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LA ENTREVISTA

Francisco Cal, presidente de la Asociación de empresarios gallegos en Madrid (Aegama):
"si le puedes comprar un producto a un gallego, cómpraselo a él y no a otro"


Desde 2001, Francisco Cal está al frente de los empresarios gallegos asociados en Madrid. Cinco años de experiencia "coordinando" a más de 200 socios integrados en la Aegama, que se rigen, según su presidente, por un práctico lema, "si le puedes comprar un producto a un gallego, cómpraselo a él y no a otro". Este viveirense, trabajador e inteligente a simple vista, afirma que "en Galicia, hay todavía muchos sectores donde se puede invertir".       

¿Cuál es la clave para haber conseguido el milagro de que exista la Aegama?       
Hay un trasfondo que nos une a todos que es Galicia. Aunque suene a tópico, el amor a Galicia quizá se sienta más profundamente cuando uno está lejos que cuando uno está allí. Hace 15 años surgió la idea de unirnos con ese vínculo con Galicia para tratar de apoyarnos en nuestros desarrollos empresariales.       
En la Asociación hay reunidas desde empresas pequeñas a empresas muy grandes, lo que les permite conocer los productos y los servicios que unos producen y otros pueden comprar y entablar ciertos tipos de relaciones de compra-venta y aventuras empresariales comunes en Madrid o en Galicia.       
¿Cuál es, entonces, el objetivo esencial de esta asociación?       
El objetivo se resume en algo que nosotros decimos siempre: "si le puedes comprar un producto a un gallego, cómpraselo a él y no a otro", sin ningún ánimo de boicot a nadie, claro. Además, uno de los objetivos es tratar de acudir a Galicia a desarrollar actividades, que muchas veces es mejor asumir junto a otra empresa de la Asociación porque el tamaño de una sola no es suficiente para emprender una nueva aventura y el riesgo que uno tiene que asumir en solitario es mayor.       
¿Es fácil dirigir un grupo de empresarios, cada cuál con sus pretensiones?       
Yo no intento dirigirlos, sino coordinarlos pero cada uno tiene su capacidad de actuación por libre. A veces no es fácil poner de acuerdo a todo el mundo en determinadas cosas, pero mi labor es intentar coordinarlos y reunirlos.       
¿Se puede hablar de un "lobby gallego" en el terreno empresarial?       
Bueno, eso es lo que queremos, lo que ocurre es que no sabemos hasta qué punto somos tan fuertes como para poder hablar de "lobby". Nosotros, en este momento, no creemos que tengamos tanta fuerza como para incidir en el legislativo, pero esperamos que a la larga podamos tenerla. De hecho, una de las cosas que hacemos es trasladar nuestros problemas y sugerencias a los poderes públicos, tanto de Madrid, como de Galicia.       

Nueva etapa política       

El presidente Touriño se reunió con los empresarios gallegos recientemente, ¿le hicieron alguna sugerencia concreta?       
A Touriño, sobre todo, le escuchamos y nos pusimos a su disposición. Era prematuro hacer algún tipo de sugerencia, nosotros escuchamos sus propuestas y, por supuesto, estamos deseosos de poder hacer algo en Galicia. Gran parte de los empresarios presentes en la reunión tomaron buena nota para poder hacer alguna operación en la comunidad.       
¿Cómo ven ustedes, los empresarios, la nueva situación política que se vive en la comunidad con la coalición PSdG-BNG?       
Creo que de vez en cuando conviene cambiar y hasta la fecha se ha marcado una cierta expectativa. Ahora ya ha llegado el momento de ver si las expectativas dejan paso a las realidades. Los empresarios están atentos a todas las oportunidades y procuran aprovechar aquellas que consideran que pueden ser de verdad.       
¿Cree que Galicia necesita una reforma estatutaria y si ésta podría ser beneficiosa económicamente?       
Evidentemente, pienso que las cuotas de decisión tienen que ser iguales en todas las comunidades. El poder tomar decisiones cerca del ciudadano suele ser bueno porque se conocen más las necesidades y se siente más su reacción. Pero hay que tener también en cuenta la parte económica. No todas las regiones están en las mismas condiciones de decir que quieren una determinada participación en los impuestos.       
El 50 por ciento del que se habla no es lo mismo para todas las autonomías, por lo que hay que preguntarse muy seriamente por los fondos de compensación, ya que la razón de estar integrado en un estado es precisamente apoyarse en estos fondos. En este sentido, sí que hay que exigir las cuotas de poder equivalentes, pero también garantizar unos fondos de cohesión, porque el reparto del 50 por ciento de los impuestos en Galicia puede dejarnos en peor situación de la que estamos, si no hay las compensaciones correspondientes.       
¿Cómo ve a Núñez Feijóo?       
Primero, Núñez Feijoo es un gran amigo mío y una de la personas con las ideas más claras que yo conozco. Además, es enormemente pragmático, ya que está en la política, pero en la política de los hechos, desde hace muchísimo tiempo. Yo tengo mucha fe en Núñez Feijoo sobre todo por este pragmatismo y su inteligencia y porque, además, está soltero y tiene todo el tiempo del mundo.       

