| Dónde
está? |
El
Monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes da nombre
al municipio
en el que se enclava y que pertenece a las Tierras
de Melide.
Sobrado dos Monxes se localiza
en el extremo suroriental de la provincia de A Coruña,
limitando con la de Lugo, justo en la ruta del Camino
Norte del Camino de Santiago, a sólo 50 kilómetros
del Monte do Gozo; lo que hace que sea uno de los más
visitados de Galicia.
Se encuentra entre las rías
de Betanzos, Muros y Noia, y la de Arousa, lo que permitió
su desarrollo económico y social, que le llevó
a tener gran poder y riquezas en épocas anteriores. |
| El
Monasterio |
Monumento
nacional histórico-artístico, el Monasterio de
Santa María de Sobrado dos Monxes es un buen ejemplo
del barroco gallego.
Se
puede decir que su planta forma, aproximadamente, dos rectángulos,
uno más pequeño que el otro, que se encuentran
juntos y pegados por uno de los lados más largos. No
obstante, se le añadieron algunos espacios que disfuguran
este efecto.
La
planta de todo el conjunto tiene forma, de manera aproximada,
dos rectángulos, uno más pequeño que el
otro. Se encuentran juntos y pegados por uno de los lados más
largos, lo que ofrece un perfil único, que en algunos
sitios se rompe al sobresalirle pequeños habitáculos
de forma cuadricular.
En
el rectángulo más pequeño se ubica la Iglesia,
cuyo largo es más o menos la mitad del rectángulo
más grande, donde se edificó el Monasterio. Se
puede dividir esta segunda área en tres partes, tantas
como claustros tiene: el Claustro de la Hospedería,
el Claustro Reglar o de las Procesiones y el Claustro Grande.
De
la época cisterciense, son la fábrica del refectorio
y la sala capitular. Esta última fue construida
a principios del siglo XIII y es de planta cuadrada, con nueve
bóvedas de arista que se apoyan en cuatro haces centrales,
cuatro columnas angulares y ocho ménsulas.
También
se conserva en el Claustro de las Procesiones la cocina,
un verdadero monumento gótico que parece un claustro
pequeño, cuyo patio estaba ocupado por la campana de
la chimenea. Su planta es cuadrada y con el hogar marcado en
sus esquinas por columnas que soportan el trenzado de unas bóvedas
de crucería cuatripartitas sin florón en el centro.
En
el Claustro Grande se sitúa la sacristía
que fue construida entre 1561 y 1575, según los planos
de Juan de Herrera. De planta casi cuadrada, está cubierta
por una cúpula de media naranja rematada en el centro
por un óculo. Es renacentista y su decoración
expresa el papel de los padres de la iglesia y varias representaciones
de la Biblia.
Al encontrarse en el Camino de
Santiago, el Monasterio cuenta con un albergue en funcionamiento
con 66 plazas, que está situado en el Claustro de los
Peregrinos. Además de esta función hospitaria
tradicional, los monjes desarrollan trabajos de granja y agrícolas.
Destaca la elaboración de mermelada. |
| Los
Claustros |
El
Claustro de la Hospedería, también llamado
de los Peregrinos es el primero que se encuentra al entrar
al Monasterio. Es de estilo herreriano y se construyó
entre los años 1623 y 1632,. Recientemente fue reconstruido
a partir de los arcos originales que aún se conservaban.
Este Claustro forma ángulo recto con la iglesia y en
él se puede encontrar dependencias como la Biblioteca,
la Hospedería...
Al
Claustro de Procesional se puede acceder a través
de una escalera llamada Ave Maris Stella -por el himno- que
parte del Claustro de la Hospedería e iba a su parte
alta. Se inició hacia 1561, sustituyendo al anterior
cisterciense, y sus obras se prolongaron hasta 1744. Es rectangular
y más pequeño que los otros dos. También
se le conoce con los nombres de Claustro Reglar o de
las Caras.
La peculiaridad de este Claustro
radica en los medallones con imagenes que sirven de adorno a
la planta superior. Son 36 medallones repartidos en 12 para
cada lado largo y 6 en los cortos y se localizan sobre las ventanas.
Representan altorrelieves de apóstoles, arzobispos, obispos,
abades, un Papa, un Cardenal, caballeros, cortesanos y guerreros.
En el centro del Claustro se levantaba una fuente y al lado
sur está la cocina.
Lor último está el
Claustro Grande, llamado así por sus grandes dimensiones.
Fue comenzado a finales del s¡glo XVI y se finalizó
a mediados del siglo XVIII. Tiene tres pisos de alto y su fachada
más de 100 metros de largo. En él se realizan
las actividades monacales cotidianas y se encuentra la sacristía. |
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| Un
poco de Historia |
El
Monasterio de Sobrado dos Monxes no sólo es el punto
de origen y el referente histórico del municipio en el
que se sitúa, sino también ha tenido mucho que
ver con la historia de la comarca a la que pertenece.
