
Monasterio
de Santo Domingo. Las
ruínas del Monasterio de Santo Domingo, declaradas
Monumento Nacional, son los restos de un templo gótico construido
por los dominicos en el siglo XIII.
Afortunadamente, la posterior reconstrucción neoclásica en
el siglo XVIII no fue llevada a cabo en su totalidad, manteniendo
la primitiva cabecera, las ventanas ojivales, el rosetón y
sus cinco ábsides, de estilo gótico. Se conserva también la
fachada de la Sala Capitular del Siglo XV.
Desde 1927, año de fundación del Museo
de Pontevedra, en estas ruinas de Santo Domingo se ubicó
la sección arqueológica del museo. En ella se conservan varias
lápidas romanas, restos de la época sueva y una colección
de piedras de armas.
En las capillas podemos ver los sarcófagos
de varios personajes de la Edad Media como Tristán de Montenegro,
Sueiro Gómez de Soutomaior y Paio Gómez de Soutomaior, famoso
trovador pontevedrés. Se conserva, asimismo, la fachada de
la sala capitular, del siglo XV. El resto del edificio fue
derribado a finales del siglo XIX para la construcción del
Instituto de Bachillerato anexo.
Iglesia
Convento de Santa Clara. La
Iglesia Convento de Santa Clara, construída a finales
del siglo XIV, pertenece al estilo gótico ojival, daba nombre
a la Puerta de Santa Clara, una de las entradas de la antigua
muralla.
Destaca el ábside poligonal y una de
las puertas góticas, en la que aparece representada una escena
del juicio final en el muro meridional. En su interior se
guardan las reliquias de San Vicente Mártir, además de poder
contemplar una importante muestra de retablos barrocos.
Basílica
de Santa María. Declarada
Monumento Nacional, la Basílica de Santa María fue
construida por Diego Gil y Juan de los Cuetos, del gremio
de mareantes, en el silglo XVI.
Está Situada en el primitivo
emplazamiento de la ciudad, desde un alto donde divisamos
la desembocadura del Río Lérez y toda la Ría de Pontevedra.
Esta iglesia está considerada
obra clave del Gótico Isabelino en Galicia, y combina sus
trazas góticas con una fachada de estilo plateresco, obra
de Cornelis de Holanda.
De planta basilical, tiene tres naves
con capillas que le dan forma de cruz. En su interior destacan
las grandes bóvedas de crestería y el retablo de madera del
Altar Mayor, obra realizada por Magariños entre finales del
XIX y principios del XX.
Desde este Altar Mayor, situado en el ábside, podemos
visitar las distintas capillas:
la de la Santísima Trinidad, con la imagen de la Virgen con
el Niño, y el Altar del Cristo, con talla del siglo XVIII
obra del escultor José Ferreiro.
El Santo Cristo del Buen Viaje goza
de gran devoción entre los vecinos, que acuden a él para que
los proteja en los viajes que vayan a realizar. En la parte
central de la fachada destaca la puerta con su arco románico,
flanqueada por las imágenes de San Pedro y San Pablo. Completan
el conjunto las imágenes de Santa Bárbara y Santa Catalina,
que gozan de gran devoción. El resto de la fachada presenta
una hermosa iconografía.
Iglesia
y Convento de San Francisco. Este
templo, del estilo gótico tardío o estilo ojiva,
fue construido en los siglos XIV y XV. En su interior guarda la sepultura
de Paio Gómez Charino.
El convento de San Francisco ya existía
a comienzos del siglo XIII, aunque la construcción a parte
de la puerta de la entrada de la iglesia es posterior.
Destaca del templo su esbelto ábside
gótico, auqnue lo más interesante de esta iglesia son los
sarcófagos que guarda en su interior a ambos Iados de la entrada
al presbiterio, entre ellos, el ya mentado Paio Gómez Charino,
del siglo XII.
El edificio que ocupa lo Delegación
de Hacienda le fue adosado en el año 1.800 y tiene en la entrada
la puerta de Santo Domingo de las antiguas murallas.
Iglesia de la Virgen Peregrina. La
Iglesia de la Virgen Peregrina es la más característica de
Pontevedra, y fue dedicada a la Virgen Peregrina que, procedente
de Efeso, paró en la ciudad en su peregrinaje a Santiago.
