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Manuel
Fraga Iribarne, ex presidente de la Xunta y senador del PP:
"Mi
papel ahora no es estorbar, sino ayudar a los sucesores"
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Volvió a Galicia, pero para veranear en Perbes,
donde comparte partidas con los amigos. Al margen queda su pasado
político. Ahora, dice, "no quiero estorbar". "Perdone por el retraso".
Tres cuartos de hora más tarde de lo previsto, Fraga se disculpa
por haberse enredado con su partida de dominó en el bar que está
al lado de su chalé, en Perbes. Algo insólito en él, muy escrupuloso
con la puntualidad. Quizás sea consecuencia de la calma que recuperó
su agenda tras dejar la Xunta. El caso es que, a sus 83, sigue estando
ahí, como observador político y convencido de su papel: "No estorbar".
¿Lleva muchos días en Perbes?
Llegué el día 1. Aquí veo a la familia y me llevo la mayor alegría,
reúno a mis hijos y a mis nietos. ¡Lo paso bárbaro! ¡Eso que falta
mi pobre mujer! El 1 de septiembre, si Dios quiere, me vuelvo a
Madrid.
¿No echa de menos Galicia, después de dieciséis años al frente de
la Xunta?
No, es una experiencia interesante volver a Madrid. Me ha impresionado
la transformación de la sociedad en estos dieciséis años. Madrid
es una gran ciudad y no hay un alcalde mejor que Ruiz Gallardón.
Y también la comunidad tiene una gran presidenta, Esperanza Aguirre.
Ambos son muy buenos.
Pero parece que las relaciones entre ellos no lo son tanto...
¡Si usted lo dice...! Compiten a ver quién lo hace mejor y eso es
bueno.
Tal es su querencia por Ruiz Gallardón que, incluso, lo defendió
por oficiar la boda de la pareja gay en el Ayuntamiento madrileño
pese a las críticas de algunos sectores de su partido...
R: A esa boda no fui invitado y, de haberlo sido, no hubiera ido,
pero hay una ley (que está recurrida por el PP y es un error) y
hay que respetarla. Creo que fue un error perseguir a los homosexuales
por un pecado contra natura. Nacen así y no tienen la culpa. Claro
que esa relación puede dar lugar a una unión de hecho.
Llegó usted de vacaciones a Perbes en un momento en el que Galicia
ardía por los cuatro costados, ¿se atrevería ahora a coger la manguera
del poder y ponerse a apagar el fuego?
He cumplido cuatro mandatos y fuimos el grupo más votado en las
últimas elecciones. Luego, convoqué un congreso ejemplar. Mi papel
ahora no es estorbar, sino ayudar a los sucesores. La primera obligación,
en cualquier cosa pero sobre todo en política, es no estorbar. La
manguera está en buenas manos.
¿Se paró a pensar por qué se dice que había menos incendios cuando
usted dirigía la Xunta que ahora?
En los dieciséis años que estuve yo al frente del Gobierno gallego,
el monte no ardió como ahora. Y alguien tendrá la culpa, supongo
que este Gobierno. También es verdad que ninguno de esos veranos
vino tan seco como éste, pero en Galicia pasó lo peor en el mundo
en materia de incendios. Cuando yo estaba al frente de la Xunta
se hacían las cosas bien. Se educaron unos grupos profesionalizados
y ahora los han deshecho. Cuando tomé el poder, en 1990, del director
xeral para abajo no se movió a nadie y ahora han estado deshaciendo
una Administración que funcionaba perfectamente. El mismo día en
que el conselleiro de Medio Rural decía que no se había tocado a
nadie, que había un señor que no sabía gallego (aunque reconocía
que una nueva ley le obligaba a saberlo), ¡había que saber apagar
incendios, sobre todo!, pues ese día decía la ministra que eran
algunos brigadistas los que causaban los incendios. Palabras que
retiró porque se dieron cuenta de que estaban defendiendo a locos
y a gente que se parecían más a los de ellos que a los nuestros.
¿Se quemarán los que gobiernan con tanto fuego?
Algo les ha ardido ya y lo peor es que se niegan a debatir en Madrid
y en Santiago.
¿Es similar la crisis por la que pasó el bipartito, con el fuego
en el monte, que la que vivió usted con el 'Prestige'?
El Prestige fue un accidente que se provocó en el mar, donde la
Xunta no tenía competencias. Las decisiones se tomaron en Madrid.