La
historia de este Monasterio se puede dividir en diferentes etapas,
debido a los cambios políticos y sociales que tuvieron
lugar a lo largo de los diez siglos de su existencia.
Fundado
en el año 952, por orden de los condes de Présaras
como monasterio familiar, donándole su patrimonio, tenía
carácter dúplice: una sección para los
hombres y otra para las mujeres de la familia. Esta iniciativa
responde a la corriente de repoblación propiciada por
los reinos cristianos del norte que intentaban garantizar su
supervivencia y contrarrestar el poderío islámico
del sur.
Tras
unos años de desarrollo económico y espiritual,
la vida monacal entraría en una fase de decadencia que
culminaría con el abandono del Monasterio.
Con
la llegada de los monjes cistercienses franceses a tierras gallegas,
los condes de Traba y Alfonso VII lo toman bajo su protección
en el año 1142, siendo el primero que se integra en la
Orden del Císter en la Península Ibérica.
En esta etapa, el Monasterio se convertiría en uno de
los más poderosos de Galicia.
Coincidiendo
con la reforma planeada por los Reyes Católicos, a finales
del siglo XV, a la que se unió, se vivirían los
años de mayor esplendor en los que se realizarían
grandes obras tanto de ingeniería -la represa del Tambre,
actual laguna- como arquitectónicas -la iglesia, los
claustros...-
De
nuevo el Monasterio entraría en un período de
decadencia debido a la desmortización, pero el cardenal
Payá lo salvó comprando la iglesia y parte de
su extenso terreno.
Actualmente,
el Monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes está
habitado por monjes benedictinos quienes, con ayuda de diversas
subvenciones, están restaurando el monasterio.
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| La
Iglesia |
La
actual iglesia del Monasterio de Santa María de Sobrado
dos Monxes es de estilo barroco gallego, aunque aún conserva
tenuemente algunas líneas del Renacimiento. Su construcción
se prolongó casi a todo lo largo del siglo XVII, por
lo que aún conserva algunos indicios de otras corrientes
artísticas.
La
planta de la iglesia es de cruz latina, con tres naves, la central
más ancha que las laterales, separadas por machones de
planta cuadrangular.
Los pilares se separan para soportar
el peso de la gran cúpula o bóveda de crucero
que ilumina una parte de la iglesia y el coro procedente de
la Catedral de Santiago.
La
fachada es una monumental obra de estilo barroco de Pedro
de Monteagudo, quien la puso en manos de dos torres descomunales
con basas cuadradas y rematadas por tambor, cupulín y
pináculo, con un gran trabajo ya que estaban completamente
almohadillados y presentan tallados los sillares de diversas
figuras geométricas.
Estaba dividida de abajo a arriba
en cuatro cuerpos. En el primero de todos -parte inferior-,
se abre la puerta adintalada entre columnas corintias estriadas.
El segundo cuerpo está formado por la hornacina de la
Vírgen de la Asunción, rodeada de ángeles,
y a los lados cuatro columnas salomónicas. Un gran ventanal
que ilumina a toda la iglesia y un escudo de armas de España
formarían el tercer cuerpo de la fachada. Por último,
el frontón curvo partido que servía de base a
un enorme crucifijo.
De
la antigua iglesia del siglo X aún se conservan algunos
restos artísticos como modillones de rollos de estilo
mozárabe que se empleaban en los muros para sostener
el alero volado sobre el que montaba en cada lateral.
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| Las
Capillas |
De
las capillas que tiene el Monasterio de Santa María de
Sobrado dos Monxes destacan la de Nuestra Señora del
Rosario y la de La Magdalena o San Juan Bautista.
La
Capilla de Nuestra Señora del Rosario es obra
de Domingo de Monteagudo, quien se vio obligado a mantener el
equilibrio estético con la sacristía. De su planta
cuadrada, se alzan unas pilastras estriadas de capiteles que
soportan un friso de fastuosa ornamentación barroca y
una cornisa volada. Cuatro arcos forneros sostienen la cúpula
y abren tantos huecos para ventanas de la que solamente una
da al aire. La portada es de arco de medio punto entre dos pares
de columnas corintias.
La
Capilla de La Magdalena, posteriormente llamada de
San Juan Bautista es una hermosa reliquia del románico
cisterciense, de estilo ogival del último periodo. Destaca
la bóveda de cañón apuntado con arcos fajones
y algunos indicios de canteiro mozárabe. Su portada se
reconstruyó en el año 1613. |
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