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Antonio
Ligero
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Contrapunto
Ahora
es el momento adecuado, para dejar el sofá y viajar a
la Galicia profunda en busca de las maravillosas y olvidadas
Cascadas o Fervenzas, ahora cuando el agua se ha adueñado
y se enseñorea por toda nuestra geografía, podríamos visitar
en la ³costa da morte²y quedar pasmados ante la grandiosidad
de la única cascada que cae al mar en toda Europa occidental,
en la parroquia de Ézaro del ayuntamiento de Dumbría proveniente
del río Xallas, discurriendo sobre la ladera del Monte
Pindo, el Olimpo celta. Ya solo los nombres, evocan lugares
mágicos que para si los quisiera Homero en su eterna Iliada.
Tenemos en Bandeira la estilizada fervenza del río Toxa
la más alta de Galicia, con varios miradores para observarla
desde su nacimiento hasta donde se sumerge formando un
pequeño lago donde en verano nos podemos refrescar. En
Carballo la de Entrecruces que forma el río Taboada. En
Vilariño de Conso probablemente la mayor cascada gallega
originada por el río Cenza. La triple do Fócaro en el
Caurel. La bulliciosa de Barosa en el vecino ayuntamiento
de Barro. O la huidiza de Gaxate en A Lama, y así centenares
de ellas, quizás miles si contamos todos los saltos de
agua de todos los arroyos que henchidos por estas lluvias
nos alegran con su gorjeo constante. 
Pero a pesar de tanta lujuriosa naturaleza como podemos
admirar en Galicia, siempre el hombre, pondrá el contrapunto
de fealdad y aquí en Pontevedra, para aquellos que no
les guste los largos paseos, se pueden acercar al anillo
de la Eiriña, próxima a la calle Joaquín Costa y mirando
hacia la vía del tren, podrán observar una cascada impresionante
de unos cuantos metros de altura, que lleva más de un
mes soltando aguas fecales y hediondas procedente de una
cloaca reventada, sin que el Siniestro Lores ni su equipo
de gobierno hagan nada para evitar semejante esperpento,
o a lo mejor es su manera de promocionar el turismo en
nuestra ciudad.
12/12/06 |
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