Según la tradición, guiaba a los peregrinos desde Baiona hasta
Santiago de Compostela.
Su
construcción se inició en 1778. Con su planta circular, asocia
a la tipología imperante en los templos portugueses de la época, en forma de concha de vieira, combina el estilo barroco
con formas neoclásicas.
En su original fachada curva podemos
ver las imágenes de La Virgen, San José y Santiago Apóstol.
El retablo mayor de 1789 es obra del
escultor Melchor de Prado.
Esta iglesia alberga en su interior
la venerada imagen de la Virgen Peregrina, patrona de la ciudad,
con su bordón, calabaza y concha típicas, y con el Niño sobre
el brazo.
La pila del agua bendita es una gran
concha marina, donada por el Almirante Méndez Núñez, que la
había obtenido en alguno de sus viajes por el Pacífico.
La iglesia de la Virgen Peregrina es
una de las edificaciones más simbólicas y relevantes de la
ciudad, yconstituye una parada obligatoria para los peregrinos
que se dirigen a Santiago por el camino portugues.
En 1982 fue declarada monumento histórico-artístico.
Iglesia de San Bartolomé. La
construcción de la Iglesia de San Bartolomé
se llevó a cabo entre 1696 y 1714.
Esta
iglesia jesuíta constituye uno de los ejemplos más
destacados del barroco gallego y sigue las pautas estilísticas
triunfantes en Roma en ese momento.
En su interior se esconde un extraordinario
conjunto de retablos, imágenes y esculturas, elaboradas
por artistas del talle de Pedro de Mena, Gregorio Fernández,
Pedro de Campo, Benito Silveira, entre otros, de las escuelas
compostelana y castellana.
Cabe destacar la imagen de la Virgen
de la O, patrona de la ciudad (aunque muchos pontevedreses
no tengan constancia de ello), así como la imagen de la Magdalena.
El edificio contiguo, conocido como
Edificio Sarmiento, era la sede del Colegio de la Compañía
de Jesús hasta su expulsión en 1767.
En la actualidad pertenece al Museo de Pontevedra.
Son notables en él, el claustro y, sobre todo, la grandiosa
escalera de 1722.
Iglesia de San Salvador de Lérez. El monasterio Benedictino de
San Salvador de Lérez, fundado en el siglo IX y construído
sobre el curso del Río Lérez, aunque nada queda de la primera
fábrica románica; el templo actual es neoclásico con fachada
barroca del siglo XVIII en la que se ve la imagen de San Benito
en una hornacina.
Adosada al muro sur se mantiene un ala
del claustro del siglo XVI. Sin embargo, en algunos de los
sillares de este muro se ven signos lapidarios e inscripciones
románicas, de la antigua construcción.
Lo
más interesante del interior es la capilla de San Benito,
el del famoso cantar:
Si vas a san Benitiño
non vaias ao de Paredes,
que hai outro máis milagreiro,
San Benitiño de Lérez
La capilla fue construída en
el año 1700, y en ella puede observarse una hermosa imagen
del Salvador. Tiene una famosa romería en honor a San
Benito que se celebra el 11 de julio y a la que acuden cada
año cientos de gallegos. Es costumbre pasar de rodillas
por debajo del altar del Santo.
Plaza
de la Leña. La
plaza de la Leña debe
su nombre al producto que se vend’a en
esta praza. En el centro de la plaza se alza un crucero de
siglo XV que posiblemente estuvo situado en el puente del
Burgo.
En el extremo de la plaza se encuentra
el Museo Provincial.
Aquí
se encuentran los edificios centrales del Museo
de Pontevedra.
Tanto la plaza como la calle de Figueroa
son dos lugares significativos de tapas, vinos y comidas.
En la noches veraniegas se llena de mesas en las que gente
se da al "tapeo" en los locales de las cercanías.
Plaza de Mugartegui. Plaza
de Mugartegui también es conocida como la plaza de
la Pedreira, nombre derivado de las actividades de talla de
la piedra que aquí desarrollaban
los canteros de la ciudad.
Está situada en pleno casco antiguo,
y se encuentra flanqueada por pazos urbanos.
