A GUARDA
 
Pontevedra   
     


Gastronómicamente la comarca guardesa goza de reconocida fama gracias a la excepcional calidad de sus productos y, en especial, de su preciado marisco, la langosta. Este crustáceoo, que ha dado prestigio a A Guarda, está siendo exportado a otros muchos puntos del territorio España de ahí que a esta villa se la conozca cono la Capital de la Langosta. Es precisamente el último fin de semana del mes de junio cuando se celebra la Festa da Langosta que, junto a la del Roscon de Yema, tiene lugar en la zona portuaria.

Gracias a la pujante industria pesquera, aquí se puede encontrar muy fresco una amplia variedad de pescado: merluza, mero, lubina, lenguado, rodaballo, pez espada, etc. Pero también en toda la comarca son preciadas las especies fluviales como son, la angula, la lamprea, la trucha, la solla o el codiciado salmón. A Guarda tambien se puede degustar todo tipo de carnes y mariscos: percebes, nécoras, centollo, buey, bogavante, etc. Y para beber, el renombrado vino blanco del valle de O rosal, en sus variedades del rosal o albariño que durante el medievo era elaborado por los monjes cistercienses del monasterio de Oia. De postre, los mirabeles, fruta de la rica huerta rosaleira que se suelen tomar preparados en almibar. Tampoco debemos olvidar el tradicional roscón de yema. Existe la posibilidad de comprar pescado fresco en la lonja situada en el mismo puerto pesquero, abierta todos los días laborales.


P
ara conocer el origen de la población guardesa nada mejor que subir al monte de Santa Tecla y visitar su Museo, con interesantes restos arqueológicos, y la citania, poblado declarado conjunto histórico-artístico. De la arquitectura religiosa del ayuntamiento destaca la iglesia parroquial de Santa María da Guarda, del año 1576; la ermita de San Caetano, construida en el siglo XVII, y la de Nosa Señora da Guía del siglo XVI. Es relevante el convento de las Benedictinas, fundado en 1558, con una iglesia reformada en el siglo XVIII. Actualmente el edificio es patrimonio particular. En la plaza mayor de la villa y pegada al edificio consistorial se levanta la Torre del Reloj, construida en el siglo XVI por el obispo Torquemada.
El Arte sacro en la parroquia de Salcidos se puede visitar el santuario de San Roque, construido en 1914, sobre los restos del anterior; la iglesia parroquial de San Lourenzo, obra del siglo XVI, con profundas reformas posteriores; y la capilla de Nosa Señora da Merced del año 1918. En la parroquia de Camposancos está la iglesia de Nosa Señora da Visitación del año 1818; la ermita de Nosa Señora da Gracia; y dentro del cementerio parroquial, la capilla de la Inmaculada Concepción del año 1920.


Los amantes de los deportes cuenta con diferentes rutas de senderismo a través de lugares tan propicios como el Monte de Santa Tegra, desde donde se pueden observar los antiguos molinos de viento, construidos en el siglo XVII y que dejaron de funcionar a principios del siglo XX. También existe la posibilidad de disfrutar de las playas de la zona, fluviales o marítimas. Entre las primeras destaca la de O Muiño, mientras que entre las marítimas cabe destacar las de Area Grande y Fedorento.


Además de su parte antigua, uno de los lugares más atractivos de la villa es el puerto, donde a diario se puede contemplar la imagen llena de colorido de la flota pesquera que trabaja diariamente. En el lugar de Pasaxe se localizan los famosos astilleros de ribera, en los que se construyen embarcaciones de pesca de litoral de bajura y de media altura artesanalmente.