|
noticiasgalicia.-
El futuro de la empresa de celulosa Ence, ubicada en Lourizán,
al lado de la ría de Pontevedra, continúa siendo incierto.
A pesar de contar con una concesión de los terrenos que ocupa
hasta el año 2018, de unos años a esta parte ha cobrado fuerza
el traslado de la factoría. Movimientos sociales, grupos ecologistas,
políticos de diferentes formaciones han tomado parte activa
inculcando en la opinión pública que la marcha de la pastera
de la ría era un objetivo alcanzable.
Por el contrario, en el otro ³bando² se encuentran los trabajadores,
las empresas vinculadas indirectamente con Ence, los sindicatos
con representación en el comité de empresa, las fuerzas económicas
de Pontevedra, que defienden la riqueza que genera el complejo
industrial en la comarca. Razones no les faltan tanto desde
el punto de vista económico, como ecológico, e incluso legislativo.
Los defensores de que la actividad de Ence continúe argumentan
razones económicas, medioambientales y hasta de índole legislativa.
Así, en concreto, la marcha de Ence supondría un coste social
y económico que aún no se sabe quien va a asumir. Un total
de 4.000 familias de trabajadores se verían directamente afectados,
al igual que las 289 empresas que tienen alguna vinculación
con la empresa. No en vano, el 20% de los empleos en la comarca
dependen del Grupo Ence.
El traslado de la factoría de celulosa de los terrenos que
ocupa en Lourizán también repercutiría directamente en le
vecino municipio de Marín, que vería desaparecer el 40% del
movimiento de mercancía de su puerto. El comercio de papel
que Ence distribuye desde el puerto marinense es transportado
por 80.000 camiones al año. Por otra parte, Pontevedra y su
comarca vería desparecer un importante generador de riqueza
local, ya que la actividad de la fábrica de celulosa se traduce
en 50 millones de euros en salarios de los empleados que dejarían
de revertir tanto en el comercio, como en la vivienda, la
hostelería y en las actividades de ocio. De momento, la silueta
de la factoría sigue dibujando el margen izquierdo de la ría
pontevedresa, a la espera de una decisión u otra.
|