Antiguamente conocida como plaza de la Hierba, la plaza
da Pedreira o Mugartegui es un lugar inundado de tiempos pasados
en el que se puede contemplar un precioso pazo constru’do
durante los siglos XVII y XVIII, ejemplo característico de
la arquitectura urbana del barroco gallego.
El Pazo de Mugartegui, que actualmente está
restaurado como sala de exposiciones, conferencias y conciertos,
posee una fachada donde están los escudos de las familias
Figueroa, Araújo, Miranda y Quirós y, coronando la construcción,
un magnífico ejemplar de reloj de sol.
Plaza de la Verdura. La plaza de la Verdura, como todas de la ciudad, también
debe su nombre al comercio de verduras que en ella se sigue realizando desde hace mucho tiempo.
Sin embargo, presenta la particularidad
de conservar su tradicional mercado de verduras que, en tiempos,
fue también de castañas y frutas.
Este mercado se celebra todas las mañanas
excepto los domingos y festivos.
En el siglo XIX se instaló una fábrica
de luz, y Pontevedra se convirtió así en la segunda de las
ciudades españolas en contar con servicio de luz eléctrica pública
(1888). Los edificios que rodean esta plaza destacan
por sus soportales con antiguos locais de tabernas típicas.
Encontramos, además, una fuente igual
a la existente en la plaza de Curros Enríquez.
Plaza de la Herrería. La
plaza de la Herrería, la más emblemática
de las plazas de la ciudad, recibe su nombre de las forjas
que existían en sus soportales.
Esta
se une con plaza de Ourense, la plaza de la Estrella y con
los jardínes de Casto Sampedro para formar un gran espacio
urbano de paseo e ocio. En medio de estos últimos se erige,
siguiendo el modelo de chafariz portugués, la afamada Fuente
de A Ferrería (s. XVI). Ésta fue reconstruída en 1930
en este lugar tras ser retirada del centro de la plaza en
el siglo XIX. Igualmente cabe destacar la casa renacentista
conocida como la Casa de las Caras o Casa de los Barbechos,
que destaca por las numerosas esculturas con forma de cara
que tiene a lo largo de la fachada sur.
Plaza
de Teucro. La
plaza del Teucro fue construída en el siglo XVIII.
Cuenta la leyenda que el arquero griego
Teucro, medio hermano de Ajax, después de la Guerra de Troya
viajó a Occidente, donde fundó la ciudad de Pontevedra. La
élite renacentista de la ciudad le dió impulso a este mito
para ennoblecer y prestigiar a la ciudad.
Esta plaza está enmarcada por casas patriciales de
los siglos XVII y XVIII, como la de los Gago y Montenegro,
el Pazo de San Román y el Pazo del Marqués de Aranda, en las
que podemos encontrar buenos ejemplos de la riqueza heráldica
de la ciudad. Las calles situadas en sus proximidades constituyen
una de las zonas más importantes para tomar tapas o para ir
de vinos. Cerca encontramos la taberna La Navarra, fundada
en 1808, como su puerta índica; local de solera de
la ciudad.

Plaza de las Cinco Rúas. Como su nombre bien indica, está situada entre cinco calles que desembocan en ella: La rúa do Barón, la rúa de Isabel II, la rúa Paio Gómez Charino y la rúa San Nicolás. En esta
plaza está situada la casa en la que vivió el
escritor Valle Inclán.
Su afamado cruceiro (1773) fue
emplazado en este lugar al acabar la Guerra Civil, traído
desde el núcleo marinero de Estribela, localidad situada entre
Pontevedra y Marín.
Esta plaza se convierte en centro neurálgico de la ciudad los fines de semanas, especialmente los sábados por la noche, ya que en este lugar es donde se reúnen gran cantidad de jóvenes pontevedreses para "salir de marcha". Además, hay varios bares que ofrecen unas tapas extraordinarias.
Plaza
de Méndez Núñez. Antiguamente se la conocía como la Plaza de las Gallinas,
ya que se celebraba en ella un mercado de aves en frente al
gran caserón de los Cruz y Montenegro, que hoy en día
está desvirtuado debido a las reformas que sufrió.
