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Sholmo
Ben Ami, ex ministro de Asuntos Exteriores israelí:
Un
hombre en pie de paz
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noticiasgalicia.-
"La brillantez y la exacta claridad de la palabra". Así
definió Alfonso S. Palomares, director de la Casa de Galicia en
Madrid, al ex embajador de Israel en España, Sholmo Ben Ami. El
que fuera principal negociador en la Conferencia de Camp David continúa
luchando por la paz entre Israel y Palestina, una paz, para la que
según él "no hay secretos, sino falta de voluntad política". Ben
Ami acudirá el próximo mes a Santiago para dar a conocer su experta
opinión sobre la situación en Oriente Próximo.
El título de la conferencia que usted ha pronunciado en la Casa
de Galicia es "Bagdad y Jerusalén. Vasos Comunicantes". ¿Cómo ha
influido la invasión de Irak en el conflicto entre Israel y Palestina?
La premisa de la guerra de Irak por parte de los americanos de que
al estabilizar el país eliminando a Sadam, se iban a crear las condiciones
propicias para una paz árabe-israelí falló. La realidad ha demostrado
que ha ocurrido todo lo contrario: no se estabilizó el país, se
ha desequilibrado el mapa estratégico en el Golfo Pérsico, se desató
un fundamentalismo mucho más violento y se creó una inestabilidad
enormemente peligrosa que hace que la situación en la zona esté
más difícil que nunca. Además, el carácter del propio Bush y su
visión de las relaciones internacionales también han influido mucho.
Esos "vasos comunicantes" existen, el problema es que hay que liderar
la cuestión de tal manera que no aumente la violencia.
¿Es EE.UU. o su presidente el mayor obstáculo para lograr la coexistencia
pacífica en el Próximo Oriente? Es muy duro decir que
EE.UU. es el obstáculo. EE.UU. hizo una lectura incorrecta de la
realidad del mundo árabe que ha tenido consecuencias nefastas. No
hay posibilidad de hacer democracia en el mundo árabe a través de
una guerra y no es posible saltar de la dictadura a la democracia.
La alternativa real en el mundo árabe no es entre dictadura y democracia,
sino entre dictadura laica, que es lo que existe en la mayoría de
estos países, y democracia islámica. Eso es lo que no entendieron
los neoconservadores del entorno de Bush; es decir falló el concepto.
P.- ¿Qué tendrían que ceder tanto Israel como Palestina para conseguir
una paz estable?
No hay ninguna novedad al respecto. Estuvimos muy cerca de llegar
a un acuerdo de paz y todos saben por donde pasan los términos:
volver a las fronteras del 67, poner dos capitales en Jerusalén,
poner fin a los asentamientos y dar una solución para los refugiados
palestinos en el seno del Estado Palestino. No hay secretos, lo
único que falta es voluntad política.
Usted protagonizó ese último gran intento de acuerdo con Palestina
en Camp David. ¿Por qué fracasó?
¿Fue culpa de Arafat como se dice? Efectivamente, Arafat no fue
capaz de tomar una decisión. El es el que en ese momento falló,
pudo haber asumido una decisión con coraje y no lo hizo y desde
entonces entramos en una espiral de violencia que llega hasta nuestros
días.
¿Es usted partidario de la Alianza de Civilizaciones?
Sí, pero todo tiene sus matices. Si es honesta y sincera, sin ninguna
duda. Una alianza tiene que obligar a las dos partes, que ambas
entiendan los aspectos fundamentales de la otra, pero al mismo tiempo
una alianza no significa dar legitimidad a todo lo que no es asumible
en la otra parte. Por ejemplo, que por razones de tolerancia uno
asumiera el trato vejatorio que se da a la mujer en la otra parte.
Se trata de no imponer, pero tampoco de dar legitimidad a ciertas
cosas que tú no compartes.
¿Volvería usted a la política?
No creo. Lo que veo en este momento es francamente desolador. Una
de las razones de que no haya posibilidad de llegar a un proceso
de paz está en los sistemas políticos de ambas partes, que son muy
disfuncionales. Los sistemas políticos actúan más como un obstáculo
para la paz que como un mecanismo para conseguirla. Sólo hay que
observar que el Primer Ministro dedica el 50 por ciento de su tiempo
para sobrevivir. Lo único que puedo hacer es proponer cuál es la
solución, pero al mismo tiempo ¿con quién la vas a negociar? Hay
un caos total.
El hecho de estar al margen de la actividad política le deja
tiempo para ser el vicepresidente de una Fundación para la Paz con
sede en Toledo, ¿en qué consiste la iniciativa?
El Centro Internacional de Toledo para la Paz tiene como objetivo
contribuir a la prevención y resolución de conflictos violentos
y a la consolidación de la paz, dentro de un marco de respeto por
los derechos humanos y los valores democráticos. Dentro de este
amplio margen, hace muchísimas cosas. Una de ellas va a ser la próxima
celebración del XV Aniversario de la Conferencia de Madrid, en la
que se darán cita destacados líderes que la protagonizaron y otros
que han jugado un papel importante en todo este proceso. Además,
estamos involucrados en el proceso de paz en Colombia, en cuestiones
relacionadas con el Magreb, etc.
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