José
Antonio Sáenz de Santamaría, teniente general del Ejército
de Tierra
"A Fraga se le pagó tres
veces con fondos reservados su chalé volado"
-Como
responsable de la Policía y de la Guardia Civil fue usted uno de los
encargados de democratizar su funcionamiento, ¿cree que lo consiguió
o el peso de 40 años de franquismo todavía se hizo notar?
-El peso se hizo notar, sí. Conseguí mucho. La época era muy difícil.
Yo era jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil, estuve muchos años.
Luego al ascender a general de división me dieron el mando la Inspección
de la Policía Nacional, que entonces era la Policía Armada, con el
uniforme gris, los grises famosos. Una de las primeras medidas que
tuve que tomar para cambiar la mentalidad de la policía fue cambiar
el uniforme. Conmigo se pasó del gris al marrón...
-Alguna
vez usted comentó que se equivocó de bando en la guerra civil, ¿no?
-Me equivoqué de bando no en la guerra, sino al ver luego el uso que
se hizo. La guerra civil para mí es el peor mal que puede ocurrirle
a un pueblo. No ya una guerra de invasión, una guerra mundial a la
que vayas como colaborador, como comparsa. La guerra civil es la peor
de todas. Yo la pasé y he visto años y años sus secuelas, que aún
quedan.
-¿Usted
cree que la guerra civil fue inevitable?
-No, fue evitable. En aquel momento, con los 16 años con que yo fui
al combate, pues, claro que para mí era inevitable. Había que ganar
aquello. Pero una vez que te vas haciendo persona y te has dado cuenta
de qué pasaba se podía haber evitado perfectamente.
-¿Y
usted a quien culpabilizó?
-A la clase política de entonces.
-¿Y
en qué momento se dio cuenta de que Franco quería perpetuarse en el
poder?
-Fui dándome cuenta, no puede haber una fecha fija, cada vez que salía
alguna figura emergente y podía hacerle algo de sombra. Cualquiera
que hacía un poco de sombra era anulado.
-¿Cómo
definiría a Franco?
-Es muy complejo. Es un hombre que yo creo que estaba lleno de complejos.
Quiso ser marino, no pudo ser marino, luego tenía obsesión contra
la Marina. No cabe duda de que en la guerra de África el hombre tuvo
una actuación valiente y llegó a general en seguida. Fue ensoberbeciéndose.
Luego llegó un momento en que él se creía superior al resto. Todos
los dictadores se creen que son superiores a la gente normal. Como
luego se rodean de una corte de aduladores que les dice que es el
mejor, llega un momento en que hasta Aznar se cree alto.
-Supongo
que la transición sería mal vista por muchos militares que tendrían
miedo a perder poder o influencia social.
-Yo estudiaba y procuraba ver la sociedad que teníamos, cómo pensaba
el pueblo. Otros militares se quedaron tranquilamente mandando. Yo
mando, soy más que tú. ¿Qué pasó? Pues que todo les cogía de sorpresa.
Luego reaccionaban mal, de forma dura, despótica. Voy a contar una
anécdota. Yo ascendí a teniente general con bolas negras y bolas blancas,
y con un empate que resolvió a mi favor el voto de calidad de Gabeiras,
que entonces era jefe de Estado Mayor y presidía la Junta. Tenía bolas
negras porque me achacaban que yo, con mi actuación, había impedido
el triunfo del 23-F.
-¿Qué
tal fueron sus relaciones con Adolfo Suárez?
-Estupendas. Primero me nombró delegado del Gobierno en el País Vasco,
cuando surgió un atentado tremendo y había un problema enorme. Eso
es un detalle de confianza en mí. Luego me propuso para ministro del
Interior, salió la lista y todo, pero no fui ministro porque yo quería
seguir siendo militar. Quería llegar a teniente general, que era la
cabeza, entonces era general de división. Le propuse que yo aceptaba
si podía seguir como militar y ascendía en la carrera. Se hizo la
consulta, pero como no cabía esa posibilidad renuncié a ser ministro
del Interior. Propónme a alguien, me dijo, y le propuse a Rosón. Acerté
de pleno, para mí, que he estado con muchos ministros del Interior,
el mejor fue Rosón.
-¿Quién
fue Tejero?
-Un loco influido por Fuerza Nueva. En el juicio lo comparé con un
pirata aéreo y se armó la de dios.
-¿Quiénes
fueron los responsables principales del 23-F?
