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Teddy
Bautista, Presidente de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores)
"La
industria ha trasladado al público, con un mensaje manipulador,
el tema del canon"
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Teddy
Bautista es el actual presidente de la Sociedad General de Autores
y Editores (SGAE), que ha estado en el centro de la polémica en
los últimos meses por su defensa del canon compensatorio por copia
privada. Este canon se aplica a los equipos, aparatos y materiales
que permiten hacer copias de una obra musical o audiovisual. El
que fue líder del grupo 'Los Canarios' estuvo hoy en Santiago de
Compostela. Visitó las obras de la nueva sede que la SGAE construye
en la capital gallega.
¿Cuál es la situación de Galicia dentro de la Sociedad General
de Autores? Galicia era una realidad durmiente, pero
desde hace una década ha empezado a ocupar espacios propios y a
mandar mensajes al exterior. Hay una cultura intensa, densa, muy
variada y muy moderna, muy del tiempo en el que vivimos. La SGAE
tiene que responder a ese reto y por eso estamos haciendo aquí una
de nuestras obras más importantes. No sólo porque desde el punto
de vista arquitectónico es una innovación visible, sino porque además
es un compromiso con la cultura gallega.
¿Qué papel tendrá esta sede?
Va a tener una actividad cultural casi febril y, si es posible,
24 horas al día. Creemos que nuestros socios, que son cada vez más,
van a encontrar aquí una plataforma fantástica para lanzarse al
exterior, asomarse a los mercados internacionales. Se trata de reforzar
el eje histórico de Galicia con América Latina. La sede va a tener
un papel de vértice de ese triángulo que hay entre España, México
y Argentina, que son espacios estratégicos. También nos planteamos
una estrategia a medio-largo plazo para que desde Santiago nos asomemos
a la lusofonía.
¿Hay alguna fecha para su apertura?
Sí, el verano próximo será la inauguración. Y en el año 2008 habrá
dos sedes en la Cornisa Cantábrica. Una de ellas en Bilbao, que
se situará en el histórico teatro Campos, y la de Santiago, que
es una sede nueva y rompedora.
¿El diseño es una muestra de poderío?
¡En absoluto! Hemos recurrido a productos muy humildes. La piedra
no tiene más exhibicionismo que el tamaño. La SGAE es simplemente
un vehículo para vertebrar el talento de nuestros socios. Nosotros
somos 'facilitadores'. La potencia la tiene la capacidad creativa,
el talento de nuestros socios.
¿Qué tipo de actividades se desarrollarán aquí?
Va a albergar equipamientos importantes para educación y desarrollo.
Es una plataforma al servicio de la cultura gallega y de los creadores
gallegos y, al mismo tiempo, es un hito urbano y paisajístico. La
idea es contribuir a que Santiago tenga una arquitectura singular
y emblemática.
¿Por qué escogieron este emplazamiento?
Porque está cerca del centro y es un eje cultural. Están aquí cerca
la Escuela de Música, la Casa de Europa, el Auditorio y la Universidad.
El gasto medio de los gallegos en artes escénicas no llega a los
12 euros anuales. ¿Cómo valora la SGAE estos datos? Ese dato
estadístico puede sonar descorazonador, pero hay que verlo en perspectiva,
comparando con lo que pasaba hace unos años. El reto ahora es que
Galicia no se mantenga fuera de las tendencias europeas. Durante
muchos años fue un país de fugas, tanto de fuerza de trabajo como
de cerebros. La idea es que aquí hay espacio y oportunidades para
que el talento de los gallegos se manifieste. Yo creo que con unos
pocos años y algo más de vertebración cívica, Galicia convergerá
con Europa en gasto cultural.
¿Cuál es su postura ante la piratería?
El ciudadano tiene que entender que los derechos de autor son un
pilar de la civilización y de la cultura. Los derechos de autor
nacen con la Revolución Francesa, no son un invento reciente, y
nacen con los derechos del hombre. Todo el mundo respeta el derecho
a la propiedad privada y no veo por qué no iban a respetar la propiedad
intelectual.
También se ha discutido mucho sobre el canon, finalmente aprobado
en el Parlamento.
El canon supone 70 millones de euros al año en un negocio de 18.000
millones de euros. Es un residuo mínimo, que ni afecta al mercado
ni afecta a los consumidores. Lo que pasa es que hay un sector industrial
que distrae la atención del público con el tema del canon, cuando
de lo que tenían que estar hablando es del precio del ADSL, de la
mala calidad de la red telemática o del precio de los fungibles.
El canon es una compensación a la pérdida que tienen los autores,
los creadores e incluso los productores. Hay un desenfoque absolutamente
interesado y que confunde a la opinión pública. Yo creo que ciertas
empresas sacan el tema del canon para que todo el mundo hable de
él y no hable de lo que de verdad hace daño a la sociedad del conocimiento.
La gente se queja de tener que pagar un canon en un producto que
puede ser usado para fines distintos de la piratería, como por ejemplo
guardar datos.
El canon por copia privada es menos del 0,5 por ciento del negocio
que se mueve alrededor de las obras protegidas. Quien paga el canon
no es el público, es el sector industrial. Lo que pasa es que la
industria ha trasladado al público, con un mensaje manipulador,
el tema del canon. La prueba es que en Francia, en Italia o en Alemania
el canon lleva décadas aplicándose y, aún así, ellos pueden comprar
los discos, los DVD y los libros más baratos que en España. Que
cualquiera de estos 'telepredicadores' me conteste por qué sucede
esto.
También hay un conflicto porque algunos establecimientos se niegan
a pagar las tarifas.
Nuestra postura es que cuando alguien usa la música en un negocio
es porque le está dando un valor añadido al público. Nosotros decimos
que donde hay música, donde hay cine, donde hay entretenimiento
cultural hay unos derechos y unas tarifas.
Ramoncín acabó suspendiendo su concierto en la pasada edición del
festival 'Viñarock' porque la gente lo abucheaba por pertenecer
a la SGAE.
Ramoncín es un 'peleón', es un batallador. Siempre ha estado defendiendo
los derechos de autor. Me parece absolutamente injusto que un sector,
además un sector pequeño, lo haya elegido como el muñeco de tiro
de la feria. Le dan leña a Ramoncín porque defiende los derechos
de los artistas y los autores. Eso está inducido también, no es
un movimiento espontáneo social sino una manipulación de estos pequeños
sectores. Ramoncín es una víctima propicia, pero la gente se olvidará
de ello porque su actitud es absolutamente legítima.
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