Invertir en Galicia       

¿Cree que Galicia es un buen lugar para invertir?       
Creo que sí. Galicia tiene determinados referentes mundiales, aunque a veces los gallegos no nos lo acabemos de creer. Uno de ellos es el textil, a pesar del ataque chino, y otro es el del automóvil, no sólo porque se ensamble en la Citroen de Vigo, sino porque a su alrededor se ha creado una industria muy potente que exporta muchos productos, no sólo fuera de Galicia sino fuera de España.       
Además, tenemos un sector naval que trabaja con unos índices de productividad elevados y ahora se está hablando mucho de un gran desarrollo de la construcción en Galicia, a veces con preocupación si no se lleva a cabo dentro de una sostenibilidad. Pero hay otros muchos sectores como el forestal, el eólico o el del granito donde todavía se puede hacer mucho más. Además, en Galicia es un buen lugar para invertir porque hay una fuerza joven muy importante intelectualmente preparada por las universidades gallegas. Hay todavía muchos sectores donde poder invertir.       
¿Y cuáles son las carencias o problemas que tiene la comunidad gallega a la hora de atraer inversión?       
El problema en Galicia ha sido siempre el minifundio. Se necesita una inversión más potente, que exige integración inversionista. Espero que las medidas gubernamentales sean favorables en este sentido, ya que es fundamental encontrar un clima para la inversión. No me refiero tanto a subvenciones, como a unas determinadas vías de crecimiento, facilidades de empleo, políticas de formación, medidas fiscales adecuadas y preparación de suelo industrial a precios competitivos, que en algunos sitios sobra y, en otros falta. Todas estas cosas son imprescindibles para atraer inversión.       
Y las comunicaciones, ¿son las apropiadas?       
La red de transporte es imprescindible. Necesitamos consolidar lo que está previsto en el Plan Galicia, es decir, los puertos y el ferrocarril, y terminar las autovías interiores para cumplir con el objetivo de que cualquier cabeza de comarca esté a menos de 30 minutos de una línea de alta capacidad y que ningún pueblo dependiente de esa comarca esté a más de 30 minutos de la cabecera. Si cumplimos esto podemos dar salida a los productos gallegos. Además, necesitamos que el tren de alta velocidad se haga pronto realidad. Galicia necesita conectividad, ya sea vía carretera, vía alta velocidad o mediante la aviación por lo que también hay que atacar el mal endémico de los aeropuertos gallegos, la niebla, con sistemas de aterrizaje en condiciones de baja visibilidad.       
¿Cómo es el empresario gallego?       
Es un empresario muy trabajador que baja mucho al detalle y al que, a veces, le cuesta un poco delegar en un director. Esto es bueno, porque está muy preocupado por su empresa, pero también es malo porque puede frenar el desarrollo de ésta. Es un empresario que normalmente mantiene el "síndrome del fundador", es decir, que quiere tanto a lo que ha creado que quiere cuidarlo él mismo.       
Usted compagina su labor como presidente de la Aegama, con la de estar al frente de otras empresas, ¿cómo lo hace?       
Es una cuestión de tiempo. Ahora en la Aegama no tenemos gerencia, pero con una buena gerencia creativa y con empuje se puede llevar bastante bien. Yo sí que soy de los que delegan en un buen gerente, al que le exijo creatividad. Yo tengo una regla que aplico tanto en mis empresas como en la asociación, acepto todo tipo de problemas, pero por cada problema quiero tres soluciones.       
¿Posee usted empresas en Galicia?       
No, pero recientemente me han invitado a formar parte de una empresa afincada en A Coruña y posiblemente lo haga. Además, he trabajado en empresas gallegas mucho tiempo, pero que no eran mías.       
¿Va con frecuencia a su tierra?       
Sí, voy a menudo, pero por diferentes motivos. Suelo ir una vez al mes como asesor de un Consejo de Administración y, como presidente de AP de Galicia, también voy una o dos veces mensuales. Pero a Viveiro, que es donde nací, por desgracia voy menos, sólo en agosto y alguna vez durante el año.       
¿Habla usted gallego?       
Sí, sí. En Viveiro, con mi familia solo hablo en gallego ya que me resulta difícil hablar castellano con ellos porque no estoy acostumbrado. Lo que no sé es si lo hablo bien de acuerdo con la nueva norma, porque yo lo he aprendido por tradición oral y posiblemente no lo hablo con corrección.       
¿Es usted de los que piensan que hay gallegos hasta en la Luna?       
Pues sí, yo creo que se encuentran en todas partes. Me contaba un amigo, que una vez en Laponia se había encontrado a un señor vestido de lapón, pero que era gallego. Con eso ya te digo todo.

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