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Se extiende desde la cumbre del Monte
Faro hasta el encajado cauce del Miño. Su paisaje, además
del contraste entre montaña y ribera, se caracteriza por los
bancales de tierra donde se cultivan los viñedos. A parte de
los castros y otros vestigios prehistóricos, en este municipio
se puede encontrar un rico patrimonio artístico. Pazos como
el de Suatorre y el de Piñeiro, multitud de capillas, ermitas
e iglesias como la de Santa María de Pesqueiras, y sus fuentes,
cruceiros y petos de ánimas forman parte de este patrimonio.
Actos folclóricos como "O Folión dos Carros"
aún se celebran en sus fiestas. |
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