-Milans del Bosch desde luego, y los políticos de Fuerza Nueva. Aunque
Carres fue el único cogido, había más.
-Y
de Armada, ¿qué me dice?
-Yo había tenido ya noticias a través de Mellado de que tuviera cuidado
con Armada. A Armada le calentaron las orejas y el hombre se consideraba
importante, aprovechando su relación con el Rey.
-¿Pero
considera que Milans estaba en el fondo de la historia?
-Sí. Cuando llegó Armada frente al Congreso venía de una jura de bandera
en Alcalá. Dijo voy hablar con Tejero y esto se arregla: me presento
yo como jefe de Gobierno y está. Fue hablar con Tejero y salió pálido:
"No hay nada que hacer", dijo.
-¿Qué
cambió en el Ejército español después del 23-F?
-Se vio que era una barbaridad intentar volver al régimen anterior.
España no podía volver a tener otro régimen militar. A regañadientes,
porque ETA siguió matando, fueron dándose cuenta de que aquello no
era solución.
-Durante
su mandato como director de la Guardia Civil se vivió una dura etapa
terrorista.
-Asistí a doscientos funerales.
-¿Qué
sentía en esos momentos?
-Como un vacío. Que no había manera de acabar con ellos por procedimientos
pacíficos.
- ¿Qué
opinión le merece Rodríguez Galindo?
-Era un jefe en la zona del problema etarra y consiguió detener a
más comandos que nadie. El ascenso de Rodríguez Galindo como combatiente
de ETA se lo debe al ABC. Lo santificó y luego lo abandonó de mala
manera.
-Se
dice que el sello de los GAL estuvo en su mesa de su despacho.
-Eso lo dijo Perote, pero luego se demostró que no era así. Una prueba
es que a mí me imputó el superjuez ése, con Galindo y Casinello, para
darse un poco de sensación, y nada. Me tuvo imputado un año pero puse
un recurso de casación al Tribunal Constitucional. Pero se verá después
de que muera. El español que cae en manos de la justicia puede verse
herido en su dignidad y sus intereses y no pasa nada. Es una vergüenza.
Ojalá condenen a Garzón como también condenaron a Gómez de Liaño.
-¿Qué
opinión le mereció el ministro Barrionuevo?
-Una buena persona no muy inteligente. Como todos los ministros del
Interior tuvo labores muy duras y muy pocas posibilidades de éxito.
No fue el peor, y he tenido muchos.
-¿Cuál
fue su opinión sobre el que fue el primer ministro del Interior del
PP, Jaime Mayor Oreja?
-Es un miembro del Opus y la impresión que me causa es que tiene una
teoría que va en contra de parte del Gobierno del PP, que es acabar
con el terrorismo por métodos policiales. Si se pudiera acabar así,
ya lo habríamos logrado, pues la lucha empezó en el 68.
-¿Qué
opina de Vera?
-Vera es amigo mío, un hombre que está de tapón. Ha aguantado todo.
Si dice y declara muchas cosas sobre fondos reservados habría problemas.
A un líder del PP antes franquista, don Manuel Fraga, se le pagó su
chalé volado por terroristas tres veces. Con fondos reservados. Está
ahí y saldrá a la luz si revuelven los jueces y meten la mano.
-Hablando
de personas y amigos suyos, ¿qué opinión le mereció Felipe González?
-Un hombre que está 14 años en el poder es que tiene algo. Es un animal
político, y muy aprovechable para cargos exteriores de España.
-¿En
algún momento usted pensó que fue el señor X?
-No había el señor X. La X salió por primera vez en un organigrama
que hizo el señor Garzón de los cojones. Qué casualidad, lo hace después
de venir de pelearse con González porque le había llevado en su candidatura.
Estamos todos bailando alrededor de un señor G que es Garzón. De una
G, porque Garzón no es señor.
-Causaron
gran polémica sus declaraciones diciendo que la UCD había bordeado
la legalidad en la lucha antiterrorista
-En muchos casos, hubo 48 muertos. El caso de Argala, Cubillo, Montejurra,
para qué voy a dar más...
-Fue
imputado en el «caso Oñaederra». ¿Uno de los peores momentos de su
vida?
-No, tenía la conciencia tranquila, coges un cabreo negro y luchas.
Intentaban hacer un paseíllo por la escalera de la Audiencia. Como
ahora hicieron con Polanco, primero intentaron hacerlo conmigo.
farodevigo. 29/08/03 |
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