entrar fuera
del marco de la Constitución, allá su problema. Tienen que pensar
el PSOE, el BNG y el PP que estamos haciendo un Estatuto para toda
Galicia, por lo que no puede ser el Estatuto del BNG, del PSOE o
del PP, sino un Estatuto de los tres grupos. Y no se puede partir
de posiciones irreconciliables.
¿Estaría de acuerdo con denominar a Galicia como nación?
En principio, no. Yo les pregunto si ese término nos trae algún
beneficio. Galicia fue nacionalidad histórica como Cataluña o el
País Vasco y tenía que estar en el nivel de renta con la media de
España y no está. ¿Le valió de algo el término? Yo creo que no.
Entonces, no nos ceguemos en lo que no tiene importancia. Como decía
nuestro presidente en Galicia, no pensemos en cómo se llama el niño,
primero pensemos en si le podemos dar de comer y alimentarlo.
¿Piensa que se está perdiendo la etiqueta del galleguismo que usted
tanto defendió?
Yo creo que no se está perdiendo, porque galleguismo es poner los
intereses de Galicia por encima de los demás. Pero hay que analizarlos
y ver cuáles son los que convienen. Por mucho himno, por mucha bandera,
por mucha nación, por encima de todo se necesita el dinero. Al final,
los grandes problemas de identidad y filosóficos se solucionan cuando
tenemos las arcas llenas y cuando podemos hacer infraestructuras
y desarrollar la educación, la sanidad o la cultura. Cuando podemos
hacer todo eso estamos levantando el orgullo del galleguismo y de
Galicia; eso se levanta subiendo el nivel de vida de todos nuestros
ciudadanos.
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