Con los incendios se están pagando los errores del Gobierno de la
Xunta. "Si en política no te adaptas a las circunstancias,
te suicidas"
Tras ocho meses apartado de la política activa como líder del PP
en Galicia, ¿se acostumbró a dejar de lado el poder y a estar en
el Senado?
En el Senado también trabajo. Envío periódicos y notas a todos los
que tienen responsabilidades en nuestro partido y estoy trabajando
en la anunciada reforma del Senado, que este Gobierno parece que
no la da hecho.
¿Podría vivir sin la política?
Tenía 13 años cuando empezó la Guerra Civil y 16 cuando acabó. Fue,
entonces, cuando me dije a mí mismo: "No podemos seguir en el siglo
XIX, hay que terminar con las confrontaciones civiles". El Rey ya
supo evitar el 23-F y ahora no se debe permitir que, estúpidamente,
por hablar de "memoria histórica", se descomponga esta España que,
por primera vez desde 1812, ha tenido 30 años de desarrollo maravillosos.
Bien, pero permítame decirle que la pregunta era si se siente usted
un hombre unido a la política.
Esa decisión la tomé en unos ejercicios espirituales en Samos. Era
el mayor de doce hermanos y pensé que mi obligación era servir a
España para que no volviera a las andadas. Y creo que, desde entonces,
algo hice por mejorar este país.
Supo adaptarse usted a todas las circunstancias...
¡Es que es absolutamente necesario! Porque si no, es suicidarse.
En política, hay gente que defiende utopías, que no hace nada y
dice no a todo y hay otros que hemos hecho cosas. Y hemos preferido
reformar cosas dentro que lanzar discursos, desde fuera, inútiles.
Porque Franco murió en la cama.
Al margen de las ideas, ¿su apego a la política podría ser similar
al de otro personaje histórico, Fidel Castro?
Somos hijos de emigrantes en Cuba, pero ahí terminan nuestros parecidos.
Simplemente él es una anomalía y yo soy, en cambio, lo que corresponde
a la normalidad de la evolución de España en una Transición ejemplar.
¿Podría descifrarnos el mensaje secreto de Fidel Castro cuando dijo,
hace unos días, que el pueblo cubano debería "estar listo para noticias
adversas"?
Fidel Castro pasó ya por tres crisis de salud. Hay una crisis en
el país planteada hace mucho tiempo y ahora sólo que da esperar
a que se resuelva. Para eso, hay que tener en cuenta tres factores:
que Estados Unidos no ha renunciado a tener un área de influencia
en su zona de defensa natural, que es Centro américa y el Caribe
y tendría que renunciar a Guantánamo y al absurdo bloqueo, habría
que hablar con los emigrados a Miami y convencerlos de que sería
un disparate una segunda vuelta a Cuba con baño de sangre y hay
que hablar con Raúl Castro que, en contra de lo que se dice, es
el duro de los dos (porque es el que manda sobre las fuerzas militares)
y es también el más realista porque Fidel no escucha y Raúl, sí.
Sería un acuerdo Washigton-Miami-La Habana. Algo que no es fácil.
Algo utópico, quizás.
No, es algo posible, pero difícil. Cualquier otra salida será tremenda,
será como ésta del Líbano.
ETA anunció que la negociación del proceso de paz entró en crisis
y amenazó con represalias. ¿Negociar la paz es lo mismo que rendirse?
El Gobierno no da explicaciones sobre la negociación. Los criminales
tienen que pasar por la Justicia, los jueces son uno de los poderes
que funcionan bien en el Estado pese a que los fiscales ahora están
actuando de otra manera. Y, sin duda, un grupo que amenaza con volver
a las andadas no se puede tratar con él. ¡Son casi mil muertos!
¡Y usted los habrá vis to en televisión... estos señores insultando
a los tribunales! ¿Es que se puede tratar con esta gente? Esta casa,
en Perbes, fue volada por un grupo que intentó crecer en Galicia,
el Exército Guerrilheiro, pero aquí no hubo ambiente. Volaron esta
casa y mataron a dos guardias civiles. Fueron detenidos y pasaron
a la cárcel. Y hay que saber que, en este momento, con el ministro
francés de Interior, Nicolás Sarkozy, no tienen nada que hacer.
Ellos se sienten derrotados, ya no tienen un santuario en Francia
y harán muy bien en medir sus acciones y sus palabras.
Las negociaciones para el proceso de paz en Euskadi, ¿podrían ser
el preámbulo de un futuro Estado vasco?