En esta casa vivió el afamado
contra-almirante Castro Méndez Núñez,
donde murió en 1869 poco después de la batalla
de El Callao en Perú donde participó.
A finales del siglo XIX, este edificio
fue centro de importantes y concurridas tertulias de pensadores
y escritores de la época, como por ejemplo Valle Inclán, del que se ha erigido una estatua de bronce, obra del escultor César Lombera.

Plaza de Curros Enríquez. Debe
su nombre al afamado poeta orensano. En esta plaza encontramos
un monumento a Alexandre Bóveda que, junto a Castelao,
fue uno de los fundadores del Partido Galeguista en Pontevedra.
También destaca en esta plaza
una fuente de hierro fundido que fue construída en
el siglo XIX.

Casa do Concello. Se levanta en la intersección
del centro histórico con la Alameda del Arquitecto
Sesmeros, sobre los restos de las antiguas Casas do Concello
de los siglos XV y XVI.
La construcción actual es obra del arquitecto Alejandro Rodríguez
Sesmeros, y responde al estilo ecléctico decimonónico
(1877-1890).
A partir de este punto nos adentramos
en el antiguo recinto amurallado.

Teatro principal y Liceo Casino. Este
edificio, reconstruído después de un nefasto
incendio en 1980, está situado en el centro histórico
de la ciudad. Inicialmente fue construído (junto con
el Liceo Casino) en el solar de la antigua Iglesia de San
Bartolomeu O Vello, destruída en 1842.
A su lado, hay algunos edificios interesantes,
como la Casa de las Campanas en la calle Don Filiberto, datada
a finales del siglo XV, y que conserva su fachada principal.
El Teatro Principal acoge una rica y
variada oferta cultural a lo largo de todo el año,
compuesta principalmente por representaciones teatrales y
conciertos.
Ponte
do Burgo. Es uno
de los símbolos de la ciudad, y también la causa
directa de su existencia. Fue construída por los romanos
para salvar el lecho del Río Lérez en una de
sus princpales rutas de comunicación terrestre: la
vía XIX.
El puente se mantuvo en pie hasta mediados
del siglo XII, aunque en tan mal estado que hubo la necesidad
de hacer una nueva a su lado.
Pero cuando esto sucedió ya sirvió
para bautizar al núcleo de población que se
estaba formando, el burgo de Ponte Veteri, en clara alusión
a su decrepidad.

Mercado de Abastos. Este edificio fue
reformado en el 2003 por el arquitecto César Portela
después de más de medio século de funcionamiento.
El Mercado de Abastos se emplaza en
el margen del Río Lérez, en un espacio donde
tiene lugar una importante concentración de la actividad
comercial.
Cuando se llevaron a cabo las obras
de remodelación, se descubrió una parte de la
muralla romana en sus inmediaciones.
Jardines de Castro Sampedro. Estos jardines
se encuentran delante de las escaleras del Convento de San
Francisco.
Están compuestos por rosales
y camelios sobre los que se alza una fuente del siglo XVI
construída por Domingos Fernández y Joao Lópes;
y que sigue por acuerdo del Concello, las características
del chafariz principal de la plaza de la localidad portuguesa
de Caminha.
La fuente fue sustituída por
otra más modesta a mediados del siglo XIX, hasta que
en 1930 volvió a la plaza de la Ferrería después
de ser restaurada bajo la dirección del arquitecto
Salgado.
Museo
de Pontevedra. Esta institución nace como consecuencia
de la intensa y activa vida cultural de la que estaba impregnada
la sociedad pontevedresa a finales del siglo XIX y principios
del XX.
La diputación provincial, en
colaboración con los miembros de la Sociedad Arqueológica
de Pontevedra, funda el padronado del Museo en 1927. Hoy,
está considerado uno de los mejores de España.

Alameda
del arquitecto Sesmeros. Ocupa la antigua huerta del
Convento de San Domingos. Es una muestra destacada del urbanismo
decimonónico y está rodeada por organismos oficiales
y monumentos conmemorativos como el dedicado a los héroes
del Puente Sampaio construído en 1911 para recordar
la victoria obtenida en esta localidad sobre las tropas napoleónicas
en 1808. |