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Roberto
Almuíña, presidente de la Federación Española de Asociaciones
de Industrias Extractivas (Fedae)
"La
actividad minera se va a reactivar con el impulso de la edificación
y las infraestructuras"
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El sector de la extracción de áridos está formado en Galicia por
cerca de 200 canteras que dan empleo a más de 1.500 personas. Con
una facturación anual que supera los 13.000 millones de euros, esta
actividad propociona materias primas como el granito, el cuarzo
o la grava, básicas para la edificación y la obra civil. El presidente
de la Asociación Galega de Aridos, Roberto Almuíña, también ocupa
desde esta mañana la presidencia de la Federación Española de Asociaciones
de Industrias Extractivas (Fedae), por un periodo de dos años.
¿Qué labor tiene por delante como presidente de la federación
en toda España?
Se trata de conseguir una coordinación entre las distintas asociaciones
autonómicas, poner en común aquellas experiencias y conocimientos
que tenemos cada una. Somos unos proveedores de materias primas
imprescindibles.
¿Cómo es la situación del sector en Galicia?
Esperamos que empiece a mejorar de cara al año que viene, tanto
por el aumento de la edificación como por las infraestructuras previstas,
en especial con los tramos del AVE que estaban paralizados. El verano
supuso un cierto parón, pero esto se está reactivando con la puesta
en marcha de la obra pública.
Ustedes van de la mano con la construcción...
En edificación las noticias son tremendas, pero se está tratando
de controlar para que no se desmadre todo. No es ideal correr mucho,
hacer viviendas muy deprisa y mal planificadas. Las cosas con calma
y sentido común pueden resultar mejor.
¿Les satisface el borrador de la Lei da Minería de Galicia elaborado
por la Xunta?
Hemos hecho nuestras observaciones pero la actitud de la Consellería
de Industria es francamente positiva, y con magnífica disposición
para estudiar nuestras alegaciones. Esperemos que la ley sea muy
positiva para el sector.
¿Qué temas quedan pendientes de cara al futuro?
A nivel gallego, el principal problema está en la regularización
de las canteras, porque bastantes carecen de licencia municipal.
Llevamos casi tres años esperando para que se le de una salida rápida,
que la Xunta resuelva este problema.
¿Han hablado con la Administración autonómica para arreglar la
situación?
Sí, nos hemos entrevistado con representantes de Política Territorial
para agilizar esto, pero con poco éxito. Los expedientes resueltos
hasta ahora son muy pocos.
La nueva ley también incluye la figura del 'concello minero',
¿lo ven necesario?
Sí. Los concellos que soportan explotaciones mineras tienen que
tener ventajas en su desarrollo, por los inconvenientes que supone
la actividad industrial de este tipo. Esto ya sucede en zonas de
Asturias y del Bierzo.
¿Qué retos tiene pendientes el sector?
Nos queda labor que hacer a nivel de seguridad, pero el sector ha
ido mejorando su comportamiento de manera significativa en los últimos
años. Queremos un sector moderno, competitivo y a la altura de los
tiempos que demanda la sociedad.
¿Resulta difícil no asociar la minería a un sector peligroso?
Es una consecuencia de la minería subterránea del carbón, lo cual
no quiere decir que no tengamos cosas que hacer. Necesitamos estadísticas
para saber qué tipo de accidentes se están dando y en base a eso,
que la Xunta pueda realizar políticas para reducir accidentes y
enfermedades profesionales.
¿Vive el sector de espaldas a la sociedad?
Desde los áridos proponemos un mayor acercamiento, por eso hemos
firmado un convenio con la Universidad de Vigo para favorecer la
creación de 'aulas mineras', usando las explotaciones como clases.
También tenemos un programa de becas, y trabajamos en el diseño
de proyectos de investigación con el fin de reducir el consumo energético
en nuestras instalaciones.
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