ETA plantea dejar las armas a cambio de la recuperación de Navarra
y esas condiciones no son aceptables. Se puede negociar la paz,
pero dentro de la Constitución, sin compensaciones políticas. Se
pueden negociar la atenuación de las penas y el acercamiento de
los presos, pero no territorios como Navarra o los del País Vasco
francés de los que, por cierto, venimos los Iribarne.
Por cierto, está rodando estos días una producción audiovisual sobre
su vida. ¿Se siente como un actor?
No. Me siento bien representado como soy yo. Represento a Manuel
Fraga Iribarne y procuro hacerlo lo menos mal que puedo. "No guardo
resentimiento, pero Cacharro no hacía caso a nadie"
La última renovación del PP en Galicia sucedió en la provincia de
Lugo, tras decidir el partido eliminar a Francisco Cacharro como
candidato a la presidencia de la Diputación. En buenas palabras,
¿cree que se lo tenía merecido?
Se han perdido ayuntamientos como Lugo, Ribadeo, Viveiro, Monforte...
y hay una persona muy cualificada, José Manuel Barreiro, que puede
hacer ese papel. Y Cacharro puede seguir en la política, siendo
además el más antiguo de los senadores.
Cacharro dijo de usted que tenía "fallos de memoria" y recordó que,
mientras que fue presidente del PP en Lugo, se ganaron todas las
elecciones.
Cacharro tiene todo el derecho a decir lo que quiera, pero las alcaldías
se perdieron, como también se perdió la de Lugo al no volver a presentarse
Joaquín García Díez. Ahora, por cierto, sí va. En las últimas elecciones,
se le propuso a Cacharro presentarse por el Ayuntamiento de Vilalba,
en vez de por Lugo, donde iba Manolita, y se perdió Lugo, lo que
dio como resultado el señor Orozco.
Pero hubo un tiempo en que de Cacharro se podía decir, quizás, que
"el hombre era el partido"...
En ciertos momentos, fue un magnífico presidente del partido en
Lugo, pero presidente del partido, presidente de la Diputación y
senador era demasiado para una sola persona, cuyos méritos nadie
niega. Pero últimamente no hacía caso a nadie, no escuchaba a nadie
y no le guardo resentimiento.
Cayó Cacharro, pero sobrevivió Baltar.
Baltar lleva menos tiempo y se centró en la Diputación. Es un caso
distinto. En 1989, cuando yo me presenté a las elecciones gallegas,
fue él quien logró integrar una coalición que había en Ourense en
el PP.
¿Y le debe un favor?
No, actuó inteligentemente en defensa de Ourense pero no todos lo
harían y yo le estoy muy agradecido.
En todo caso, ¿la 'eliminación' de Cacharro significa el triunfo
de los birretes sobre las boinas?
¡Eso es una sandez! Todos llevamos birrete y boina y yo el primero,
soy nieto de carpintero e hijo de emigrante y lo que soy fue a fuerza
de hincar los codos.
¿Está de acuerdo con los candidatos del PP como cabezas de lista
de las principales ciudades gallegas para las municipales?
Me parece bien. Estoy a disposición de Núñez Feijoo y de sus colaboradores
y no quiero estorbar.
Lo dice por segunda vez, ¿tiene complejo de estorbo?
¡No tengo complejo ninguno! ¡Me niego a estorbar, valientemente!
¿Qué es eso de complejo?
Uno de los objetivos del Gobierno de la Xunta es elaborar un nuevo
Estatuto, ¿qué haría si estuviese de su mano el aprobarlo?
Apoyo todo lo que está haciendo el señor Núñez Feijoo y sin nosotros
no se podrá hacer. Los gallegos se sienten tan españoles como gallegos
y las dos cosas a la vez. Así lo entendió también el maestro Brañas.
¿Seguirá España siendo el Estado de las autonomías o se convertirá
en federación?
Sería una catástrofe que eso sucediera, sería la deconstrucción
de España. También estoy en contra del centralismo. Creo que el
equilibrio actual, con las autonomías, es perfecto.
¿Pero se va en camino de la ruptura de España?
Alguien lo ha intentado. Galicia es la segunda autonomía en número
de facultades (sólo detrás de Cataluña) y por ese camino hay que
seguir, siendo una nación gallega en un Estado plurinacional.
¿Nación?
Nación, no. Nacionalidad histórica. Lo contrario sería reformar
la Constitución.
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