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El presidente de la Cámara de Comercio de Pontevedra, Ricardo
Mirón, lamentó la desconfianza generada por la suspensión
de pagos de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa y señaló que "las
víctimas de este caso no terminan en los acreedores". Ricardo
Mirón recordó que la inmobiliaria sólo es promotora y, por
tanto, subcontrata gran parte de su trabajo, a "pequeñas empresas
que se ven ahora arrastradas hacia el precipicio" y que, a
su juicio, "son las que realmente generan empleo". Para el
presidente de la Asociación provincial de empresarios de la
Construcción (APEC), Ángel Fernández Presas, otro efecto dominó
derivado de esta crisis es "la quiebra de confianza del sistema
financiero".
Con todo, Fernández Presas apuntó que la provincia pontevedresa,
a diferencia de lo que ocurre en el resto del Estado, "se
escapa por el momento de la crisis del ladrillo", debido en
buena parte "a que este mercado no se encuentra tan saturado
de viviendas como en el resto del país".
En este sentido, para el gerente de la Asociación de Promotores
Inmobiliarios de la Provincia de Pontevedra (Aproin), Miguel
Font, la principal dificultad con la que se encuentran actualmente
los empresarios del sector está en la falta de financiación
por parte de los bancos. Los promotores pontevedreses lamentan
que el "caso Martinsa-Fadesa" les haya salpicado sembrando
la desconfianza entre los inversores. "Tanto los promotores
como los compradores de viviendas dependen en un 80 por ciento
de la financiación de las entidades bancarias y si el grifo
se cierra el sector se paraliza", señala Miguel Font.
El gerente de Aproin no tiene dudas a la hora de señalar precisamente
a las entidades financieras como responsables, en gran medida,
de la crisis que vive el sector de la construcción, aunque
el principal culpable es, a su juicio, el gobierno "éste y
los anteriores porque nunca han querido afrontar el problema
del suelo y sus plusvalías". A pesar de ello, el gerente
de Aproin afirma que la situación del sector de la construcción
en Galicia es diferente de la del resto de España, y por el
momento, las cajas gallegas todavía no aplican la política
de bloqueo de créditos que practican en el resto del país.
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